sábado, 12 de marzo de 2011

El "home run" del Festival de Cine de Cartagena


Desde el año 2004 en el programa de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, ha sido habitual que profesores y estudiantes asistan al Festival Internacional de cine de Cartagena. Y hay que decir rotundamente que esta edición ha sido la mejor de todas las presenciadas hasta el momento.  Las razones son las siguientes: una mejor organización en las proyecciones y salas de exhibición, la fama de los invitados internacionales, una mayor convocatoria en los espacios de nuevos creadores estudiantiles y por supuesto, la alta calidad de las películas tanto en competición como en la muestra general. Desde la muerte en 2008 de Víctor Nieto, el fundador del FICCI, el festival tambaleó en sus ediciones de 2009 y en especial en la de 2010, pero ahora con la dirección de Mónica Wagenberg, junto con su equipo de trabajo, recuperó el prestigio que tuvo en décadas anteriores, de lo cual ya pocos visitantes se acuerdan.  Afortunadamente la superficialidad y ruido de los premios India Catalina de Televisión, poca intromisión tuvieron con el transcurso del FICCI.
 
No voy a incluir en este texto el palmarés completo que tanto se ha publicado en otros medios, sino un punto de vista acerca de las obras que pudieron ser vistas, aclarando que la calidad de la mayoría de las obras fue alta ya que, como le sucedió a muchos de los asistentes, no fue posible verlas todas.   La película ganadora para el jurado fue la chilena Post mortem dirigida por Pablo Larraín, que tenía en especial dos secuencias inolvidables. Una de ellas la llegada del cuerpo del presidente Salvador Allende cuando fue asesinado el 11 de septiembre de 1973, junto con otros cuerpos de gente acribillada durante el golpe militar.  La ausencia de espectacularidad y la asepsia con que se acercan los personajes a ser testigos de uno de los momentos fundamentales de la historia chilena, son de admirar. La otra secuencia, es el final con el plano secuencia en que Mario su personaje principal, toma su venganza personal lentamente.   Su gran competidora fue la película uruguaya La vida útil, que ganó para otros círculos como la crítica nacional, la crítica internacional y los cineclubistas, pero no para el jurado integrado por Arturo Ripstein, Caroline Libresco y Mike Goodridge.   

En la categoría de mejor guión la ganadora fue la película argentina Rompecabezas de Natalia Smirnoff, lo cual fue muy poco para esta obra que merecidamente podía haber sido la ganadora. Esta obra indaga el interior de una ama de casa que se obsesiona con armar rompecabezas, para encontrar en su afición, la liberación de una pasión individual lejana a las imposiciones de su vida familiar.  Además, su dirección intimista, con un personaje que narra con su mirada y sus silencios, la convirtieron en una obra que exploraba el mundo femenino de la adultez, sin necesidad de volverse un panfleto feminista.  Además hubo buenas sorpresas como 18 comidas de España y Asalto al cine de México. 

En cuanto a las películas colombianas fueron mayores las alegrías que las tristezas. Hay que felicitar al equipo realizador de obras como Todos tus muertos de Carlos Moreno y Los colores de la montaña de Carlos Cesar Arbeláez, que en general dejaron una grata impresión con los puntos de vista expuestos acerca de la realidad colombiana, con aportes como el surrealismo que se acercaba al absurdo en la primera y de la cándida simplicidad de unos niños campesinos en la segunda, que quieren recuperar un balón en un campo minado.  También lo hicieron en la categoría documental Pequeñas voces y Apaporis, en busca del río.  La gran decepción fue la película Karen llora en un bus de Gabriel Rojas, de la que todavía es inexplicable por qué entró a la competición oficial, siendo una obra superficial sin dimensión profunda en sus personajes y abundante en lugares comunes. Fue la peor de la competición sin lugar a dudas.

Con respecto a la muestra internacional, la elección de traer películas como También la lluvia de España, The robber de Austria, Tropa élite 2 de Brasil, Abel de México, Poetry de Corea del sur y De dioses y hombres de Francia entre otras, también engalanaron este festival, que dejó la impresión de no tener que envidiarle mucho a otros festivales latinoamericanos. Caso aparte fue la doble conferencia del mexicano Guillermo Arriaga, guionista de Amores Perros, Los tres entierros de Melquiades Estrada y 21 gramos quien acaparó la admiración de los numerosos asistentes. Una charla inolvidable así como lo fue esta edición 51 del festival.








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