miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuatro semanas, tres semanas, dos semanas y una semana. Lo que viene en películas en 2011.

(Escrito el 15 de diciembre de 2010)

Así como dicen que Papá Noel y el niño Dios por separado, pero también en alianzas estratégicas, llegan cargados de regalos para disfrutar el siguiente año, las diversas compañías cinematográficas también llegan cargadas con su lista de películas que exhibirán en 2011. Pero como bien ha sido tradición de mercadeo y de público, no todas las películas llegarán a Bucaramanga sino que solo llegarán algunas de ellas.  Claro, esta no es plaza para tanta diversidad, aquí la mayoría de veces el público quiere más de lo mismo, pero con diferente empaque.  A continuación les presentaré una selección de las películas que posiblemente puedan verse el próximo año. La organización está hecha de acuerdo a un tiempo potencial de duración en la cartelera. Vamos a ver que puede cumplirse de esta predicción.

Cuatro semanas
Estas son las películas que esperan sus productores y distribuidores sean las que más dinero recauden.  Por esa razón son las que durarán más tiempo exhibiendo  sus posters en las entradas y mayor parafernalia publicitaria van a tener.   Estas son las que mayor inversión de dinero tienen por lo tanto tienen la expectativa de un mayor lucro.  Irán a la ganancia fija porque ya tiene al público cautivo. Sin más preámbulos estas serán las secuelas que se verán:  Terminator 5, Piratas del Caribe 4, Kung fu panda 2, Sin city 2, Transformers 3, Harry Potter y las reliquias de la muerte 2, Cars 2, Fast five (Rápido y furioso 5) , Sherlock Holmes 2, Señor y  señora Smith 2, Hangover 2,  GI JOE 2  y Misión imposible 4, entre otras.
De este grupo puede recomendarse desde ya ver Sherlock Holmes 2, Hangover 2, Piratas del Caribe 4 y Misión imposible 4. Las dos primeras porque sus primeras partes dejaron una buena impresión. Por su parte Piratas del Caribe 4 es una franquicia exitosa que ha sabido mantener su aire aventurero, además de incorporar a Penélope Cruz en su reparto y continuar con otra aparición de la estrella de rock Keith Richards y Misión Imposible 4 porque la dirige Brad Bird el hombre que hizo la asombrosa película de animación Los increíbles.  De las otras me reservo cualquier comentario, porque ninguno será favorable.

Tres semanas
Para las tres semanas en cartelera hay una prioridad con continuar sacando réditos a la recreación de las nuevas aventuras de antiguos héroes de televisión. Debido a que las generaciones más jóvenes no tienen mucha noticia de ello vendrán los siguientes traspasos de la pantalla chica a la pantalla grande, cuando desde unas tres décadas atrás sucedía al revés:  El avispón verde héroe sin tanto nombre en los setentas que tuvo cierta fama posteriormente porque dio el paso a la televisión a la estrella número uno de las artes marciales y la más mítica de las figuras por su muerte prematura: Bruce Lee.  Tiene además el aval de ser dirigida por el fránces Michel Gondry uno de los directores más creativos, quien por fin cede a dirigir una película de Hollywood con imposiciones de los productores. 
Linterna verde otro de los superhéroes de la liga de la justicia a quien precisamente no se le había hecho justicia porque es de los pocos que no tenía película con actores.  Está en la dirección Martin Campbell quien dirigió Casino Royale la última buena película de James Bond y protagonizada por Ryan Reynolds por quien nadie apostaba mucho, hasta cuando realizó Enterrado.
Y para cerrar este grupo tenemos las películas animadas infantiles que fueron producidas por la factoría de Hanna – Barbera: El oso Yogi y Los pitufos.  El primero si que era divertido, los segundos bastante aburridos, pero Hollywood los transformará en aventureros. Lo único bueno de ellos son las casas en las que viven.
Volviendo a los mitos de los pueblos europeos que tanto han aparecido en los últimos años, tendremos una nueva versión del héroe escandinavo Thor que ya tuvo su propia serie de televisión animada en los años sesentas, que no era muy buena por cierto. Lo que llama la atención es que detrás de la cámara está uno de los grandes directores británicos, el también actor Kenneth Branagh quien ya se había arriesgado con Frankenstein y una versión estilizada de Hamlet.  Este es un signo de buenas probabilidades en la copia final. Estará protagonizada por Chris Hemsworth, Natalie Portman y Anthony Hopkins.  Es probable también que llegue la película Inmortales de Tarsem Singh protagonizada por Henry Cavill, Mickey Rourke, Freida Pinto y John Hurt. Esta vez revivirán a Teseo quien luchará contra el rey Hyperion, ayudado por los dioses.

Dos semanas
Apostando a que solo estarán dos semanas en cartelera hay un grupo bastante desigual. En primer lugar las películas nominadas a diversos premios como El Cisne negro de Darren Aronofsky, protagonizada por Natalie Portman. Aunque trate del mundo del ballet en las manos del Aronofsky se vivirá una cruda pesadilla.  Es seguro que su protagonista será torturada.   También estará Amor y otras adicciones de Edward Zwick con un amor enrevesado en el mundo farmaceútico con el viagra incluido. Estelarizarán Jake Gillenhaal y Anne Hathaway. El discurso del rey con Colin Firth, Helena Bonham Carter y Geoffrey Rush sobre un episodio de educación y valentía inglesa en la segunda guerra mundial, quienes recordemos fueron los más valientes de todos, y finalmente El luchador con Mark Whalberg que tiene un parecido con Rocky pero que se soporta en la actuación secundaria de Christian Bale (Batman).  En grupo aparte estarán películas de directores reconocidos como el infatigable Clint Eastwood quien por fin hace una película del mundo sobrenatural en Hereafter con Matt Damon. Y quien repite también con su actor predilecto es el siempre retorcido David Cronenberg, quien una vez más trabaja con Viggo Mortensen para contar la extraña relación en el mundo del psicoanálisis entre Sigmund Freud y Carl Jung en Un método peligroso.
Por otro lado está la extraña combinación del género del western con ciencia ficción en Cowboys & Aliens de Jon Favreu protagonizada por Daniel Craig (James Bond) y Harrison Ford.  Hay que esperar que sale como resultado. Le acompaña la última película producida por el francés Luc Besson llamada Colombiana quien la co escribe también, continuando con su saga de mujeres asesinas esta vez contando la historia de una mujer que vengará a su familia asesinada en Bogotá.
Terminando este disímil grupo de dos semanas en cartelera estarán tres cintas colombianas que llaman poderosamente la atención. La primera de ellas es Los colores de la montaña de Carlos César Arbeláez  que recibió el premio del público y una Mención especial del jurado en el Primer Festival Internacional ‘Cine político para el siglo XXI’, en España, y también en el Festival de Cine de Toulouse en Francia donde fue premiada en la categoría “Cine en construcción”. Manteniendo las costumbres colombianas, primero tuvo que recibir aplausos fuera del país, para que el público nacional se le acerque. Trata el conflicto de unos niños con un balón caído en un campo minado.   Le sigue Todos tus muertos de Carlos Moreno (Perro come perro)  con Alvaro Rodríguez y Jorge Herrera que cuenta con el aval de estar seleccionada en el festival de Sundance 2011.   Es la historia un campesino que en plenas elecciones encuentra varios cadáveres en su cultivo de maíz.  Y entrando en terrenos más arriesgados en el género del thriller está El páramo de Jaime Osorio Márquez en la que un comando especial de alta montaña es enviado a una base militar en un páramo donde solo encuentran encadenada a una mujer.

Una semana
Y para no perder la esperanza de que puedan llegar películas interesantes al menos por una semana hay un listado que ojalá pueda tener algunas de ellas por acá, así sea por error o por block booking de los distribuidores.  Estas son Haywire de Steven Soderbergh, la inglesa London Boulevard de William Monahan , la argentina Carancho con Ricardo Darín y de España La piel que habito de Pedro Almodovar quien vuelve a trabajar con Antonio Banderas y  Mientras duermes de Jaume Balagueró con Luis Tosar.  Creo que con estas últimas le estoy pidiendo mucho al niño Dios, pero es bueno pedirle mucho, para que al menos salga con algo. A veces la esperanza es lo último que se pierde aunque los antiguos griegos no creían mucho en ella.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La red social: no es nada de negocios, es personal

(Escrito el 8 de diciembre de 2010)


Para muchos la rutina del día empieza con un café. Para otros es infaltable una siesta al mediodía en su usanza diaria. Algunos antes de acostarse ven un poco de televisión por costumbre. Pero más de 500 millones de personas en el mundo tienen como rutina en algún momento del día revisar su página de facebook, la red social más grande del mundo a cualquier hora del día.
Una película acerca de este fenómeno de la internet se estaba demorando en salir y cuando podía ser una de esas obras que busca exaltar de manera épica el espíritu norteamericano de la individualidad, el esfuerzo, el enriquecimiento y la creación de empresa como tantas otras que terminan exhibiéndose en canales de televisión familiares, La red social (The social network) tomó otro camino y centró su temática en las motivaciones personales que llevaron a sus creadores a fundar uno de los negocios más prósperos del mundo en internet.
Desde su escena inicial el poder de los diálogos y las intenciones de sus personajes envuelven la atención y se desarrolla la historia en tres distintas líneas narrativas conectadas entre sí, con elipsis hechas por corte sin ningún truco, lo cual demuestra el oficio de sus realizadores para contar la maraña de relaciones, traiciones y engaños de sus protagonistas.
En primer lugar hay que alabar el guión de Aaron Sorkin, un especialista en series de televisión quien fue el creador de tres maravillosas series en Estados Unidos como lo fueron The West Wing, Sports Night y Studio 60 on the sunset strip.  La primera de ellas en especial fue una de las constantes ganadoras de premios Emmy y Globos de oro entre otros, porque su galería de premios fue numerosa.  Hay mucho oficio en su escritura y los diálogos son una de las fortalezas de la obra, que además se apoyan en la dirección de David Fincher uno de los mejores directores del país del norte en la actualidad. Fincher vuelve a los personajes enredados que caracterizan su filmografía en películas como Seven, Zodíaco, El juego y El club de la pelea, que retratan la figura humana contemporánea que es presa continua de la ansiedad y la psicosis.
La película contiene mucha información técnica de los sistemas de computación y para digerir esto,  tiene un notable montaje que hila toda la historia sin dejar información suelta.  La composición de la música original por parte del siempre creativo Trent Reznor (Nine inch nails) también es otro punto a favor porque se aleja por completo del empalagamiento melódico de los clásicos músicos de cine.
Las actuaciones son otro tema de peso, porque la película no usa ningún actor famoso que pudiera absorber la atención para tener más brillo en su camino al estrellato. Jesse Eisenberg interpreta a Mark Zuckerberg con toda la complejidad de este egoísta personaje. Andrew Garfield está a la altura como el bondadoso Eduardo Saverin y Armie Hammer de manera sorprendente hace un doble papel como los gemelos Winklevoss.  Incluso sale muy bien parado Justin Timberlake como el polémico Sean Parker demostrando que si tiene futuro en la actuación. ¿Quién iba a pensar que después de haber sido parte de la frivolidad de la banda ´NSYNC tuviera madera para la actuación?
Llama poderosamente la atención la escena de la competencia de remo en la que David Fincher se da gusto peculiar y deja su sello ahí,  asimismo como su final que es antológico porque en esa escena se contiene toda la esencia de la película.  Así no se tenga facebook, La red social está muy recomendada para ver, y los que tenemos facebook podemos poner debajo de un comentario en el muro el ícono: me gusta.

Enterrado: cine bajo tierra

(Escrito el 17 de noviembre de 2010)



Desafortunadamente por la invasión de tantas películas norteamericanas llenas de escenas de acción, grandes explosiones, persecuciones, gritos y muchos disparos,  gran parte del público se ha malacostumbrado a que estos elementos son infaltables en una producción actual de género.  Por esa razón la película Enterrado de Rodrigo Cortés no puede ser degustada como una obra diferente porque carece de estos elementos. Esta es una obra claustrofóbica que le cierra el horizonte al espectador de los grandes escenarios y lo obliga a vivir una aterradora función encerrado en un ataúd junto a Paul Conroy, un transportador norteamericano que es secuestrado en Irak, por un grupo que quiere un rescate de un millón de dólares por él.
Esta es una película en la que su director el español Rodrigo Cortés demuestra una alta destreza narrativa al mover la cámara durante 95 minutos dentro del ataúd, sin ninguna toma en exteriores y un único actor en pantalla.   Como thriller se sostiene todo ese lapso con la ubicación de la cámara en balanceados cambios de emplazamiento que impiden caer en la monotonía pero que tampoco llega a la exageración como suele pasar en la gran mayoría de producciones de Hollywood, apoyado además en un redondo guión de Chris Sparling.   
Esta es una película que funciona como muestra de la época actual en cuanto al uso de la tecnología, solo que en medio de las dos caras que puede tener la moneda, esta cinta elige el lado nocivo con la posibilidad de usar un celular como arma de control, presión y manipulación.   Con un flojo resultado la película Cellular de David R. Ellis en 2004 había usado el potencial del teléfono celular para la salvación de un secuestro, pero terminaba siendo un producto de entretenimiento bastante inverosímil en varias escenas.  Pero Enterrado va mucho más allá, con diferentes posibilidades de iluminación provenientes de las mínimas fuentes luminosas con las que cuenta Conroy que le van dando también una atmósfera minimalista que se disfruta aun más por el uso narrativo de los básicos temores humanos como lo son la oscuridad y el silencio.
La notable actuación de Ryan Reynolds quien es exigido física y emocionalmente por este personaje enterrado bajo tierra, lo lleva a un nivel superior como actor después de una trayectoria caracterizada por comedias de temporada de vacaciones junto a Sandra Bullock y de secuelas de películas de acción como Blade y X-Men. En esta oportunidad Reynolds interpreta a un ciudadano común que se ve obligado a ir a Irak para mantener a su familia y que luego de un ataque es sepultado vivo. 
Además de estas virtudes, la película tiene una gran escena en la que hace una corrosiva crítica a las corporaciones y a sus cláusulas de trabajo donde el individuo tiene siempre las de perder. Metros bajo tierra Enterrado pone el dedo en la llaga en la política de los grandes conglomerados que hacen uso de una mayor crueldad en sus leyes que incluso la que hacen con su propia mano los perpetradores del protagonista.
Su final es magistral y el momento de clímax de la obra ayuda a disfrutarlo con mayor presión. Ojala el público pueda disfrutarla como otros experimentos narrativos anteriores como El proyecto de la bruja de Blair o REC entre otras. Claro que pedir eso en Bucaramanga, puede ser demasiado.

domingo, 12 de diciembre de 2010

The town: el territorio de Ben Affleck

(Escrito el 2 de noviembre de 2010)



El caso de Ben Affleck es uno de los más interesantes en la actualidad de Hollywood. Inició su carrera como actor en películas independientes,  después fue actor secundario en películas de los grandes estudios.  El paso siguiente fue convertirse en una de las promesas al ganar un premio Oscar como guionista, lo que le dio pie para llegar al estrellato. Tocó el cielo como superestrella de costosas producciones y finalmente participó en varios bodrios de películas, llegando también a ganar un premio Razzie a la peor interpretación. En 2006 sorprendió a la crítica con su interpretación de George Reeves el actor de televisión que interpretaba a Superman en 1959 y que fue asesinado en extrañas circunstancias. 

Gana el premio de la Copa Volpi en el festival de Venecia a la mejor actuación y en 2007 logra otro acierto al dirigir su primera película Adiós pequeña, adiós (Gone baby gone) con la que demostró habilidad para profundizar en los personajes en un cauteloso trabajo con los actores, para crear tensión sin exageraciones e igualmente para describir detalladamente el contexto  del mundo del crimen.

Ahora está en cartelera la segunda película de Affleck como director llamada The town pero que está exhibida con un título en español que despista bastante: Atracción peligrosa.  Lo valioso de Affleck es que está película con un mayor presupuesto que la anterior tiene como punto de partida el barrio Charlestown de la ciudad de Boston porque es el lugar en los Estados Unidos con el mayor récord en el número de atracos a bancos, lo que convierte a los criminales de este territorio en unos especialistas que han heredado esta habilidad para delinquir.   Para sus obras personales Affleck eligió la ciudad de Boston donde se crió en su niñez y juventud, aunque vivía al lado en la ciudad de Cambridge.  

Los barrios bajos son los de su predilección tanto para los dos protagonistas del guión de Good will hunting con la que ganó el premio Oscar junto a su amigo Matt Damon, como para el escenario de investigación del secuestro de una niña en Adiós pequeña, adiós con personajes bastante toscos e inescrupulosos. La verosimilitud de estos la generó la escritura de los diálogos con un acento cercano al del lugar, que también usa Affleck en The town, solo que en esta última están al servicio del género del thriller policiaco que predomina en la estructura narrativa de la película.    Las secuencias de acción son diferentes a otras vistas con anterioridad,  en especial la persecución por las estrechas calles después del segundo robo y la escena de clímax en la que se enfrentan la banda de criminales con la policía.  La trama es básica y avanza con firmeza sin tantas sorpresas, porque está sostenida en notables actuaciones de Jeremy Renner en especial, asimismo la de Rebecca Hall, Jon Hamm, Pete Postlethwaite, Blake Lavely y la breve aparición de Chris Cooper quien en pocos minutos deja bien planteado un personaje acabado por su propia naturaleza.   El más débil en este punto es incluso el mismo Affleck quien además de co escribir la adaptación al cine de la novela de Chuck Hogan, hace el papel del personaje principal que en algunas escenas no parece un personaje tan rudo y peligroso como el exigido por el guión de los herederos irlandeses del norte de los Estados Unidos.
El duelo para detener al líder de los atracos Doug MacRay (Ben Affleck) por parte del jefe investigador del FBI Adam Frawley (Jon Hamm) recuerda por momentos a la pugna librada entre dos de los grandes actores Robert De Niro y Al Pacino en aquella obra maestra de género policíaco llamada Heat (Fuego contra fuego) de Michael Mann, incluso en su combate abierto en las calles, pero hay que traer también a la memoria que las dos últimas películas de duelos policíacos de Mann, Miami vice y Enemigo público salieron mal libradas, y en esa renovación Affleck supera a Mann considerablemente. 

Con menos talento en la actuación pero más en la dirección, Affleck sigue el camino de grandes actores de Hollywood que agotados por el sistema emprendieron proyectos personales en la dirección que dejaron grandes obras para rememorar.   Entre ellos están Robert Redford quien hizo 8 películas con una intención más social sobresaliendo con Ordinary people ganadora del premio Oscar a mejor película en 1981. Paul Newman hizo 6 películas de corte más personal, sobresaliendo El efecto de los rayos Gamma sobre las margaritas en 1972.  También está Mel Gibson quien se ha caracterizado por la polémica en sus obras sobresaliendo con Brave heart en 1996. No se puede hacer esta revisión sin hablar  del director más arriesgado en su visión de autor que rebela las desgracias de las relaciones personales como lo fue John Cassavettes quien realizó 12 películas dándole un reconocimiento a la producción independiente llegando en 1974 a estar nominado a dos premios Oscar con su mejor obra Una mujer bajo la influencia protagonizada por su esposa Gena Rowlands como siempre.  Finalmente en esta lista se encuntra Clint Eastwood, considerado el último de los directores clásicos con quien Affleck ya tuvo un punto en común: el novelista Dennis Lehane. Ambos hicieron las adaptaciones de sus libros Río Místico en el caso de Eastwood y de Adiós pequeña, adiós de Affleck, ambas situadas en la ciudad de Boston.    La primera película sigue siendo la mejor de Affleck, pero The town es una oportunidad de continuar viendo una carrera prometedora como director, que cuenta las historias de una ciudad que está alrededor de esa famosa imagen de lugar especial para la educación, medicina y economía que se vende para una gran cantidad de su población, pero que tiene peligros, mentiras y resentimientos para otro gran número de sus habitantes. El cine sirve para quitar esas máscaras y Affleck como artista, desnuda ese imaginario.

La sociedad del semáforo: supervivencia en los semáforos

(Escrito el 19 de octubre de 2010)



Cuando los noticieros no son suficientes para que la realidad se evidencie en imágenes y sonidos, cuando los documentales no tienen suficiente difusión para que se profundicen las duras historias urbanas, entonces es cuando el cine de ficción puede en casos excepcionales hacer un aporte masivo, para que Colombia no se olvide de los submundos que existen en las ciudades, en cualquier esquina y en este caso en cualquier semáforo.
Una de las tantas tristes realidades colombianas es el fenómeno de la indigencia en  los centros urbanos, que pasó de tener décadas atrás a unas decenas casos en Bogotá, hasta llegar a convertirse en una amplia realidad que día a día suma más personas por causa de los diversos problemas de Colombia: enfrentamientos políticos, violencia en los campos, robo de tierras, avaricia de los terratenientes, corrupción, guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo, maltrato familiar, miseria absoluta y también enfrentamientos personales. En conclusión, a las calles de las ciudades llegan los problemas de todo país.
Como el estado es aun incapaz de resolver esta creciente problemática las personas que llegan a las ciudades tratan de sobrevivir de la manera que sea en Bogotá, una de las ciudades más difíciles y rudas de Latinoamérica. Algunos van a vivir en los grandes cinturones de miseria que rodean la ciudad, otros se las arreglan en los espacios que apenas quedan libres en cualquier esquina, puente o parque.  El relato del joven director Rubén Mendoza se centra en estos personajes que dependen del tiempo que dura la luz roja de un semáforo del centro de la ciudad para conseguir unas cuantas monedas. Esta opera prima de Mendoza tiene como protagonista a Raúl un desplazado del Chocó, quien sobrevive en las calles de Bogotá recogiendo material para el reciclaje.   Tiene un pequeño paraíso construido en una montaña fuera de la ciudad que visita muy poco, ya que sus asuntos diarios de supervivencia lo ocupan demasiado entre actividades como recoger material en los basureros, tratar de enviarle unos zapatos por correo a su hija en el bajo Baudó, drogarse con sus compañeros y también con su última ocurrencia: detener más tiempo la luz roja de un semáforo para que todos los que viven de cualquier invento ambulante tengan mayores ganancias. La gran mayoría de sus protagonistas son actores naturales de esa zona de Bogotá conocidos con anterioridad por el director para ser retratado con el mayor realismo este viaje a las tinieblas urbanas. Por su carácter natural no suenan tan creíbles sus diálogos en algunas escenas, pero su imagen real retoma la verosimilitud con creces.
En esta obra no se encontrará ninguna complacencia con la creatividad ni el famoso rebusque colombiano, ni tampoco con la ternura que se puede hallar en los lugares más golpeados, ni mucho menos con un pequeño triunfo que deje al espectador con un sentido de esperanza de que la realidad inmediata pueda mejorarse.  La película se orienta más a los lazos que establecen los personajes en su micromundo.
La sociedad del semáforo tiene escenas impresionantes como el suicidio por horca de uno de los niños en el semáforo, las fantasías de Raúl y Cienfuegos, el viaje al infierno en un momento de opulencia de su protagonista, la secuencia de road movie durante el viaje al interior de Boyacá mientras la acompaña una hermosa canción del santandereano Edson Velandia y finalmente su estruendosa escena final en la que los protagonistas hacen catarsis en una pequeña revolución de unos minutos, porque ese será su único momento en que podrán ser visibles para el mundo que los desprecia, en ese momento es cuando podrán en medio de la violencia, desatar su rebeldía.
El viaje al pueblo de Cienfuegos es uno de las escenas más reveladoras que tiene la película, porque es ahí cuando se muestra que hay detrás de las cicatrices, olores y ropas raídas de uno de los líderes de ese semáforo y devela precisamente que detrás de estos sobrevivientes hay una persona con familia y con pasado. En esa secuencia se revela su identidad pero de manera tosca, sin bienvenidas, apena con una digna despedida.  Esta es una película valiente que abandona por momentos la obligación narrativa de tener una historia que sostenga su estructura, porque por momentos la atención del director se concentra en la vivencia diaria, pero no con una mirada complaciente y lastimera, sino con la rabia de los que tienen que aguantar lo peor de la sociedad colombiana, sin mayores aliados que los propios seres que les acompañan en la misma desgracia.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El escritor oculto: ¿Qué pasó Polanski?

(Escrito el 6 de octubre de 2010)

No es recomendable invitar a alguien a ver El escritor oculto. La razón es porque puede sobreestimarse el resultado de la película debido a la notable carrera de su director y sus actores, además de acudir a verla con la falsa expectativa que se presenciará un thriller político diferente.  Esta presunción es fallida porque en general El escritor oculto decepciona a pesar que Roman Polanski sea su director, Ewan McGregor y Pierce Brosnan sean sus protagonistas y trate de ser una representación muy directa de la política internacional de Inglaterra y Estados Unidos. Así que es mejor ir a verla solo, para que a la salida de la sala no haya ninguna recriminación de un posible acompañante.
La película falla en primera instancia por su débil argumento: un escritor es contratado para que publique las memorias del ex primer ministro británico, debido a que el anterior escritor murió en extrañas condiciones.  El ex mandatario simultáneamente está envuelto en un escándalo por haber detenido  sospechosos de terrorismo de manera ilegal y luego haberlos entregado al gobierno de Estados Unidos para que los torture.  A medida que avanza en la escritura de las memorias por medio de entrevistas directas en medio de la convivencia con Adam Lang y su corte, el escritor se da cuenta que hay un oscuro pasado en este personaje.   Viene la pregunta desde el inicio: ¿para qué se contrata a alguien que revise la novela del anterior escritor, si lo más razonable para quien oculta el secreto era desaparecer el libro?   De ahí en adelante la película se vuelve predecible y se toma mucho tiempo en hacer una revelación que el espectador ya puede deducir entre bostezo y bostezo.  Además la revelación final para una película que quiere sostener su larga intriga es muy inocente y deja mucho que envidiarle a los relatos de la novelista Agatha Christie que fueron llevados en repetidas ocasiones al cine.
Algo también desafortunado de la cinta es que es un lugar común de Roman Polanksi y tiene demasiado parecido con una de sus obras más tediosas, previsibles y lentas de su carrera, La novena puerta, hecha en 1999 con la que se había perdido la esperanza de que el notable director polaco tuviera aun parte de su habilidad narrativa para el suspenso.   En cambio dos obras muy anteriores como El inquilino de 1976 y Búsqueda frenética de 1988, si tenían esa fría propuesta narrativa de investigación de sus personajes principales en lugares habitados pero al mismo tiempo ausentes, rodeado de personajes vacíos de alguna respuesta satisfactoria.   En La novena puerta fue desperdiciado el relato original de Arturo Pérez – Reverte, una de las grandes plumas españolas contemporáneas y también la actuación de talentos como Johnny Depp y Lena Olin.  En la obra reciente tomada de la novela El fantasma del periodista Robert Harris, Polanski trivializa la agresiva política internacional de las potencias económicas para convertirla en un trasnochado relato de espionaje.  Su otro punto débil son los actores quienes quedan malgastados en términos generales con Ewan McGregor haciendo solo algunos apuntes graciosos, con Pierce Brosnan interpretándose a si mismo, con Olivia Williams teniendo uno que otro destello creíble como el personaje femenino enigmático, con Kim Cattrall tratando de hacer un papel dramático para borrar su imagen de comedia de la serie de televisión Sex and the city sin poder lograrlo y con desperdicios absolutos con actores como Tom Wilkinson, James Belushi y Timothy Hutton que en sus cortas apariciones no dan ninguna credibilidad, debido a que el guión no se las proveía. 

La película trata de hacer una alegoría demasiado evidente a la vida del polémico ex primer ministro británico Tony Blair, pero termina siendo una caricatura hecha para el olvido.   A pesar de que la obra tenía un gran gancho por el premio Oso de Plata a mejor director obtenido por Roman Polanski en el festival de Berlín, el brillo de la estatuilla no es suficiente para iluminar esta obra pesada y soporífera.  Lo mejor de Polanski en los últimos años sigue siendo El pianista una película inolvidable de uno de los más importantes directores de cine de los últimos tiempos.

Son como niños: Coronel Buscemi, salve usted la patria

(Escrito el 22 de septiembre de 2010)



Las expectativas con las películas de comedia que todavía quedan como rezago de la lejana temporada de vacaciones no deben ser altas. El objetivo de ver este tipo de cintas se reduce a actividades como pasar el rato, reír un poco y olvidarlas después de salir de la sala de cine. No hay que ir con altas expectativas y por esa razón Son como niños (Grown ups) es una película que mirada solo con esa óptica no tiene porque decepcionar, ni tampoco alentar las más altas esperanzas.
Detrás de esta la película está la mano del famoso actor Adam Sandler, con su compañía productora Happy Madison que nace del cruce de palabras de sus dos primeras películas como actor protagónico de comedia Billy Madison y Happy Gilmore. Esta compañía la funda cuatro años después de terminar sus intervenciones en el popular programa televisivo de comedia norteamericano Saturday Night Live en 1995, para dar por completo el salto a la pantalla grande.  Con estas dos películas deja muy marcado su estilo de comedia que se delimita al personaje masculino que se niega a crecer a pesar de ir avanzando en edad y que tiene altos grados de neurosis combinados con ataques de histeria acompañados de gritos y humor escatológico. La compañía Happy Madison tiene en su haber más de 20 películas y desde 1999 no solo empezó a producir las películas de Sandler, sino también las de sus grandes amigos y compañeros de set del mismo show de televisión neoyorquino como Rob Schneider y David Spade. En ese set durante los mismos años estuvo también el actor afroamericano Chris Rock, con quien compartió créditos en películas como La milla más larga y No te metas con Zohan producidas por Happy Madison.  Así que los apellidos de Schneider, Spade, Rock y Sandler, son los que integran parte del grupo de protagonistas que estelarizan la comedia Son como niños a quienes se les une el actor Kevin James, antiguo actor de la serie de televisión El rey de Queens y compañero de créditos estelares de Sandler y su productora en Los declaro marido y Larry.   Ellos interpretan a cinco amigos del colegio que después de ganar un importante torneo de baloncesto infantil deben reunirse 30 años después debido a la muerte de su entrenador, quien a su vez tenía la figura de mentor y consejero.  Una trama nada original pero al menos bien planteada en las secuencias iniciales.
La película está creada para ser un pasajero entretenimiento familiar con algunos chistes pesados y otros más ligeros, con situaciones repetidas y otras nuevas, con frases de cajón y también con diálogos graciosos, concluyendo con moralejas exageradamente evidentes como  “hay que darle más importancia a la familia que al trabajo” y “mantener a los amigos cerca porque te van a dar la mano en el momento en que los necesitas”.  Pero a pesar de ello es una película fácil de ver, sin pretensiones, con una buena empatía entre sus protagonistas.  Son como niños es un gran éxito de taquilla como otras obras de Sandler que tienen desde hace un buen tiempo, un marcado interés por un público más amplio que incluya a la mayor parte de los integrantes del núcleo familiar con películas como Cuentos que no son cuentos, Click o Un papá genial, que le han dado sus mayores dividendos. Obras más intimas, diferentes y arriesgadas con personajes disímiles a los habituales, fracasaron en taquilla pero tuvieron mejores críticas como Gente graciosa, Reign over me y Spanglish, pero en especial con la obra del talentoso Paul Thomas Anderson Embriagado de amor filmada en 2002 quien ganó el premio a mejor director en el festival de Cannes de ese año, pero que fracasó absolutamente en las entradas.
Las actrices Salma Hayek, María Bello y Maya Rudolph complementan el reparto al interpretar a las esposas de los cuarentones quienes apenas cumplen con gestos exagerados y algunas líneas graciosas del guión. Pero quien logra salir bien librado como es su estilo, es el polifacético Steve Buscemi quien hace el pequeño papel de Wiley uno de los desafortunados antagonistas del grupo de los cinco amigos. No hay que olvidar que Buscemi en solitario se pudo salvar hasta de una pésima película como lo fue Armageddon.  Esta vez estuvo rodeado de sus amigos actores, guionistas y productores para hacer una intervención refrescante lo cual es ya una buena costumbre. Coronel Buscemi, salve usted la patria.

Océanos: los sonidos del mar

(Escrito el 7 de septiembre de 2010)




Entre todas las hermosas imágenes que tiene el documental francés Océanos me voy a referir a una en primer lugar y aclaro que elegir una es seleccionar muy poco.  La cámara está estática dentro del mar en un plano general. Un buzo está solo pataleando levemente para sostenerse en el agua. Entrando a cuadro y con lentitud, desciende una ballena que lo va rodeando y luego le da una vuelta. No lo toca, ni lo ataca, solo lo reconoce. El plano puede tener una duración de unos 30 o 40 segundos, pero estos no son contados, ¿para que hacerlo?, si hay tanta belleza frente a los ojos. 
Este encuentro  es una de las tantas grandezas que brinda la naturaleza para admirar. En la leve danza que hace la ballena alrededor del humano, se puede percibir que en el mundo animal de las inmensas aguas oceánicas hay espacio para los que se acerquen a ella, porque hay espacio para la convivencia. Pero desafortunadamente, el hombre es quien rompe ese equilibrio natural y quien no puede integrarse a la naturaleza. El buzo estará cerca a la ballena en esa escena y en la siguiente continuará la compañía, cuando nade junto a un inmenso tiburón. Hasta ahí van los fragmentos de belleza del hombre en el agua, porque el resto de la obra, es para que los animales marinos, submarinos y anfibios, se desplacen en sus espacios naturales.
La llegada a carteleras del documental de Jacques Perrin y Jacques Cluzard es un acontecimiento para mostrarnos en poco más de una hora y media, parte de las múltiples bellezas animales que habitan en el mar.  Pero no solamente son sus imágenes una de sus fortalezas, también lo son sus sonidos.  Nos hemos acostumbrado los humanos a oír únicamente los sonidos que hacen fuera del agua, animales como las ballenas, los delfines, los pingüinos o las focas, pero impresiona aun más en este documental,  los sonidos que hacen los pequeños animales que viven en el fondo del mar.  Emitiendo esos nuevos sonidos, se revelan habitantes acuáticos con sus sorpresivos rostros en los que se puede percibir alguna imitación de los humanos al hacer máscaras ceremoniales como las que tienen ellos de manera genética.

Océanos no solamente ofrece el reconocimiento de los animales más famosos, sino también de algunos que no habían tenido tanta cámara en documentales de vida animal. Por medio de su montaje se establece una comunicación constante entre los ecosistemas de todos los rincones del planeta, en los que las palabras con que los denominamos los humanos no son tan importantes, y los territorios se marcan de acuerdo a las necesidades alimenticias que satisfacen únicamente el hambre momentánea de los depredadores.  Los sonidos son parte clave para el cambio de latitud y de acción, porque emergen y sumergen al espectador en la diversidad de los cosmos que existen bajo el gran azul. La narración en off es escasa y sus textos son contundentes.  Aunque las imágenes y sonidos sean suficientemente impactantes, esta voz nos comunica un llamado para acabar con la terquedad y la sordera de la raza humana.
Haciendo mucho más que insulsos artistas que posan desnudos para hacer noticias que despierten la conciencia ecológica o de modelos, actores y fotógrafos que hacen un comercialito para salir del paso con alguna campaña, el director y productor Jacques Perrin, hace una labor más loable por la preservación del medio ambiente, con la inversión de tiempo y dinero para hacer una obra en la que se demoró cuatro años en construir.  Perrin es un veterano actor francés que se recuerda por papeles en las últimas décadas con películas como Cinema Paradiso, Los coristas y Pacto de lobos.   
Este es su tercer documental que ha tenido una mayor difusión, pero también unas cualidades técnicas únicas porque han utilizado lentes con los que han podido seguir diminutos animales y también peligrosos depredadores, para que el mundo pueda sensibilizarse más acerca del ambiente que tiene compartido y que continúa hoy en día arruinando así ahora exista una mayor conciencia ecológica. Su discurso de preservación es inevitable, las escenas del mar envenenado son necesarias y el silencio por el exceso de animales cazados, avergüenzan y sonrojan a un espectador, que lamenta ver como tanta belleza puede ser arruinada.



García: Jardín infantil "Tacañitos"

(Escrito el 26 de agosto de 2010)



Cuando trabajaba en una empresa de producción audiovisual tuve un amigo que era reconocido por su tacañería.  Aunque ganaba un sueldo medio, vivía todavía con los papás. Nos decía a todos que pagaba los servicios en la casa pero pudimos comprobar que no era cierto. Solo pagaba la televisión por cable que veían en el único televisor que tenían sus padres y que él acaparaba por completo. Los papás tenían que ver obligatoriamente lo que él, el primogénito, veía cuando estaba en la casa.  Servía whisky con soda cuando cumplía años, pero no para atenuar el sabor sino para hacerlo rendir y que no se gastara tanto. Mucho hielo era parte de sus costumbres. 
Iba siempre a pie de la casa al trabajo para no pagar bus y no fallaba en tomar las tres comidas donde sus padres. Era difícil verlo comer algo fuera.  Pero en la misma oficina le apareció otro compañero, casado además, es decir doble tacaño, que le ganó en las minucias para el ahorro. Tenía un carro y en él traía a algunos vecinos que también trabajaban en el inmenso lugar. Claro que le cobraba a sus compañeros cada de viaje de ida y vuelta. Con el dinero reunido que pagaba el parqueadero mensual y la gasolina. Si no hiciera esto, no traería el carro al trabajo y se vendría a pie también, porque si se venía en bus las cuentas le salían más altas.   
Ir con todos los compañeros para almorzar  en la oficina era un espectáculo digno de ser referido y registrado. Se hacía solamente cuando alguno cumplía años. El primero de ellos era un profesional en administrar la propina. Por poner un ejemplo, cuando había más de 15 personas en la mesa, la prestación del servicio para el mesero era mucho más desgastante que para una mesa de 3 o 4 comensales.  Pero mi amigo decía que una propina de más de diez mil pesos era demasiado para dar. Así que la reducía a su mínima expresión de cinco mil pesos, ante la objeción de varios de nosotros. Por supuesto para llegar a esa mínima cifra no ponía ni uno solo billete de parte de él a pesar de la inconformidad expresada de los que rodeábamos la mesa.  
Pero el caso del otro compañero era aun más patético.  En esos almuerzos siempre pedía el plato de menor precio y solo tomaba la bebida con el plato, nunca antes, porque tendría que pagar dos de ellas.  Y mucho menos pedía un postre o algo que se le pareciera. Terminaba muy feliz comiéndose la menta que traían con la cuenta y aquellas mentas que dejábamos los que no queríamos, las tomaba para llevárselas a su hijo como regalo. Que buen padre.  Al momento de pagar, solo ponía lo que él había pedido, no daba un peso más. En su estructura de raciocinio no cabía la posibilidad de que se pagara entre todos por cuentas iguales.  Eso si, cuando era el día de su almuerzo de celebración, pedía el plato más caro posible para que entre todos pagáramos lo que él ordenó. Muy conveniente. Por esa razón, nunca más se le invitó a ningún almuerzo, ni cena, ni siquiera una empanada con Kola Hipinto.  No le importaba tampoco, al fin y al cabo, era dinero que se ahorraba.
Recuerdo que mi padre llamaba a sus amigos tacaños como “centaveros”.  Se lo decía a ellos de manera fuerte, para que les resonara un poco, pero sabía bien que los tacaños son a prueba de palabras. Les pueden decir lo que se quiera, pero ellos no aflojarán nunca un peso y sus bolsillos permanecerán como si estuvieran cosidos. Es el aporte al mundo de la moda en cuanto a pantalones se refiere que impusieron los tacaños.  

A mi amigo del trabajo y a su duro contrincante se les hizo su respectivo psiconálisis barato de oficina y fue definido que su amarradez no era algo reciente sino que provenía de la época cuando eran niños y desde ahí fue cuando se llegó a la conclusión que habían estudiado en el mismo jardín infantil, el denominado “Tacañitos”. Así que quien tenga un amigo en Santander con problemas para soltar dinero, hay que preguntarle por su origen preescolar y el mismo nombre volverá a sonar: “Tacañitos”.  Tengo otros amigos dispersos en varias ciudades quienes debido a sus proezas en el ahorro y a decir frases lapidarias como: “El hambre es mental”, pues hacen constantemente un top acerca de quien puede ser el más tacaño de todos. El podio siempre se encuentra muy disputado debido a que muchos de ellos tienen una larga carrera en la materia de no poner un peso. Lo bueno de ese top es que se revelan intimidades, mentiras y traiciones que develan los oscuros pensamientos que se crean para evitar gastar dinero. En mi opinión, el peor tacaño es el que induce a a los demás a la tacañería, haciendo llamados para despertar la conciencia del no gasto.  Para otro integrante, el peor tacaño es el que se auto flagela, no permitiéndose ni el menor gustillo en su vida. Esta introducción la hago para escribir acerca de la película colombiana García que trata con lupa este tema.

García tiene un inicio prometedor con la construcción de la cotidianidad de su personaje principal, García, el veterano vigilante de una empresa quien está cerca del retiro que tiene como obsesión y al mismo tiempo como debilidad, ahorrar cada peso que se gana de la manera más amarrada posible, que lo convierten en un meticuloso tacaño. Su visión de mundo es la correcta para sus intereses, pero es desagradable para su esposa, la persona más cercana a él, quien en el tiempo narrativo del primer acto de la obra, padece cada pequeño capricho de tacañería de su esposo después de muchos años de estar casados. El secuestro de su esposa y el posterior chantaje, dan el punto de giro que transforma la vida de este personaje que antes contaba los centavos y que a partir de este acontecimiento, empieza a contar los minutos.
García tiene una gran cantidad de elementos dignos de señalar positivamente. En primer lugar, sus actores se convierten en los personajes que interpretan alejando cualquier referencia de registros anteriores.  El mexicano Damián Alcázar quien interpreta a García el protagonista,  es una vez más un personaje colombiano con credibilidad por encima de su entonación mexicana después de haber interpretado a Eliseo (Campo Elías Delgado) en Satanás de Andy Baiz, con lo que demuestra que es uno de los mejores actores hispanoamericanos y posiblemente el de mayor perfil internacional aunque las mujeres sigan prefiriendo a Gael García Bernal. La contención del carácter de García y su sufrimiento silencioso logran conmover.  Margarita Rosa de Francisco, es Amalia la esposa de García, representa un papel distinto a los que ha hecho con anterioridad y su desprecio por la vida que comparte con García queda muy bien retratado, incluso solo con miradas y acciones sin necesidad de tantos diálogos. 

Se convierte en la antagonista, sin exageraciones, ni frases de cajón.  Fabio Restrepo es Gómez, el vigilante que acompaña a García en la búsqueda de su esposa, es quien lleva a cuestas las situaciones de comedia de la película, con el folklorismo que suele marcar a varios personajes colombianos en la gran mayoría de películas, pero que en esta en particular fue más que oportuno porque hacia el final de la obra cuando narrativamente se desgasta un poco, es quien logra hacer las escenas de comedia que adornan el relato.
La dirección de arte en general, el vestuario del bajo estrato social colombiano, los viejos vehículos en los que se movilizan (en especial el Renault 6 crema) y la selección de locaciones desgastadas por la lluvia, la humedad y la pobrezas, son otras fortalezas de García, porque introducen al espectador en uno de los tantos submundos de Bogotá y representan la dura realidad de la gran mayoría de sus habitantes, que con poco dinero sobreviven con dignidad, como es el caso de su protagonista.  La dirección de José Luis Rugeles es meticulosa y cuidada, sin el afán por ir más rápido que la propia cotidianidad del vigilante.  Permite que los personajes desarrollen su intimidad hasta el punto de revelar sus pensamientos con sus leves acciones.  Sin embargo a pesar de tantas fortalezas, en el tercer acto la obra se siente agitada, la narración desvaría entre la investigación del secuestro y las entradas a más escenarios del submundo de los personajes, los personajes brasileros pierden un tanto su credibilidad como hombres peligrosos, pero el humor de Gómez es lo que sostiene totalmente la conclusión de la obra. Hay que decir que el final es predecible desde el inicio del tercer acto y la llegada a este pierde su conexión con el inicio.  De todas maneras García deja una buena sensación al salir de la sala y recuerda el título de una película de una pareja de comediantes irregulares que eran Terence Hill y Bud Spencer llamada Quien encuentra un amigo encuentra un tesoro. También hay que decir que es una película que se disfruta más la segunda vez que se ve, que la primera. Se pueden apreciar todos los detalles del guión de Diego Vivanco y la dirección de arte de Diego López, un excelente acercamiento vintage a finales de los setenta y comienzos de los años ochenta.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El origen: esto si es saber gastar millones de dólares

(Escrito el 10 de agosto de 2010)


Christopher Nolan se ha convertido en este momento en uno de los mejores directores que Hollywood tiene disponible.  Es un narrador de élite, que hace parte de un grupo especial que solo es convocado para proyectos arriesgados, llenos de tramas muy elaboradas y  escenas de acción novedosas, productos de una imaginación que asombra con cada obra que sale a la luz.  Es decir un grupo muy reducido.  Los arriesgados siempre han dado miedo cuando hay mucho dinero de por medio.  La clave de sus películas ha sido la constante exploración de la dualidad del comportamiento del hombre que es dominado por un pensamiento muchas veces incomprensible.   En  su última película El origen, hace la apuesta por la exploración del subconsciente en un escenario donde se van generando las ideas, pero también donde se guardan los temores que las bloquean y que en repetidas oportunidades las aniquilan.
En 1995, Katheryn Bigelow, la ganadora este año del premio Oscar a mejor directora por The hurt locker hizo una fascinante obra llamada Días extraños con guión de James Cameron (Avatar), que exploraba las emociones almacenadas en la mente humana, y que desviaba su propósito científico por fines de comercio ilegal de recuerdos.  Estos eran capturados con un dispositivo que se implantaba antes de la acción prometida y que luego, eran vendidos como una droga al mejor postor para que reviviera la escena. La película finalmente se convertía en un thriller de traiciones y engaños que perdía la fuerza de su premisa, sometida por la fuerza de las escenas de acción.   En el guión de El origen escrito por el propio Nolan hay un respeto por la idea central del guión que nunca es aplastada por la abrumadora acción que se desencadena, y que están ligadas hasta el final de la cinta.  Al terminar de verla, queda plantada la duda que dio pie a su principio de creación: ¿cómo penetrar en la cabeza humana para manipular la voluntad, sin que sea notada la presencia de la invasión?
Otro punto fuerte de la película son las prodigiosas secuencias de acción.  Empezando por la escena en que las calles se doblan como un cubo, luego con la pelea en el pasillo del hotel durante la pérdida de la gravedad, también el entrenamiento de la nueva arquitecta y el submundo donde  habita el recuerdo de la esposa muerta del protagonista. Estos son aportes que Nolan y su equipo creativo dejan con un sello particular.  Es una lección a Hollywood de cómo gastarse bien millones de dólares en una propuesta creativa, en vez de continuar con las anodinas y predecibles escenas que son salvadas en posproducción. 
Leonardo DiCaprio prolonga su evolución como actor principal.  Sus papeles de personajes inestables y paranoicos le siguen sentando bien, porque tiene la sabiduría de escoger guiones y directores con creatividad y reinvención.   Como protagonista de El origen lleva sobre sus hombros la carga de esta historia aparentemente confusa, interpretando el personaje de Cobb, el líder de este grupo especialista en la infiltración de sueños. Los papeles del ascendente Joseph Gordon – Levitt, la prometedora Ellen Page y el confiable Ken Watanabe complementan un reparto, que a pesar de la velocidad narrativa del montaje logran dar carácter a sus personajes.  Los misteriosos papeles de Cillian Murphy como Robert Fischer, el epicentro de la operación y de Marion Cotillard como Mal, la esposa muerta de Doom, complementan un reparto de lujo, en esta intensa obra.
Con su última película Christopher Nolan llega a niveles más altos de creatividad, después de haber dado dos alabadas entregas de Batman y de continuar adentrándose en el universo del paradójico pensamiento humano que ha sido una constante en su obra. Lo exploró en la mente criminal de Memento, en la culpabilidad de Insomnia, en el engaño de The prestige, en la fachada de Batman y ahora con el aprisionamiento de un recuerdo en El origen.  Una película que por su compleja construcción y desarrollo, vale la pena volver a ver. En Hollywood siguen alabando los universos de Tim Burton, que me ponen a dormir. Yo prefiero el universo de Christopher Nolan que me pone a soñar.

Becas Audiovisuales del Bicentenario en Santander

(Escrito el 28 de julio de 2010)


Durante la segunda y tercera semana del mes de julio fueron presentados en diversos escenarios del departamento, los tres proyectos audiovisuales ganadores de las becas del bicentenario, dos en la modalidad de documental y uno en la modalidad de cortometraje. Esta convocatoria de la Gobernación de Santander, entró en concurso durante los meses de diciembre de 2009 y enero de 2010.  El pasado 14 de julio en las instalaciones de La Casa del Libro Total, fue hecho uno de los lanzamientos oficiales.   Los dos proyectos en la modalidad documental fueron Bucaramanga a milímetros de Frank Rodríguez y Los días del fracaso de Iván Gaona, y en la modalidad de argumental fue exhibido el cortometraje La estatua del parque de Leo Carreño. 
Bucaramanga a milímetros contaba la historia de Augusto Peter Schroeder, un empírico realizador cinematográfico quien con su cámara de 16 milímetros hizo en los años sesentas y setentas una serie de documentales, cortometrajes y comerciales, que lo convirtieron en el creador de la más grande memoria fílmica de Bucaramanga. Sus películas estuvieron guardadas por mucho tiempo, y Rodríguez logró que Schroeder desempolvara  sus imágenes y se las brindará de nuevo a la ciudad.  El relato entra a la casa de del realizador, para contar su vida y anécdotas junto a la pequeña cámara de cine que tenía y que llegó a sus manos por vínculos familiares, debido a que él es descendiente de Carlos Schroeder, el ingeniero que pudo desarrollar en 1937 de manera solitaria, el audio para la cámara de cine en Colombia.   Augusto Schroeder se desenvuelve como un hombre carismático, intuitivo y persistente en su pasión por contar historias. En el relato de Rodríguez, se logra un honesto acercamiento a la intimidad del personaje, quien le ofrece a la ciudad un maravilloso regalo: su pasado visible.  El público reaccionó con asombro, ante la revelación de las imágenes de Bucaramanga y el propósito de recuperar el romanticismo por el pasado fue obtenido. Los aplausos fueron la muestra de ello. Después de la presentación,  el propio Augusto Schroeder salió al final de la función y con generosidad y humildad, presentó de manera completa su documental de ocho minutos Nuestras gentes del cual habían sido vistas algunas imágenes en el documental de Rodríguez. Fue un homenaje merecido para este hombre que preservó el patrimonio audiovisual de la ciudad.
El documental Los días del fracaso  de Iván Gaona, presentó la vida de Francisco Duarte, un hombre que se ha convertido en un personaje reconocido de la vida social del municipio de Güepsa.  La cinta, cuenta la historia de un rebelde entrado en años, que perdió la vista en un accidente de minería esmeraldífera, pero que a pesar de este duro golpe, siguió desarrollando su habilidad más grande: el convencimiento con la palabra.  Duarte, con sus gafas negras, su pelo largo y su frondosa barba canosa, es un incansable apostador que se roba toda la atención ante la cámara.  Su afición por la búsqueda de guacas, se fortalece con un grupo de soñadores y caza fortunas, que se le unen para armar una expedición acompañada por algunos componentes místicos. El relato inicia con mucha fuerza, sosteniéndose en la comicidad del personaje y en las anécdotas contadas por quienes lo rodean, pero en cuestión de ritmo, esta intensidad se diluye en la mitad del documental con algunas escenas, en las que Francisco Duarte cuenta varias historias y las imágenes se quedan cortas en su narración. En el tercer acto, es donde retoma nuevamente el vigor del inicio del documental, y queda para el público el retrato entrañable de este personaje hablador y al mismo tiempo encantador.
La tercera obra, el cortometraje La estatua de sal de Leo Carreño, es una película de carretera mezclada con el rústico misterio de Umpalá,  un pueblo perdido en el cañón de Chicamocha de Santander. El relato posee una riqueza visual en las imágenes de Umpalá, en la presentación de los personajes del pueblo y en su montaje,  que construyen la frenética apuesta del encuentro de dos mundos, el de una pareja de jóvenes viajeros y unos habitantes que hacen un extraño ritual para huir del lugar que sienten como prisión.  El exceso en la voz en off, la gran cantidad de personajes y los actores que no logran concretar los caracteres, son los problemas que no permiten cohesionar por completo una obra agresiva en su construcción y con un despliegue de producción bastante ambicioso. De las tres obras fue la que menos conexión tuvo con el público presente y la que más expectativa tenía.
Con estas tres obras quedó finalizada la primera convocatoria de la Gobernación de Santander que deja una perspectiva favorable para la realización audiovisual en el departamento.  La promesa de continuidad también quedó pactada públicamente con el compromiso de los recursos y el concurso, para que en 2011 haya nuevos proyectos de creación artística. Ojalá sea cierto y que no sea una vez más la retórica de las promesas políticas.