lunes, 13 de diciembre de 2010

Enterrado: cine bajo tierra

(Escrito el 17 de noviembre de 2010)



Desafortunadamente por la invasión de tantas películas norteamericanas llenas de escenas de acción, grandes explosiones, persecuciones, gritos y muchos disparos,  gran parte del público se ha malacostumbrado a que estos elementos son infaltables en una producción actual de género.  Por esa razón la película Enterrado de Rodrigo Cortés no puede ser degustada como una obra diferente porque carece de estos elementos. Esta es una obra claustrofóbica que le cierra el horizonte al espectador de los grandes escenarios y lo obliga a vivir una aterradora función encerrado en un ataúd junto a Paul Conroy, un transportador norteamericano que es secuestrado en Irak, por un grupo que quiere un rescate de un millón de dólares por él.
Esta es una película en la que su director el español Rodrigo Cortés demuestra una alta destreza narrativa al mover la cámara durante 95 minutos dentro del ataúd, sin ninguna toma en exteriores y un único actor en pantalla.   Como thriller se sostiene todo ese lapso con la ubicación de la cámara en balanceados cambios de emplazamiento que impiden caer en la monotonía pero que tampoco llega a la exageración como suele pasar en la gran mayoría de producciones de Hollywood, apoyado además en un redondo guión de Chris Sparling.   
Esta es una película que funciona como muestra de la época actual en cuanto al uso de la tecnología, solo que en medio de las dos caras que puede tener la moneda, esta cinta elige el lado nocivo con la posibilidad de usar un celular como arma de control, presión y manipulación.   Con un flojo resultado la película Cellular de David R. Ellis en 2004 había usado el potencial del teléfono celular para la salvación de un secuestro, pero terminaba siendo un producto de entretenimiento bastante inverosímil en varias escenas.  Pero Enterrado va mucho más allá, con diferentes posibilidades de iluminación provenientes de las mínimas fuentes luminosas con las que cuenta Conroy que le van dando también una atmósfera minimalista que se disfruta aun más por el uso narrativo de los básicos temores humanos como lo son la oscuridad y el silencio.
La notable actuación de Ryan Reynolds quien es exigido física y emocionalmente por este personaje enterrado bajo tierra, lo lleva a un nivel superior como actor después de una trayectoria caracterizada por comedias de temporada de vacaciones junto a Sandra Bullock y de secuelas de películas de acción como Blade y X-Men. En esta oportunidad Reynolds interpreta a un ciudadano común que se ve obligado a ir a Irak para mantener a su familia y que luego de un ataque es sepultado vivo. 
Además de estas virtudes, la película tiene una gran escena en la que hace una corrosiva crítica a las corporaciones y a sus cláusulas de trabajo donde el individuo tiene siempre las de perder. Metros bajo tierra Enterrado pone el dedo en la llaga en la política de los grandes conglomerados que hacen uso de una mayor crueldad en sus leyes que incluso la que hacen con su propia mano los perpetradores del protagonista.
Su final es magistral y el momento de clímax de la obra ayuda a disfrutarlo con mayor presión. Ojala el público pueda disfrutarla como otros experimentos narrativos anteriores como El proyecto de la bruja de Blair o REC entre otras. Claro que pedir eso en Bucaramanga, puede ser demasiado.

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