lunes, 11 de abril de 2011

Los ojos de Julia: Sobre ciegos e invisibles

(Escrito el 5 de abril de 2011)



Hay películas que es mejor esperar a que lleguen a su tramo final, para saber si tienen alguna novedad o sorpresa al menos en su culminación.  Eso sucede con la película española Los ojos de Julia de Guillém Morales. Los dos primeros actos son soporíferos, predecibles, con muchos lugares comunes, con clichés en sus diálogos, sonidos y efectos de terror. Pero falla principalmente en la construcción dramática de la historia de amor que proponen desde el inicio, con una pareja de casados que no encaja, porque las acciones que suceden alrededor del misterioso suicidio de la invidente Sara, van pisoteando la construcción del mundo íntimo de Julia e Isaac.  La muerte de Isaac de la misma manera que lo hizo Sara, no despierta ninguna emoción y deja la simple premisa tantas veces vista de que la protagonista puede estar enloqueciéndose, pero debe demostrarle a las autoridades y a quienes la rodean, que la intuición de ella no puede estar equivocada con respecto al conocimiento emocional de sus dos seres más queridos.  
Hasta ahí la película no ofrece nada nuevo y en propuesta lo único que inquieta es la teoría de que existe un grupo de gente que se vuelve invisible para los demás, porque su baja autoestima los va convirtiendo en etéreos. Parecía sólo una película española tratando de hacer terror como las flojas películas norteamericanas de estudio.

Pero por fortuna toda la narración cambia cuando se revela el modus operandi del asesino después de la operación de los ojos de Julia, porque ella al igual que su hermana gemela Sara, tiene una enfermedad degenerativa que la va dejando ciega poco a poco.   Desde este punto, la película incluso parece otra distinta a la planteada al inicio.  El tercer acto se toma bastante tiempo en toda su conclusión porque el estar Julia temporalmente ciega , el microcosmos de Iván (Pablo Derquí), el hombre que se siente invisible, se devela en una secuencia tensionante de convivencia entre el asesino disfrazado con piel de oveja y su nueva víctima, quien también es la más hermosa que ha tenido hasta el momento. Por eso fue llamada Belén Rueda para los papeles de bella adulta atormentada como lo hizo antes en El orfanato. El papel le talla bien.
La desequilibrada relación iniciada en el encierro de Julia e Iván, va en un crescendo dramático con pulso firme en su manejo del tiempo.  Antes de la revelación de la identidad, el encuadre de la cámara no había mostrado con anterioridad la cara de Iván,  ni siquiera al espectador,  así que su tranquila y aparente dulce voz que propone momentos de anti clímax, después irrumpe con una gran fuerza cuando es revelado el rostro de este personaje y empieza el carrusel enfermizo de persecución del aparente invisible contra la aparente ciega.
En su mejor momento hay un enlace del guión que por querer hilar todos los personajes con las acciones, arruina la persecución, al correr la cortina de quien es la madre abandonada por Iván. Por otro lado, el epílogo de la obra tiene una carga poética conmovedora pero incompleta, ya que debido a la endeble construcción de la relación entre Isaac y Julia no logra entrar con la toda la emotividad que podía hacer un mejor cierre.

Podría ser que los guionistas de Los ojos de Julia, el mismo Guillém Morales y Oriol Paulo, no hayan tenido ningún interés político en su temática de la dependencia, pero una lectura un poco más retorcida podría arriesgarse a decir que esta película es una alegoría acerca del manejo político de gobernantes que enceguecen a sus pueblos, para luego en su momento más oscuro ofrecerles la mano para ayudarlos. Su verdadero objetivo es aprovecharse de ellos y mentirles acerca del mundo que existe alrededor, porque como no pueden verlo solo se conforman con la información que cuenta la voz manipuladora del gobernante. De esta manera actuaba Iván con sus víctimas.  Podría ser esta una lectura más.  Pero para teorías retorcidas del enceguecimiento, siempre se podrá tener al escritor argentino Ernesto Sábato con su Informe sobre ciegos.

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