domingo, 5 de diciembre de 2010

Celda 211: quien entre a esta celda, no saldrá con vida

(Escrito el 2 de junio de 2010)



La primera noticia conocida de Celda 211 fue su victoria en los premios Goya de España sobre Ágora la monumental película de Alejandro Amenabar que aparecía como la más favorita en las candidaturas. En su paso después por el festival de cine de Cartagena se llevó numerosos aplausos, y ahora por fin llega a la cartelera local, este sorprendente thriller, que cuenta una inquietante historia entre los muros de una cárcel española.

El cine norteamericano se ha especializado en este tipo de relatos con anterioridad empezando en los años treinta con Código criminal de Howard Hawks, a finales de los cuarenta con Fuerza Bruta de Jules Dassin y en las últimas décadas con películas memorables que incluyeron magníficas actuaciones, como lo fueron Cool Hand Luke de 1967 con uno de los mejores papeles de Paul Newman, Brubaker de 1980, con un soberbio Robert Redford y The Shawnshank Redemption con un inolvidable Tim Robbins en 1994.  Celda 211 penetra en este difícil mundo y lo hace de manera impactante.  No busca hacer cátedra de injusticias, ni resolver una realidad latente, lo que plantea es una gran batalla entre un grupo de presos maltratados y un ambiguo regímen carcelario, con un guardia infiltrado por accidente en el medio de su curso.

Juan, interpretado por el argentino Alberto Ammann hace una visita de reconocimiento como nuevo vigilante en traje de civil un día antes de su incorporación, y durante su paseo estalla el motín del pabellón más peligroso de la cárcel quedando este atrapado en la maldita celda 211. Para evitar una tortura segura por parte de los líderes de la revuelta Juan se hace pasar por un preso recién llegado y de ahí en adelante inicia un fuerte enfrentamiento a sangre y golpes contra el grupo de guardias que luego se fortalece con escuadrones antimotines y mediadores del gobierno. La elección de un actor nuevo como Ammann es un acierto en el casting ya que por su nuevo registro, logra encarnar a este hombre clave en el relato, que tiene la doble misión de ganarse astutamente la confianza de los reos y también informar a los oficiales los siguientes movimientos de los líderes.

El guión escrito por el propio director Daniel Monzón y por Jorge Guerricaechavarría, basado en la novela del periodista Francisco Pérez Gandul, está estructurado como una trepidante cadena de sucesos que cada vez empeoran la situación hasta convertirla en una trama incontenible para las partes enfrentadas. La restriccion en el uso de la tecnología para el fluido de la información tanto dentro como fuera de la prisión es otro ingrediente que le da mayor veracidad al relato  y evita el exagerado uso que muchas veces hace de este el cine norteamericano para resolver los conflictos. 
El desarrollo de las motivaciones, primero diversas y luego encontradas de los dos personajes principales, junto a la competida relación de poder entre ellos dos, logran una constante tensión en los diversos frentes de batalla que consigue mantenerse, incluso con las distensiones que provoca el humor negro del personaje de Malamadre, el mejor construido de la obra, como líder carismático y al mismo tiempo peligroso, que interpreta magistralmente Luis Tosar, en una actuación que ya obtuvo varios premios en España.  El contrapunteo entre el líder Malamadre y el infiltrado Juan, es la relación de mayor tracción en el metraje, llevando la película a un final muy emotivo y también consecuente con su construcción. La puesta en acción con los figurantes carcelarios, - algunos actores otros reales -, también consigue fortalecer el temible ambiente de encierro de este lugar.

Para los colombianos hay un elemento de vinculación con esta obra y es la aparición de Apache  un personaje fundamental quien se convierte en la ficha clave del juego de ajedrez que hacen internos y guardias. Este personaje es de origen colombiano y tiene también un buen puesto en el círculo de poder en la cárcel.  Sus palabras están bien investigadas y también sus expresiones, lo que falla un poco es el acento, pero en términos generales es una interpretación correcta la que hace el español Carlos Bardem, hermano del reconocido Javier Bardem. No hay que tomarlo como un discurso político ni mucho menos, más bien como otro poder interno, que desafortunadamente es real por un buen número de colombianos encarcelados en España. Lo mismo sucede con los tres revolucionarios del movimiento separatista ETA, quienes son parte significativa en la negociación, lo cual es algo sensible en el pasado histórico de España y que conviene tomarse más como un elemento narrativo.  

Celda 211 es un thriller español muy recomendado para ver en medio de la tediosa cartelera local.

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