martes, 7 de febrero de 2012

Breve anecdotario del cine y la pintura



 Jean Renoir, uno de los notables directores franceses, quien tuvo su mayor momento de brillo a finales de la década del treinta del siglo anterior, se había enamorado del cine a comienzos de los años veinte en plena época de ebullición de las vanguardias creativas de Europa.  Codirigió su primera película Una vida sin alegría con el experimentado Albert Dieudonne, con quien tuvo muchos problemas en el rodaje, tanto así que cada uno editó su propia película. Su segunda obra La chica del agua, la dirigió en solitario, sin llegar a tener éxito con el público.  A pesar de estas complicaciones, Jean Renoir se había obsesionado con llevar a la pantalla grande la novela Nana del escritor naturalista Émilé Zola, pero no tenía ningún franco para financiarla.  Así que tomó una de las decisiones más importantes de su vida y fue la de recurrir a la pintura para poder llevarla a cabo.  Pero no pintó ni un solo cuadro porque esa habilidad le pertenecía a su padre, Pierre Auguste Renoir, uno de los inmensos pintores del siglo XIX.  Lo que sí tenía en su poder eran varios lienzos de su padre y los vendió a buen precio para financiar el rodaje de Nana.  Desde ahí en adelante empezó a convertirse en uno de los mejores directores del país que se inventó y se reinventa constantemente el cine.  La pintura salvó a Renoir.  La pintura salvó una de las carreras más importantes del cine. El arte salvando el arte.
El cine ha necesitado siempre de la pintura.  Las técnicas usadas por los pintores fueron utilizadas primero para desarrollar la fotografía y posteriormente en los inicios del cine.  En los años veinte, las vanguardias artísticas cinematográficas como el impresionismo francés, el expresionismo alemán y el surrealismo, hicieron más evidente ese vínculo cuando al otro lado del Atlántico, Hollywood estaba en su apogeo comercial desgastando el cine a un proceso meramente comercial y superfluo.  En 1928 Luis Buñuel, entra al cerrado círculo de pintores y poetas surrealistas de París, al hacer el primer cortometraje surrealista que co escribe con Salvador Dalí, pero que él dirige y edita.   Nadie se esperaba eso, ni siquiera los propios surrealistas.  La historia del cine dio un punto de giro. La pintura estaba con sus trazos liberados detrás del cortometraje.  Luego Buñuel y Dalí se empezaron a odiar por el rodaje de La edad de oro en 1930. Dalí no estuvo en el rodaje al desaparecerse con Gala, su novia rusa.  Luego se odiaron a muerte. Parecía un capítulo final entre pintores y directores de cine.
Pero luego otro de los maestros regresa a Hollywood con una idea bastante innovadora: hacer la primera película de psicoanálisis de la historia del cine.  Era Alfred Hitchcock quien en 1944 le pide al productor “todopoderoso” David O. Selznick que quiere hacer una secuencia de sueños distinta a los mostrados  hasta el momento, a los que él llamaba como “casi siempre brumosos y confusos, con la pantalla que tiembla”.  Le pide que contacte a Salvador Dalí quien está en el pináculo de su carrera.  Para Selznick es publicidad, para Hitchcock es ruptura.  Dalí va más allá de los límites y del presupuesto. Hitchcock debe recortar gran parte de la secuencia a su mínima expresión. Lo mejor de los sueños son las formas, las sombras y las deformaciones. La frustración: la corta duración de la secuencia que trataba de revelar lo que pasaba en la cabeza del Doctor Ballantyne (Gregory Peck).
El cine no solo ha tomado de la pintura los encuadres, la puesta en escena, los colores, la iluminación y la perspectiva entre otras influencias, sino también la vida y obra de los pintores.  Muchas carreras han sido llevadas al cine para contar sus biografías en obras donde priman la construcción de sus personajes con perfiles basados en las obsesiones, debilidades, virtudes y excentricidades de los artistas. La lista de los autores que han pasado por la pantalla gigante es extensa, e incluye recordadas interpretaciones de pintores hechas por Hollywood, empezando por  Van Gogh por Kirk Douglas, Miguel Angel por Charlton Heston, Toulouse Lautrec por José Ferrer y El Greco por Mel Ferrer.  En Inglaterra se revivió a Rembrandt representado por Charles Laughton, a Caravaggio por Nigel Terry, a Picasso por Anthony Hopkins y a Johannes Vermeer por Colin Firth.  En España se recordará a un agotado Francisco de Goya en su etapa final cargado a cuestas por la sobresaliente interpretación de Paco Rabal. Y en el cine independiente de Estados Unidos se recordó a Jackson Pollock interpretado y autodirigido por Ed Harris, solo por nombrar los más destacados.  También han estado pintoras como Dora Carrington recreada por Emma Thompson y  Frida Kahlo por Salma Hayek.
En esta lista hay que incluir al pintor afroamericano más famoso, Jean Baptiste Basquiat, en una interpretación de alta apreciación que hizo Jeffrey Wright. Incluso el propio director Martin Scorsese no aguantó las ganas de interpretar a Van Gogh en uno de Los Sueños de Akira Kurosawa.  Una carambola que incluyo al pintor holandés, el maestro japonés y al frenético norteamericano en una misma obra.  No se pudieron resistir a cortar la oreja.
Pero no se quedan atrás directores quienes eran pintores antes de llegar al cine, como lo fueron Fritz Lang el autor inmortalizado por dirigir Metrópolis en 1927 y  el camorrero John Huston, quien se deleitó con la puesta en escena de Moulin Rouge en 1952 contando la vida de Toulouse Lautrec, con una influencia en el color fotográfico de la película inspirada en los pintores impresionistas.
Pero la conjunción de pintura y cine también ha cerrado puertas en festivales, con polémicas diplomáticas incluidas. Así le sucedió al poeta visual Andrei Tarkovski quien también había tenido una formación pictórica.  Por varios años, su obra fue perseguida por el totalitarismo del partido comunista soviético cuando en 1966 recreó la vida de Andrei Rublev, el más fanático e importante pintor ruso de íconos de la iglesia ortodoxa.  Su obra fue retirada de Cannes por orden extrema de Moscú y guardada por varios años.
Otro caso interesante es el de Takeshi Kitano. Este director japonés, bastante narcisista y egocéntrico, tuvo una educación rodeada de mucho arte, pero el sostenimiento de su familia en Tokyo dependió del oficio de pintar casas.  Por eso reconoce que su mayor influencia pictórica ha sido su padre, un pintor de “brocha gorda”.   Además de sus 17 películas, ha expuesto sus pinturas, llegando a hacerlo en París. Claro que las puertas de las galerías se abrieron con facilidad por su fama en el cine. En dos de sus películas, los personajes escritos por él,  están ligados a la pintura.  En la laureada Flores de fuego, su protagonista, un policía renegado se refugia en la pintura. Años más tarde en Aquiles y la Tortuga el personaje principal, que el mismo da vida como actor, es un pintor con mucha voluntad pero escaso talento. En su obra maestra Dolls la fotografía muestra las influencias heredadas del trabajo en el lienzo.
Y llegamos ahora al precipicio donde se ubican los directores más radicales que han tenido una formación como pintores.  La larga espera por una nueva película del norteamericano David Lynch se ve recompensada por sus laberínticas obras en donde predomina un universo orínico donde estiliza los colores y también las actuaciones. Después de realizar obras como Lost Highway y Mulholland Drive, podía creerse que Lynch se haría más descifrable al tener mayor edad, pero con Inland Empire demostró que sus pinturas visuales le exigen más a un público que está acostumbrado a los guiones que explican la obra.  También en Estados Unidos, Julian Schnabel primero fue pintor que director de cine.  Furibundo creyente del neoexpresionismo, sus agresivas obras estaban acompañadas de una puesta en escena que se salían del marco del cuadro. Cuando definitivamente dio el paso de artista plástico a director de cine, escribió también los guiones de sus películas Basquiat y Antes que anochezca. Aunque no escribió La escafandra y la mariposa, su película más famosa, gana con esta el premio al mejor director en el festival de Cannes. David Lynch también ganó este premio por Mulholland Drive. La última película de Schnabel, Miral, es una obra con mayor contenido político con un llamado a la igualdad de derechos del pueblo palestino. Más edad, más radicalidad.
Y finalmente para cerrar este pequeño inventario, el último director y pintor por citar, es el galés Peter Greenaway uno de los autores que más ha integrado la pintura a sus películas. Inolvidable es El Libro de Próspero narrada con una serie de planos secuencia que tenían toda la puesta en escena de pinturas en movimiento. John Gielgud – uno de los merecidos Sir de la corona inglesa – era su protagonista, quien presenciaba lentamente junto a un travelling continuo de la cámara, un delirante derroche de actores desnudos, sonidos, iluminación claroscura y decorados, con la música de Michael Nyman como cómplice de este universo desatado de Greenaway.  Era un homenaje a la obra La Tempestad de Shakespeare y el galés desató precisamente una tormenta para que el espectador se estremeciera.  Greenaway busca más pureza en el cine y menos dependencia de la narración.  Es un pintor suelto en el mundo del cine, un pintor inconforme con el cine, con el absolutismo de los productores. Y ha dejado un regalo para el mundo, que son sus instalaciones multimediales en las cuales con la mejor definición de video y 3D, reconstruyó la creación de obras patrimoniales de la humanidad como La última cena de Da Vinci.  Greenaway ha usado los recursos del cine para que el mundo se enamore de la pintura, recreando como estas fueron hechas.  Pintura y cine, una relación enfermiza y febril, por fortuna. La pintura vuelve a atraer al cine al territorio del arte que por estas épocas pareciera perdido en manos de los mercaderes.

martes, 31 de enero de 2012

Respuesta a los comentarios por la crítica de Las Becas del Bicentenario 2011

Señores Mario Niño, Luis Fernando Orduz y Mario Mantilla.

Nota aclaratoria. Mi respuesta a sus comentarios por la crítica que hice de Las Becas del Bicentenario 2011, debo escribirla en la página principal, debido a que el blog no permite la publicación completa de mi texto debido a la extensión de este. 


Durante diez años el periódico 15 ha sido uno de los medios de comunicación impresos que se ha caracterizado por su independencia. Por su labor periodística, ha ganado continuamente premios regionales, nacionales e internacionales.
Desde hace cinco años fui convocado para escribir la página de cine del periódico debido a que soy docente del programa de Artes Audiovisuales.  He hecho esta labor  ya que tengo formación tanto teórica como de realización.
Hago parte de un programa que está formando los artistas audiovisuales de la región quienes al igual que el periódico, han ganado premios regionales, nacionales e internacionales.  Pero esto no ha sucedido de la noche a la mañana, ni porque han llegado genios en espera de ser descubiertos. Ha provenido de un proceso largo y continuo de constante evaluación y crítica tanto de los procesos como de los resultados obtenidos. 
Desde el primer semestre, los estudiantes tienen claro que al entrar al mundo artístico su obra va a ser exhibida y observada porque ese es el propósito de su creación, que haya un público que reciba la obra. Por esa razón durante toda la carrera están continuamente habituados a las críticas tanto de sus docentes como de sus compañeros del mismo nivel y también de los compañeros de otros niveles.  Esto ha fortalecido la capacidad de respuesta ante la crítica de los estudiantes, al punto que mucho antes de escuchar o leer lo que otros señalan de su trabajo, ya saben que funcionó y que no.
Pero no es el interés del programa estar ganando premios con afán de fama y celebridad. El objetivo está en formar artistas audiovisuales rigurosos, disciplinados y exigentes. Si estudiantes entre los 16 y los 25 años aceptan las críticas, y muchas críticas, ¿cuál es el problema con los creadores audiovisuales más experimentados de la región cuando se les critica su obra?  Es paradójico que el ímpetu de un joven sí las escuche con el propósito de mejorar, pero que realizadores hechos y derechos, las tomen como un ataque personal. Los estudiantes están acostumbrados a esta exigencia, así que, ¿por qué debería ser blanda y conveniente una crítica para ustedes? Es mejor tener igualdad de condiciones. Este tipo de críticas también las hago con ellos en clase continuamente.
Me encuentro en el deber de responder a sus textos de dos maneras, una como periodista y otra como realizador audiovisual. Como redactor de esta página he asumido con responsabilidad los textos que escribo y si por alguna razón se estaba esperando mi crítica, esta la he hecho con la mayor honestidad y argumentación posibles.  Ha quedado claro y de manera grosera también, que no les fue de mi agrado mi texto, pero creo que por eso no se les van a cerrar las puertas, ni tampoco vayan a detener su carrera. No es tan grave el asunto, aunque en sus palabras pareciera que fuera así.  Cumplo con mi deber de dar un punto de vista especializado acerca de tres obras que fueron exhibidas.  Todo artista que expone su obra sabe que provendrán distintas miradas y reacciones. La mía, durante casi cinco años ha sido de las más serias por la continuidad quincenal en la escritura. No es la única, ha habido otras pero han sido más esporádicas.  Si uno no quiere críticas de sus productos, pues se trabaja por encargo para clientes quienes le dan un visto bueno. Eso bien lo saben ustedes. O se hace una obra con un grupo de amigos para que la disfruten entre los que participaron y la gente cercana. Ahí sí se puede hablar de provincianismo, que sólo los amigos aplaudan y den alabanzas, sin que la obra salga de un reducido círculo.
Si no les gusta lo que yo escribo, pues es una opinión que ustedes obviarán para su carrera. Así como si deciden no volver a leer mis textos, otros determinarán si quieren ver o no sus obras. Yo sí quisiera ver las obras futuras de ustedes, porque como lo señalé en el artículo, hay talento, pero las mejoras vendrán para las obras siguientes. Escribí que me llamó la atención el riesgo de la producción y que sus dos escenas de clímax, con los muertos en una, y con la persecución en las escaleras en la otra, ambas tienen mucha fuerza. Eso demuestra que sí hay talento, pero que necesita de mayor continuidad y rigurosidad. Hasta el momento es la obra de mayor envergadura de sus equipos de producción, pero ojalá que no sea la única.
Para buscar otros puntos de vista, lleven sus obras a otros escenarios más exigentes, a otros festivales, que las vean realizadores y productores de trayectoria para que les den su percepción. El mío es sólo uno en esta región, falta ver como les va con el resto de Colombia. Eso lo sabrán ustedes cuando tengan las respuestas, aunque después de leer sus comentarios hacia mí, no creo que las compartan conmigo para ver sí eran absolutamente desacertadas mis apreciaciones. El tiempo y el fogueo lo dirán, para salir del provincianismo.


Mi comentario no fue de pasillo, lo hice abiertamente en un medio de comunicación masivo y escrito, y lo publiqué en un blog para que haya respuestas e interacciones, que las hubo de manera maleducada, pero yo les brindé ese espacio. No era necesario que me escribieran a mi correo personal, como lo hizo el señor Niño, si en el blog estaba el espacio para los comentarios. Tranquilo, el blog informa en el correo personal si hay comentarios.
Sus respuestas son una prueba de que el asunto se volvió personal y dejó de ser profesional. Mi texto no fue personal, fue académico y profesional.
Si hago una crítica debo dar elementos de juicio y de valor, como lo expuse y he dicho abiertamente si un producto es bueno o malo desde mi punto de vista. Para eso es una crítica señor Mantilla, no son para quedar bien con nadie, son para evaluar las obras. No represento ningún grupo económico, ni soy amigo de productores de cine ni de programadoras de televisión, ni me dan pases gratis para ir al cine. Esto me da la absoluta libertad de emitir mi punto de vista sin ningún tipo de presiones, favores, “amiguismos” y menos aun, resentimientos.

Como realizador también tengo mi respuesta también.  El señor Niño me ataca diciendo que soy realizador frustrado y recuerda que fue alumno mío y que fui mal profesor.  Le recuerdo que fui su profesor en un curso técnico de manejo de software de edición en la oficina de ustedes, con las condiciones que ustedes impusieron y a las horas que ustedes podían. No había videobeam, ni estaba adecuado como un aula de clase. ¿Aprendió a manejar el software sí o no? Veo que sí, porque usted mismo edita sus trabajos. Yo le enseñé a manejar un equipo para editar, ya sí usted no es buen editor, es un asunto suyo, no mío.
Actualmente soy docente por gusto y por vocación. Llevo más de ocho años en la docencia y me actualizo en diplomados de producción audiovisual, que por cierto, no los he visto a ustedes por ahí.  Así que no tengo ninguna frustración con mi actual cargo.
Con respecto a la producción audiovisual creo que olvidó la función del año pasado en el auditorio Pedro Gómez Valderrama de la Biblioteca Turbay en donde vio el cortometraje “El paseo” que fue hecho por el semillero de investigación del programa de Artes Audiovisuales de la UNAB, del cual soy tutor y guía continuo.    De este cortometraje fui productor asociado, productor de campo, editor y analista de guión. Fue escrito y dirigido por Raúl Gutiérrez, estudiante mío a quien he formado constantemente desde que inició su carrera, y trabajamos en equipo 20 personas en tres noches de rodaje. Estuvo seleccionado para el festival Equinoxxio de la Universidad Nacional de Colombia y en este momento está concursando en la sección de Nuevos Creadores del Festival de Cine de Cartagena, que precisamente este año estuvo muy exigente en la selección. No somos ilusos, ni avarientos, creyendo que el cortometraje va a ganar, porque somos conscientes que en el resto del país hay muy buenos realizadores. Estamos contentos con la nominación y no estamos esperando aplausos ni venias.
De mi equipo de trabajo, ésta no es nuestra obra máxima, es sólo un peldaño. Es muy apresurado querer tocar el cielo con las manos sólo con una obra. Sí, venimos de la academia y creemos en los procesos.  No hemos tenido ningún lío con las críticas que nos han hecho. Las hemos escuchado todas, sin pegar gritos en el cielo. Precisamente nos señalaron que después del momento de clímax, la obra perdía fuerza. Se volvió a editar, se envío a Cartagena y quedó seleccionada. Usamos la crítica a nuestro favor y no como ustedes que la toman en contra. Envíen sus trabajos a festivales exigentes para saber cuál respuesta tienen y que críticas recibirán, que seguro se las darán sean positivas o negativas. Yo me inclino por las negativas.
Con el mismo equipo de trabajo presentamos cuatro cortometrajes experimentales en La Casa del Libro Total, de los cuales fui director de uno de ellos, y estuve en la labor de productor, editor y analista de guión de los demás. Después de exhibirlos, recibimos las críticas de otros realizadores santandereanos quienes fueron al evento y no hubo ninguna ni pelea, ni altercado por lo que se debatía. Hubo camaradería y respeto en la exposición de los puntos de vista. Abiertamente dijeron cuáles obras les gustaron y cuáles no. Es decir, sí se puede dialogar y criticar en Santander las obras audiovisuales, pero ustedes no estaban allí tampoco.
Por esto en respuesta al señor Orduz, no me interesa enviarle mi reel de trabajo para trabajar con ustedes. Ya tenemos equipo de producción con una productora ejecutiva fogueada en productoras de cine en Bogotá de todo tipo de obras audiovisuales. ¿Le dice algo los nombres de Rhayuela, Autocine FX o Akira Cine? Pues ella trabajó allí y domina muy bien el lenguaje técnico de la producción.   Siguiendo con este tema, después de la proyección de “El paseo” en el auditorio de la Biblioteca Turbay, Mario Niño se acercó a mí y a Raúl Gutiérrez para que en algún momento uniéramos fuerzas y trabajar juntos en proyectos. Desde ese día hasta hoy, usted no ha recibido ninguna llamada de parte nuestra para que trabajemos juntos. No me interesa para nada. Tenemos varios proyectos por desarrollar y estamos en pro de ello con paciencia, perseverancia y disciplina. Si soy un frustrado como señala, ¿por qué me pide que trabajemos juntos? No hay coherencia en ello.
Volviendo con el señor Niño, mi profesión audiovisual se ha enfocado en los últimos años a la escritura de guiones. Tanto así que obtuve la beca Fulbright en Estados Unidos para hacer una Maestría de Guión Cinematográfico. ¿Sí saben que es Fulbright? Es la beca más prestigiosa de Estados Unidos y competí con gente muy preparada en toda Colombia por ello. No se imaginan lo feliz que estoy con mi profesión, mi carrera y mi trabajo. Estaré dos años y medio recibiendo críticas y lecciones de maestros para mejorar en mis proyectos audiovisuales y también usaré ese conocimiento para asesorar los guiones de otros estudiantes y realizadores de la región. ¿Por qué hacer eso? Porque la docencia está en mi vocación, no es un trabajo para pagar las cuentas como lo han hecho otros.
Con respecto al señalamiento que hace el señor Mantilla en que yo había participado en dos convocatorias de las Becas de Creación del Bicentenario pero que no había logrado obtener ninguna es cierto.  En 2010 nos superaron en el área documental, los proyectos de Iván Gaona y Frank Rodríguez, y fue un gusto escribir en el periódico que sus obras fueron muy buenas, y fue un honor haber perdido antes dos realizadores tan serios como ellos.  En 2011, participamos con Raúl Gutiérrez con dos proyectos de cortometraje de ficción y perdimos ante los proyectos de ustedes. No por eso, estamos armando problemas y líos. Ya sabemos cuál es el paso siguiente: seguir escribiendo y seguir participando.  Ahora, digo como realizador y no como periodista, que no puedo repetir lo mismo de 2010 con las obras de Gaona y Rodríguez. Las obras de ustedes tienen mucho por mejorar. Si no quieren ese tipo de críticas, pues allá ustedes, es su problema si no soportan las críticas. Se me sale de las manos que no las manejen.
El asunto de las convocatorias es un asunto de jurados, de lo que ellos prefieran. Un jurado eligió el cortometraje “El paseo” por encima de otros a nivel nacional. No se puede ganar todo, o bueno, eso lo puede hacer el Barcelona F.C., pero nosotros no. En mi equipo de trabajo celebramos las victorias y asumimos las derrotas. Es un largo camino y vendrán más convocatorias. El señor Mantilla no quedó en las becas de ficción de 2010, pero mejoró su proyecto, lo presentó en 2011 y lo consiguió. Es un ejemplo de perseverancia y de fe en su trabajo. Pero no por producirlo, esto se traduce automáticamente en el merecimiento de miles de aplausos. El asunto de poder hacer largometrajes y cortometrajes ya no es un asunto de discusión, ni de alabanzas. Se están produciendo muchas obras en Colombia y en el departamento, así que esta situación no es ninguna novedad. El centro del asunto es la calidad de las formas narrativas y en esto, fueron deficientes sus dos proyectos desde mi punto de vista.
Los invito a leer al escritor y crítico Luis Alberto Álvarez en sus libros Páginas de Cine, volumen 1, 2 y 3. Este hombre hace el mejor análisis del boom de realizadores colombianos de los años setenta y ochenta, cuando Focine les patrocinaba sus películas. Se aprende más de sus textos que de las películas de esa época que fueron bastante malogradas. No se equivocó Álvarez, la gran mayoría de directores, productores y guionistas de esa época, no han tenido continuidad en la actualidad. Dirigen otro tipo de formas audiovisuales. Ellos fueron suplidos por realizadores formados en academia con un juicio crítico con su obra y con la de otros realizadores nacionales. No sólo se aprende grabando o filmando, también se aprende mucho leyendo. Y él también emitía juicios de valor, si una película era buena o no. No le temía a un patrón o a un realizador audiovisual.  Estaba hablando de arte, no de egos, ni de asuntos personales. Y eso que estaba en Medellín en los años ochenta y noventa.
Continuando con el señor Mantilla, por el reducido espacio que tuve en la página del periódico, no pude exponer más acerca la dirección de actores. Muy buen trabajo el del antagonista español, muy creíble y con buena presencia. El protagonista Rubén Mantilla es un actor que conozco muy bien porque ha trabajado con nosotros en cinco cortometrajes y un comercial. Es un actor muy versátil, con gran trabajo físico que puede dar muchos registros. Desafortunadamente no lo aprovecharon porque sus diálogos estaban más en la voz en off. Con los soldados criollos pudieron trabajar más con las líneas y reformarlas en la grabación.  Las escenas simbólicas en miniatura del puente y la hormiga pudieron tener mejor factura en su elaboración de arte porque tenían el presupuesto para hacerlo. Los efectos televisivos como el nombre sonando fuertemente en la presentación, saca al relato de la época. Se puede hacer música sin necesidad de sintetizadores, con diversos elementos de cuerda por ejemplo o muchos más. Hay demasiadas posibilidades para explorar. La decisión final la toma el director y en esto yo señalo que “empasteló” el gran esfuerzo de producción que estaban haciendo. Por último, la escena del flashback de revelación del símbolo del puñal entregado por el ser amado, recordaba las escenas de Camila Loboguerrero en María Cano.
Los invito a que revisen la obra de autores santandereanos como Iván Gaona y Frank Rodríguez quienes han ganado convocatorias nacionales y diversos festivales, y han estado nominados también en varios. Ellos no han dependido de una sola obra para sentirse autores. Ha sido una evolución de aprendizaje constante, autocrítica y recepción de críticas.  La clave de ellos dos ha estado en la continuidad, en pensar en la obra siguiente.
Me parece muy importante para la producción audiovisual del departamento que se abra una discusión de este tipo pero sin ataques personales, ni fragilidad de egos, ni rasgadura de vestiduras. Hay que ser exigentes para mejorar en la región. ¿Cuál es el temor a la crítica fuerte? Desde la academia y la realización, también espero que vengan obras con mayor calidad. Soy santandereano como ustedes y me interesa una visión de Colombia desde acá.  Superen esta crítica porque el mundo no se va acabar por ello.
Y ya que se metieron en aspectos personales, pues también les respondo de manera personal, pero sin ser maleducado.  No tengo resentimientos con ustedes, pero no me gustaron sus obras. No me disculpo por ello. Espero que por este asunto no dejemos de hablar, por mi parte no lo haré, pero si ustedes lo deciden así, es una decisión personal que les respeto.
Me despido siendo feliz pensando en ver “El paseo” de nuevo en el Festival de cine de Cartagena y en la beca en Estados Unidos para escribir cine. Espero que ustedes sean felices pensando en sus proyectos futuros.

Cordialmente,

Luis José Galvis Díaz

lunes, 30 de enero de 2012

Becas del bicentenario 2011: Becas en deuda

(Escrito el 25 de enero de 2012)



Fue presentada el pasado 23 diciembre en el auditorio Luis A. Calvo de la Universidad Industrial de Santander, la segunda versión de las Becas Artísticas del Bicentenario en la modalidad de Artes Audiovisuales que son promovidas por la Gobernación de Santander. El panorama del resultado final de las tres obras fue más de deudas que de logros.
En la versión del año anterior, los dos documentales realizados por Frank Rodríguez e Iván Gaona dejaron una grata imagen de la producción del departamento en esta forma narrativa mientras que el producto que quedó en deuda pero que mayor expectativa tenía, fue el cortometraje de ficción de Leo Carreño. En números básicos, serían dos buenos productos contra uno deficiente.
Este año, las cifras no fueron tan alentadoras: un documental bueno pero con una edición por mejorar y dos cortometrajes con mucha ambición pero que no tuvieron una buena finalización.
El documental El valle de los barrigones producido por John Chaparro, ganador de la convocatoria documental y dirigido por Frank Rodríguez, es un relato que presenta a dos personajes que están obsesionados con un tipo de árbol especial del Valle del Río Chicamocha. Uno de ellos es un fotógrafo que los visita con frecuencia para tener un extenso registro de ellos en el tiempo y el otro, es un campesino de la zona que se dedica a convivir con estos árboles, únicos en el mundo.  Según el primer montaje que plantearon para la presentación, el primer acto tiene más interés periodístico y televisivo por su carácter informativo, que no encadena en continuidad con la mejor parte de la obra que es el encuentro de los dos personajes.  El primer acto es frío al ofrecer datos, ubicaciones y entrevistas descriptivas, mientras que el segundo y tercer acto, son los de mayor emotividad. Su secuencia final es lo mejor de la obra, con este campesino haciendo un reconocimiento de un nuevo lugar en Santander con una cámara fotográfica prestada. El documental El valle de los barrigones con una nueva edición quedará como una obra para enviar a festivales con mejores posibilidades de obtener críticas favorables.

Por su parte, los dos cortometrajes de ficción tienen en su haber que investigaron temas arraigados de la cultura santandereana. ¡Pienta! La hormiga y el coronel de Mario Mantilla, recrea uno de los periodos claves de la guerra de independencia que se vivió en Santander en el municipio de Charalá, con el espíritu guerrero y sacrificado de los habitantes de esta población quienes detuvieron la avanzada española que se dirigía al pantano de Vargas en 1819. Lovestory de Mario Niño, es una historia urbana y de arrabal, que entra en el mundo de las cumbias de un barrio periférico de Bucaramanga con el drama de un joven que tiene la motivación de conseguir unos zapatos deportivos para estrenarlos el día de la fiesta más importante del barrio.  Ambos trabajos son arduos y rigurosos en los contextos que narran y son arriesgados en la producción.  El gran problema que tienen estas dos obras radica en la dirección y el montaje final.

En ¡Pienta! La hormiga y el coronel predomina el lenguaje televisivo y aunque buscó la espectacularidad de varias escenas, estas no fueron tan creíbles así como algunas actuaciones.  A mitad de camino aparecen recursos narrativos como una voz en off para tratar de explicar información del argumento, que se presenta más como un vehículo de salvación que como una propuesta narrativa. Su montaje es desigual en cuanto a la continuidad de color, la música de teclados está fuera de contexto y la finalización de sus efectos visuales y de créditos es descuidada.  En cuanto a  Lovestory tiene tantas interrupciones en su montaje por los excesos de imágenes en la dirección que impide constantemente la sencilla pero llamativa narración de su historia.  Da la impresión de parecer más un extenso video musical que un cortometraje narrativo y el abuso de la intromisión de la música de cumbias interrumpía el relato.
Vale subrayar las escenas de clímax de ambos cortos. La primera, por el descubrimiento de la cámara de la gran cantidad de muertos en la batalla. En la segunda, la persecución por las escaleras en el barrio antes del robo. Pero esto no es suficiente. Hay buenas intenciones con las obras pero su resultado son incompletos.
De todas maneras, esta versión es la segunda de las Becas del Bicentenario, y es sólo el inicio de un largo proceso de la narración audiovisual departamental. Sin lugar a dudas hay talento que con mayor rigurosidad, puede crear mejores obras en un futuro cercano.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Películas para ver antes que se acabe el mundo en 2012

(Escrito el 14 de diciembre de 2011)


Junto con la llegada del Anticristo según la biblia, de un nuevo dios llamado Bolon Yokte según los mayas, de la liberación del dios Loki según la mitología nórdica y de la caída del cometa Gochihr según el antiguo zoroastrismo, también llegarán a la cartelera de Bucaramanga un buen número de películas que los espectadores podrán ver antes de que se acabe el mundo como tanto andan pregonando diversas religiones y mitologías.  Este es el listado de las cintas posibles que no destruirán el mundo pero que nos entretendrán mientras esto sucede.
¡Esto es Colombia!
Para empezar con patriotismo, es decir con escasez, tres películas colombianas están próximas a llegar. Las dos primeras se estrenarán con la llegada del niño Dios o más conocido en Colombia como el niño Dago, porque cada navidad llega con una película nueva, como es su costumbre desde hace más de una década. Esta vez Dago García contará la conocida realidad del manejo ejecutivo de las telenovelas en El escritor de telenovelas. Pero así como al niño Dios le sale competencia en estas fechas con Papá Noél, a la película de Dago también le salió competencia. De la misma manera que el canal Caracol es coproductora de su creación, el canal RCN no se quedó atrás.  Estos estrenarán en navidad Mamá tomate la sopa con algunos elementos que llaman la atención. El primero de ellos es la dirección del santandereano Mario Ribero quien después de 25 años sin dirigir en cine con El embajador de la India, vuelve con el respaldo de varios éxitos televisivos.  El otro elemento es Paola Turbay con su primer papel protagónico en el cine nacional después de la clásica y triste jugada de tener primero que ser valorada fuera del país. Veremos que sucede con este duelo de canales.
Sin tanto bombo publicitario y con menos probabilidades de ser una decepción como las dos cintas anteriores, también está el filme Silencio en el paraíso de Colbert García. Este director formado en el cine documental trata el triste tema de una de las mentiras públicas gubernamentales más grandes, como lo fue el caso de los falsos positivos. Aunque es la obra que mayor dificultad de exhibición tiene, es paradójicamente la más profunda, estética y arriesgada de las tres.
Los directores célebres
Aunque después de los 65 años muchos adultos están disfrutando de su retiro profesional, esto no sucede con directores como Steven Spielberg, Martin Scorsese, Clint Eastwood y Woody Allen.  Los tres primeros a pesar de haber ganado premios Oscar, quieren seguir cosechando más estatuillas con tres nuevas películas que probablemente estarán nominadas el próximo año. Spielberg lo hará con la historia de un caballo y su joven dueño en La Primera Guerra Mundial llamada Caballo de Batalla. Scorsese entrará en la exhibición en formato 3D con Hugo, que narra el encuentro de un niño con el genio del cine mudo Georges Meliès en una pequeña tienda de juguetes. Eastwood vuelve con los dramas biográficos con la vida del polémico director del FBI en Estados Unidos, J. Edgar Hoover, en la cinta J. Edgar. El inagotable Woody Allen llega con su última creación, Bop Decameron, que recreará en Italia, algunas novelas cortas del reconocido texto de Giovanni Boccaccio, El Decamerón.
Los directores famosos
Con menos quilates que los directores anteriores pero con una trayectoria amplia y reconocida, otros autores también llegan con apuestas cinematográficas. Tarantino estrenará Djiango encadenado con Jammie Fox, Leonardo DiCaprio y Christoper Waltz que será un homenaje al subgénero del spaghetti western. Peter Jackson contraatacará con otra novela de J.R.R. Tolkien en la obra anterior de El señor de los anillos llamada El hobbit que tendrá varios de los personajes de su anterior trilogía. Ridley Scott, vuelve a la ciencia ficción en una nave espacial con el proyecto Prometeo.  Oliver Stone, quien viene en franco declive desde hace años atrás, tratará de recuperar su buen nombre con Salvajes, que recrea parte de la guerra de los carteles de droga mexicanos. Tim Burton intentará recuperar viejas glorias al reunirse de nuevo con el actor Johnny Depp, su alter ego, en Sombras oscuras, otra película gótica pero esta vez con vampiros incorporados. 
Retroceder nunca, rendirse jamás 38
Para que los éxitos del pasado sigan dando dividendos en el futuro, se estrenarán segundas, terceras y cuartas partes de películas taquilleras.  Las más atractivas son El caballero oscuro: la leyenda renace, con la tercera entrega de Batman bajo la conducción de Christopher Nolan que sin duda alguna será una de las mejores del año. También sobresale Misión imposible: Protocolo fantasma que la dirige Brad Bird, quien después de realizar dos clásicos en animación como Los increíbles y Ratatouille, pone en escena su primer largometraje con actores y cámaras.  De igual forma, llegan Los Muppets, la brillante creación de Jim Henson, quienes tienen una nueva película avalada por buenas calificaciones y una alta taquilla en Estados Unidos.
Después de preparar a los espectadores con la llegada individual en la pantalla grande de personajes del mundo del cómic como Thor, Iron Man, El Capitán América y Hulk, llegará en 2012 la reunión de ellos en la película Los Vengadores.  Por otro lado, con menos expectativa pero con muchos millones de dólares detrás, llegará un grupo de películas en las que los actores principales siguen creyendo en sus papeles, como en la segunda parte de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr. y Judd Law. Asimismo en la tercera parte de Hombres de negro estarán Will Smith y Tommy Lee Jones, y en la segunda parte de Furia de titanes aparecen de nuevo, Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes. Otros proyectos que avanzaron sin sus protagonistas originales, son la cuarta parte de Spiderman con Andrew Garfield como reemplazo de Tobey Maguire, la cuarta película del agente Jason Bourne con Jeremy Renner como reemplazo de Matt Damon y en un caso distinto, la llegada de Bruce Willis a G.I. Joe 2 con la esperanza que sea un poco mejor que la primera parte.
Llover sobre mojado
Se avistan tres nuevos remakes de películas que tuvieron gloria en el pasado.  El director Baz Luhrman lo hará con la nueva versión de El Gran Gatsby, la célebre obra que escribió F. Scott Fitzgerald en los años veinte. Ésta ya fue producida tres veces antes en el cine y una vez para televisión. El gancho será el papel protagónico de Leonardo DiCaprio.
Desde 1984 con el éxito mundial de Footloose era difícil imaginar que hicieran una segunda parte y menos probable era considerar una nueva versión. Contra toda creencia llega el remake de esta película. En cambio, sin tanto tedio y más bien con curiosidad, sí valdrá la pena apreciar la versión norteamericana de la primera parte de la trilogía literaria del fallecido escritor sueco Stieg Larsson, Millenium. Debido a que la adaptación sueca fue bien lograda, el talentoso director David Fincher tiene el reto de no quedarse atrás con esta adaptación norteamericana llamada La chica con el dragón tatuado.
Camino al premio Oscar
Una de las mejores épocas del año para ver películas interesantes son los meses previos y posteriores a los premios Oscar. Varias películas que están teniendo nominaciones en diversos festivales y círculos especializados, están en el grupo de posibles seleccionadas. Viene la nueva apuesta del director Alexander Payne con Los descendientes. De Roman Polanski llegará Un dios salvaje, de George Clooney estará Los idos de Marzo y de Terrence Malick su último film, El árbol de la vida.  En cuanto a actores, sobresalen las interpretaciones como de Michelle Williams como Marilyn Monroe en Mi semana con Marilyn. También la de Brad Pitt en Moneyball, y la pareja de Tom Hanks y Sandra Bullock en Tan fuerte, tan cerca. Igualmente, está en este grupo Meryl Streep con su papel como Margaret Tatcher en La dama de hierro, una nueva apuesta por valorar a incómodos personajes ingleses como Isabel II y Tony Blair.
El último destacamento
Y por último también cabe la posibilidad de arribo de otras películas que tendrán su público como la comedia Pelea de perros con Will Ferrell y Zach Galifianakis (Hang over 1 y 2), el thriller político Argo con la dirección y actuación de Ben Affleck, y un homenaje al cine negro de los años cuarenta con Gangster squad protagonizada por Sean Penn y Ryan Gosling.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Si fueras yo: personajes encasillados desde la televisión

(Escrito el 29 de noviembre de 2011)

Las carreras de los actores norteamericanos Jason Bateman y Ryan Reynolds han sido similares.  Los dos empezaron en papeles menores de series de televisión durante su adolescencia, luego pasaron a ser protagonistas principales de series de televisión, más adelante en su paso al cine sus carreras tambalearon entre algunos  proyectos logrados y otros mediocres, pero finalmente consiguieron afianzarse como actores protagónicos en la pantalla grande.
Dos papeles en su época de protagonistas televisivos los marcaron bastante, tanto así, que les dieron un manifiesto encasillamiento. Entre los dos papeles, el  mejor fue el que tuvo Jason Bateman en la serie Arrested Development, una de las comedias más arriesgadas del canal Fox que se burlaba con ferocidad de varios mundos simultáneamente. 
La burla la hacía desde los contextos de los judíos, pasando por los ricos y los derrochadores y llegando a los farsantes. La serie contaba con la genialidad en la escritura de Mitchell Horowitz con su grupo de guionistas y un conjunto notable de actores, que dieron el sello de una serie políticamente incorrecta, llegando al punto de tener entre sus múltiples temáticas, a hacer una sátira de la invasión a Irak con los turbios negocios de su familia con Sadam Hussein. Por estas razones, sólo les permitieron estar tres temporadas al aire a pesar de la alta calidad de los guiones y diálogos.  
Por su parte, Ryan Reynolds quien es más joven que Bateman, protagonizó a finales de los años noventa Dos chicos y una chica, con un éxito menor en comparación con el de Arrested Development pero que tuvo mayor estabilidad, ya que la serie cómica estuvo al aire por cuatro temporadas.  Era claramente menos incorrecta.
En Arrested Development, Jason Bateman interpretaba a Michael, el hijo más serio y controlador de la familia Bluth, quien trataba de nivelar dos supremos desastres a su alrededor: el funcionamiento de la corrupta compañía de la que son dueños y las conductas egoístas de todos los miembros de su familia, quienes se traicionaban entre sí por su avaricia. En la comedia Dos chicos y una chica, Ryan Reynolds interpretaba a Berg, un estudiante veinteañero residente en la ciudad de Boston quien no se tomaba la vida en serio y que era bastante inmaduro en su comportamiento.
Los aciertos como protagonistas en cine, vinieron para el caso de Jason Bateman con películas nominadas al premio Óscar como Juno y Up in the air y recientemente con la comedia Horrible bosses (Cómo acabar con tu jefe). Los de Ryan Reynolds estuvieron con cintas como Enterrado y Definitivamente quizás.
Los mismos personajes que tanto los marcaron en las series de televisión, son los que reviven en la reciente película The change-up (Si fueras yo), que reunió a estos dos actores para que dieran un registro más de estas clásicas actuaciones. Los personajes protagónicos son muy parecidos a los de sus famosas series de televisión y por esa razón, en la construcción del perfil de los dos, su guión da por entendido que el público ya conoce la dimensión profunda de las dos personalidades contrastantes. A pesar de esta repetición, lo que sostiene la obra en su totalidad es la calidad de sus actuaciones.
El peso dramático estaba trazado con los dos personajes, pero toda la acción se centra sustancialmente en el personaje de Dave (Bateman) con su agitado mundo familiar y su estresante carrera profesional como abogado. Por su parte, la vida del personaje de Mitch (Reynolds), sólo sirve para sostener las situaciones más graciosas de la película, especialmente en las dos escenas sexuales en que es reemplazado por Dave.  Uno de los puntos emotivos de la vida de éste personaje es la mala relación que ha tenido con su padre, pero esta se desarrolla de manera descuidada desde su inicio y se trata de remendar con la asistencia a un matrimonio al cierre de la obra.
Así como éste matrimonio en el epílogo, Si fueras yo tiene otros lugares comunes sin ninguna novedad como el evidente subtexto de discursos clásicos como "la familia es lo primero" y con acciones como el repetido discurso al final con micrófono en mano, de uno de los dos amigos valorando la ayuda del otro. También es un lugar común sin novedad,  la jugada final del novato abogado Mitch en el cuerpo de Dave, quien con un par de noches de estudio de derecho logra ganar millones de dólares en un negocio internacional por una movida arriesgada de último minuto.
Ésta propuesta de intercambio de cuerpos y de roles, no es nada nueva, ya que ha sido usada en otras películas con los roles de padres e hijos como sucedió a finales de los años ochenta en Like father, like son (De tal palo, tal astilla), con Dudley Moore, en Freaky Friday (Viernes de locos) con Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, aunque ésta a su vez, era un remake de una obra hecha en 1976; también hubo otra propuesta con la figura de intercambio entre mujeres y hombres en Preludio para un beso con Meg Ryan y Alec Baldwin en el año 1992.  
En otras, la reencarnación en un sólo cuerpo, en este caso el femenino, se vio en la película Switch del director de comedias Blake Edwards, donde el protagonista moría y reencarnaba en el cuerpo de una mujer, al igual que sucedió en la comedia televisiva argentina Lalola, donde el intercambio se hacía como parte de un hechizo, que lograron dejar su propio sello.  
Si fueras yo eligió para distinguirse de las otras obras, el camino del humor escatológico que muchas veces fue exagerado, pero que en algunas escenas sí logró ser gracioso como en las dos escenas sexuales del cuerpo de Mitch con el alma de Dave. Otra escena que hace reír, es la resolución del hechizo con el cumplimiento de la regla de volver a la fuente donde se inició. También quedó bien desarrollado el manejo del símbolo de la mariposa favorita de la hija de Dave y la desmitificación de las delicias de la vida conyugal. El mismo camino del humor escatológico, lo había tomado otra película como The Hot Chick con Rob Schneider en 2002, que tuvo un resultado similar al de Si fueras yo, porque tuvo momentos graciosos, pero la obra en general no aportó mucho más.
Un caso especial sucede con la actriz Olivia Wilde de quien en este año ya se han estrenado tres películas consecutivas en las quien sólo ha podido demostrar su belleza pero no todo su talento como actriz.  Primero sucedió con Cowboys y Aliens, luego con In Time y ahora con Si fueras yo. Habrá que esperar sus próximas películas, porque ya firmó contrato en varias. Este caso es similar al de la diva Raquel Welch en los años sesenta, quien a pesar de que varias de sus películas no tuvieron buena crítica, logró sin embargo convertirse en una estrella.
The change-up es una película más de la situación de intercambio de roles que no hace ningún aporte significativo al esquema visto en anteriores películas. Sus dos actores son lo mejor de la obra, pero sus cualidades se vieron mejor en películas anteriores y se verán más desarrolladas en películas posteriores. Asimismo, el director David Dobkin no ha podido superar el éxito de su comedia Wedding crashers (De boda en boda) desde 2005. De él como todos los demás antes nombrados, vendrán más películas. Con ésta, también perdió una oportunidad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Entrevista a Libia Stella Gómez: "Soy santandereana hasta la médula".

(Escrito el 7 de septiembre de 2011 para la edición No. 2 de la Revista Cremma. Fotografías tomadas por la revista.)

Libia Stella Gómez es una de las dos mujeres en Colombia, que ha logrado la difícil tarea de realizar un largometraje en el género de ficción cuando además de dirigir, escribió el guión de La historia del baúl rosado en 2005. La primera en hacerlo fue Camila Loboguerrero.  Pero este no es el único largometraje que quedará en su filmografía. En la actualidad está en el proceso de desarrollo de su segundo largometraje de ficción llamado Matías, el titiritero que planea filmar el próximo año. Y después de éste, vendrán más, porque en su incansable disciplina para la escritura ya tiene escritos otros 10 guiones. Su carrera inició a los 12 años en Socorro, su municipio natal, como actriz en agrupaciones de teatro. A los 15 años se trasladó a Bucaramanga con su familia. Cuando tenía 17 años entró al grupo de títeres y teatro profesional llamado La oruga encantada dirigido por Ramón Latorre, en donde fue la actriz.  En los años ochenta este grupo padeció la persecución política por sus ideas de izquierda y varios de sus integrantes tuvieron que salir del país y de la ciudad. Debido a esto Libia Stella migró a Bogotá, donde reside actualmente. Allí se graduó en 1997 como realizadora de Cine y Televisión en la Universidad Nacional y en la actualidad es profesora de planta de esta misma carrera. Este año fue una de los ganadores del premio de escritura para guión de largometraje de ficción del Fondo de Desarrollo Cinematográfico FDC por la obra Ella.

¿ La historia del baúl rosado, tuvo un camino largo para llegar a la exhibición, cómo se desarrolló este proyecto?
Fernando, el padre de mi hijo, me regaló un libro llamado Crónicas policíacas de los años cuarenta y en ese libro encontré lo que podían ser 13 películas interesantes. Entre esas crónicas había una que se llamaba El cadáver viajero. Esta era la historia de una niña que había sido puesta en un baúl, enviada con cal por encima, con un letrero que decía “guárdelo en el caidiso de Luisa”. Este fue mandado hacia Barbosa, Santander y regresaron el baúl porque no encontraron al destinatario. Cuando yo leí esa historia, me enamoré de ella, dije: esto es una peliculaza.  Escribí en principio un guión para cortometraje y lo presentamos al distrito para una convocatoria de cortometraje. No nos ganamos el premio. 

En el jurado estaba Lisandro Duque y Oscar Campo quienes conceptuaron que esa historia no cabía en un formato de cortometraje. Sugirieron que se intentara la escritura en largometraje. Era 1998, el año después de que me gradué de la universidad.  Federico Durán, quien había estudiado conmigo la carrera, había regresado de estudiar en España, me pidió el guión para leerlo, le gustó, y me dijo que lo enviara a la convocatoria al Premio Nacional de Guión que estaba abierto en ese momento. Lo mandé, no tenía ninguna expectativa y gané el premio. Fue muy sorpresivo. En el 99 hice una sociedad con Federico. En 2000 nos presentamos a las Becas de Creación del Ministerio de Cultura para Ópera Prima, nos ganamos ese premio y ya teníamos 125 millones. Y a partir de ahí empezó una cadena de envíos a convocatorias de este proyecto. Del 98 al 2003 cuando se hizo la película, se presentó a todas las convocatorias y escenarios. Durante esos cinco años de desarrollo del proyecto, logramos recaudar 700 millones de pesos. La película costaba 2.000 millones pero decidimos lanzarnos al ruedo con ese dinero y en el año 2003 la película se rodó en seis semanas. Duramos posproduciendo la película dos años porque nosotros llegamos hasta ahí, con el aliento del dinero que conseguimos. En 2004 salió la primera convocatoria del Fondo de Desarrollo Cinematográfico FDC, así conseguimos 125 millones para terminar la película y en 2005 ganamos el de distribución del FDC y así se pudo estrenar.

¿Entre todos sus proyectos, cuáles son los más avanzados en este momento?
Matías el titiritero, está en desarrollo de proyecto y a punto de conseguir la financiación porque ganó también en la categoría de guión del FDC.   El otro proyectos es Un tal Alonso Quijano, que se va a realizar con la Escuela de Cine de la Universidad Nacional el año entrante, si las cosas salen bien. Tengo otro proyecto que se llama Una carta para mi amiga Alicia, otros más que se llaman Canción de cuna para dormir al niñito, El hombre que parecía un poeta y Ella. Estos dos últimos años también me he dedicado a hacer documental, uno de ellos es un musical sobre un músico chocoano llamado Aristarco Perea, que se terminó de hacer hace tres años y se estrena el 5 de septiembre. El documental se llama Arista Son. Estoy terminando también un documental político que se llama El traje nuevo del Emperador que trata sobre los últimos ocho años de la vida política y social del país.

¿Por qué no todavía no ha rodado una de sus obras en Santander?
Cuando yo hice La Historia del Baúl Rosado uno de los intentos fue buscar la financiación en Santander. La única persona que nos abrió la puerta fue Francisco Centeno cuando él era director del IMCT y nos consiguió dinero, pero era muy poco.  Hubiera necesitado por lo menos la mitad de la financiación para hacer la película en Santander.
Mi segunda película que es Matías El titiritero también quiero hacerla en Santander, es como una deuda que tengo. Yo no me fui de Santander porque me quisiera ir, yo me fui porque me tocó irme. Soy partidaria que uno narra desde donde es, desde su origen desde la esencia de uno, y mi esencia es santandereana.  Yo no huyo de eso, mi tono de voz, mi temperamento, soy santandereana hasta la médula.  Y quiero hacer la película allá, no quiero hacerla en ningún otro lado, pero si no se consigue la financiación, la película obviamente no se hará en Santander, sino en Cundinamarca en las condiciones que la pueda hacer. Lo importante es que la película se haga pronto. Ya no quiero esperar más tiempo. Ya llevo seis años en el desarrollo de este proyecto.  Duré menos años en desarrollo de El Baúl Rosado, que duró cinco años, que ya me parecía demasiado tiempo.

¿Desde su experiencia cómo ve el panorama cinematográfico en Santander?
Yo creo que se han dado pasos. El hecho de que existan carreras, ha puesto sobre el tapete la preocupación: ¿qué se ponen a hacer estos egresados? Si el panorama es duro a nivel nacional, a nivel regional también. Pero yo siento que es mucho más fácil encontrar allí en esos escenarios, si hay una verdadera voluntad de dar un punto de arranque. ¿A qué me refiero? El estado tiene que invertir. Yo se que existen estos premios que se crearon con el Bicentenario que son unas posibilidades enormes de realizar, pero estos premios son muy restringidos. Premiar solamente a dos documentales y un cortometraje de ficción es muy reducido. Hay muchas áreas en donde tendría que pensarse una política que fomente el cine en Santander. Santander no es un lugar que ha estado alejado del cine, siempre han estado ahí las ganas de hacer, tenemos archivo, imágenes y pruebas de que el cine ha estado presente en nosotros. 

La única forma que  tiene una población de proyectar masivamente su cultura es a través de las imágenes cinematográficas y eso es algo que deberían entender las autoridades. No es solamente sentarse a lamentarse de lo poco que hay, de los pocos escenarios que hay o como sucede a nivel nacional, pelearse entre tres gatos por un plato de sopa, esa no es la actitud. La actitud es, sentémonos a ver que se nos puede ocurrir, que podríamos sugerirle a las autoridades, cómo podríamos sacar adelante un proyecto de ley, como podríamos gestionar para que haya una verdadera conciencia de que el cine santandereano tiene que existir. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

In time: Un autor copiándose a sí mismo

(Escrito el 16 de noviembre de 2011)


En 1997, el guionista y escritor neocelandés Andrew Niccol hizo una de las mejores películas de ciencia ficción de los años noventa llamada Gattaca.  En ella no sólo combinó una creativa historia con diálogos sugerentes, sino que contó además con excelentes actores, un diseño de producción retro y creativa, y una dirección firme para el relato.  Ésta es una película que perdurará en el tiempo por haber puesto el tema de la formación y selección de seres elegidos para que serán los mejores del mundo. No fue gratuita la nominación que obtuvo al premio Oscar por su dirección de arte. Dos años después, Niccol escribió su película más exitosa, The Truman Show, que dirigió Peter Weir, la cual logró tres nominaciones al premio Oscar y la nominación para Niccol al mejor guión original.
En la primera década del siglo XXI hizo la que era hasta ese momento su peor película: Simone.  Allí, Al Pacino hacía el ridículo papel de un director de cine que se inventaba una estrella de cine de manera digital. Luego levantó su buen nombre con la película El señor de la guerra con Nicolas Cage, de la que dejó un gran recuerdo con su escena inicial en la que se mostraba el destino de una bala desde su creación hasta su uso final.  Con este trasfondo, la promesa de una obra al menos agradable era de esperarse, pero esto no sucedió. Su última película In time (El precio del mañana) es la peor de toda su carrera.
La idea de visionar un mundo en el que los seres humanos sólo viven 25 años y a partir de ahí en adelante deben comprar el tiempo para vivir, era muy prometedora. Pero desde la escena que detona toda la acción, la obra se vuelve en primera instancia poco verosímil y posteriormente, risible. 
Por varios elementos que tiene, In Time termina siendo una pésima copia de Gattaca.  Primero, porque no es convincente la razón por la que el personaje de clase alta (Matt Bomer) le hace una donación de cien años de tiempo al personaje de clase baja (Justin Timberlake). En segundo lugar, porque hay un guardián obsesionado porque sí, que quiere atrapar al hombre que se infiltra en el mundo de los ricos. Así sucedía en Gattaca sólo que éste perseguidor era también el hermano mayor del protagonista.   En tercer lugar, la sombra de la figura mayor sobre el protagonista en In Time era el padre rebelde y en la otra era el hermano mayor. Y por último, con la misma figura femenina que se interesa por el personaje que ha llegado al mundo de los privilegiados. Niccol podía hacer algo mejor en su última obra, pero esta no le llega ni a los tobillos a la primera.
No se puede comparar la calidad de actuación de Ethan Hawke y Jude Law con la de Justin Timberlake y Matt Bomer, ni tampoco en la calidad de escritura de los personajes. Por su parte, el papel de investigador que hizo Loren Dean tenía mejores motivaciones y construcción dramática que el guardián obsesivo de Cillian Murphy, así éste último sea mejor actor.  En cuánto a los personajes femeninos, el personaje de Uma Thurman en Gattaca tenía mejor curva de cambio que el de la actriz Amanda Seyfried.  Junto con todo esto, desaprovecha de la misma manera a dos buenos actores de televisión como son Vincent Kartheiser (Mad men) y Johnny Galecki (The big bang theory).
Es una película que no sabe para dónde va.  Primero parte como un regalo de justicia divina, luego es la venganza de un hijo, más tarde es un derroche dentro del mundo de los ricos; pasa después a ser un subgénero de acción por las persecuciones y finalmente es una copia baratísima de las figuras cinematográficas de Bonnie and Clyde. Al mismo tiempo, no se resuelve el misterio inicial de los personajes oscuros que manejan el tiempo. Todos estos aspectos, rodeados por diálogos insulsos y escenas cliché, la convierten en un costoso desperdicio. 
En esta cinta, la estética tuvo prioridad por encima de la historia y terminó fracasando en ese intento.  En la gran mayoría de escenas en exteriores, parecía más la obra de un fotógrafo retro que de un director que había mostrado un perfil de autor dentro del género de la ciencia ficción . Dos escenas que dan muestra de ello: la muerte de la mamá y la salvación de la amada. En medio de la nada, ellas corren y hacen saltos para tratar de salvarse. La madre muere en los brazos del protagonista, en cambio la nueva mujer se salva. In time es también un barato psicoanálisis de saltos y de reemplazos.  Se merece un parodia que se burle de ella, porque ha dado una gran oportunidad para que esto suceda.