sábado, 26 de marzo de 2011

Los colores de la montaña: los sonidos del desplazamiento

(Escrito el 23 de marzo de 2011)


En el pasado festival de cine de Cartagena la película Los colores de la montaña junto con Todos tus muertos, fueron la mejor muestra del cine colombiano ante su propio público y también ante el iberoamericano, en la categoría de competición oficial en largometraje de ficción.  En la obligatoria actividad de publicidad y mercadeo de la obra, con su claro objetivo de acercar al público a las salas, los productores llevaron a los niños protagonistas al festival para llamar inicialmente la atención del público. Este encuentro en las calles de la ciudad amurallada, frente a las cámaras de los noticieros que los acompañaron durante el trayecto en que los niños conocieron el mar por primera vez, formaron un primer vínculo para que el espectador desprevenido empezara a tener cierta curiosidad por ir a ver la película.  
Y afortunadamente al ver la obra del antioqueño Carlos César Arbeláez, estos niños actores no se convirtieron en la pantalla en esos pequeños personajes sabelotodos con ínfulas de convertirse en estrellas de cine o televisión, ni tampoco en los niños acostumbrados a la ruda vida de la calle, que se defienden con sus puños, pero especialmente con groserías.   Para esta ocasión, el delicado guión escrito por la propia mano del director, nos cuenta la historia de un grupo de niños una vereda en Antioquia llamda La pradera, quienes se ven obligados a interrumpir su rutina en los espacios delimitados por el colegio, la casa y la cancha de fútbol. El nuevo balón de fútbol del grupo de niños cae en un campo minado y alrededor de este suceso, la vida de ellos  y sus familias empieza a derrumbarse por la presencia taciturna de la violencia que los va acechando poco a poco hasta desplazarlos.
La película narra con desenvoltura la vida cotidiana de estos niños campesinos, que generan un ambiente de armonía sonora en un lugar construido por sus padres y abuelos, pero que a medida que los diversos agentes de violencia se van tomando estas montañas, entra en las secuencias finales en un silencio que va arrebatando todo lo que tocan.   Esta disminución de los diálogos que son reemplazados por acciones de huida, junto a su impotente final, la convierten en una obra que nos remite al escenario que pareciera no tener solución en Colombia que es el de la apropiación de la tierra.  La obra no busca resolver este problema, ni hacer una tesis de solución, pero sí deja una importante marca que muestra la golpeada vida de los campesinos de Colombia de la zona andina en esta ocasión.
Sin llegar a puntos de manipulación que tuvieron películas anteriores como la mexicana Voces inocentes (de historia salvadoreña), ni tampoco acudir al estremecimiento de la película iraquí Las tortugas también vuelan, esta película colombiana deja una huella emotiva en la filmografía de obras que narran fragmentos de conflictos bélicos contados desde el punto de vista de los infantes.  Con esta película Carlos César Arbeláez hace un aporte universal desde Colombia, un lugar del mundo que ha sido un constante portador de malas noticias. También hay que resaltar la asesoría de Carlos Henao en el guión, actualmente uno de los mejores en este ramo de la filmografía nacional.
El acertado trabajo actoral con los niños, la compenetración con las locaciones, los pequeños detalles del vestuario de la vida rupestre colombiana, además de una fotografía que duele observar porque muestra esas partes de Colombia que se está perdiendo por la vía de las armas, son otros de los valores de esta singular película que afortunadamente por la buena respuesta del público en el festival de Cartagena, pudo llegar a las salas de las principales capitales del país. 

sábado, 12 de marzo de 2011

El "home run" del Festival de Cine de Cartagena


Desde el año 2004 en el programa de Artes Audiovisuales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, ha sido habitual que profesores y estudiantes asistan al Festival Internacional de cine de Cartagena. Y hay que decir rotundamente que esta edición ha sido la mejor de todas las presenciadas hasta el momento.  Las razones son las siguientes: una mejor organización en las proyecciones y salas de exhibición, la fama de los invitados internacionales, una mayor convocatoria en los espacios de nuevos creadores estudiantiles y por supuesto, la alta calidad de las películas tanto en competición como en la muestra general. Desde la muerte en 2008 de Víctor Nieto, el fundador del FICCI, el festival tambaleó en sus ediciones de 2009 y en especial en la de 2010, pero ahora con la dirección de Mónica Wagenberg, junto con su equipo de trabajo, recuperó el prestigio que tuvo en décadas anteriores, de lo cual ya pocos visitantes se acuerdan.  Afortunadamente la superficialidad y ruido de los premios India Catalina de Televisión, poca intromisión tuvieron con el transcurso del FICCI.
 
No voy a incluir en este texto el palmarés completo que tanto se ha publicado en otros medios, sino un punto de vista acerca de las obras que pudieron ser vistas, aclarando que la calidad de la mayoría de las obras fue alta ya que, como le sucedió a muchos de los asistentes, no fue posible verlas todas.   La película ganadora para el jurado fue la chilena Post mortem dirigida por Pablo Larraín, que tenía en especial dos secuencias inolvidables. Una de ellas la llegada del cuerpo del presidente Salvador Allende cuando fue asesinado el 11 de septiembre de 1973, junto con otros cuerpos de gente acribillada durante el golpe militar.  La ausencia de espectacularidad y la asepsia con que se acercan los personajes a ser testigos de uno de los momentos fundamentales de la historia chilena, son de admirar. La otra secuencia, es el final con el plano secuencia en que Mario su personaje principal, toma su venganza personal lentamente.   Su gran competidora fue la película uruguaya La vida útil, que ganó para otros círculos como la crítica nacional, la crítica internacional y los cineclubistas, pero no para el jurado integrado por Arturo Ripstein, Caroline Libresco y Mike Goodridge.   

En la categoría de mejor guión la ganadora fue la película argentina Rompecabezas de Natalia Smirnoff, lo cual fue muy poco para esta obra que merecidamente podía haber sido la ganadora. Esta obra indaga el interior de una ama de casa que se obsesiona con armar rompecabezas, para encontrar en su afición, la liberación de una pasión individual lejana a las imposiciones de su vida familiar.  Además, su dirección intimista, con un personaje que narra con su mirada y sus silencios, la convirtieron en una obra que exploraba el mundo femenino de la adultez, sin necesidad de volverse un panfleto feminista.  Además hubo buenas sorpresas como 18 comidas de España y Asalto al cine de México. 

En cuanto a las películas colombianas fueron mayores las alegrías que las tristezas. Hay que felicitar al equipo realizador de obras como Todos tus muertos de Carlos Moreno y Los colores de la montaña de Carlos Cesar Arbeláez, que en general dejaron una grata impresión con los puntos de vista expuestos acerca de la realidad colombiana, con aportes como el surrealismo que se acercaba al absurdo en la primera y de la cándida simplicidad de unos niños campesinos en la segunda, que quieren recuperar un balón en un campo minado.  También lo hicieron en la categoría documental Pequeñas voces y Apaporis, en busca del río.  La gran decepción fue la película Karen llora en un bus de Gabriel Rojas, de la que todavía es inexplicable por qué entró a la competición oficial, siendo una obra superficial sin dimensión profunda en sus personajes y abundante en lugares comunes. Fue la peor de la competición sin lugar a dudas.

Con respecto a la muestra internacional, la elección de traer películas como También la lluvia de España, The robber de Austria, Tropa élite 2 de Brasil, Abel de México, Poetry de Corea del sur y De dioses y hombres de Francia entre otras, también engalanaron este festival, que dejó la impresión de no tener que envidiarle mucho a otros festivales latinoamericanos. Caso aparte fue la doble conferencia del mexicano Guillermo Arriaga, guionista de Amores Perros, Los tres entierros de Melquiades Estrada y 21 gramos quien acaparó la admiración de los numerosos asistentes. Una charla inolvidable así como lo fue esta edición 51 del festival.








viernes, 25 de febrero de 2011

El discurso del rey: discursos que inspiran antes de la guerra

(Escrito el 22 de febrero de 2011)


Inglaterra, un país acostumbrado a grandes guerras y batallas a lo largo de más de 20 siglos, muchas de ellas provocadas por ellos mismos al invadir a otros países cuando fueron la aplastante potencia número uno del siglo XIX, otras tantas incitadas por sus numerosos enemigos, algunas merecidas, ha tenido momentos gloriosos y victoriosos en ese largo camino de enfrentamientos por todo el globo terráqueo. Pero en algunas ocasiones, por encima de sus cañones, barcos y uniformes, lo que más ha quedado en el recuerdo de la historia han sido los intensos discursos de sus líderes que tanto ánimo dieron en esos momentos de contienda.  

Uno de ellos fue el dado por Enrique V en la batalla de Agincourt en 1415 que inmortalizó William Shakespeare en la obra que lleva el mismo nombre del rey inglés.  Con ese discurso inspiró en el campo de batalla a 5.000 soldados que vencieron a 25.000 franceses durante La guerra de los cien años.  El otro discurso, menos lejano y sin lugar a dudas el mejor de todos, fue dado por Winston Churchill en junio de 1940, acerca de la impensable rendición de Inglaterra ante el ataque alemán, en la hora más oscura que ha vivido Inglaterra en su larga historia, ante un ataque que prometía la devastación total de la isla.  Estos dos discursos inspiraron a los soldados y también a los civiles en el caso de Churchill, que los avocó al más grande sacrificio por defender su tierra.   Acerca de las palabras adecuadas en el momento más preciado, trata la película inglesa El discurso del rey nominada estos días al premio Oscar de la Academia como mejor película además de otras nueve nominaciones.   El logro del rey Jorge VI al vencer su tartamudez para dar el discurso de aliento a su pueblo cuando le declaró la guerra a Alemania por invadir a Polonia en septiembre de 1939, es muy pequeño comparado con lo obtenido por Churchill y Enrique V, pero la película no narra ningún acontecimiento de la guerra más cruenta de la que haya tenido noticia la humanidad, sino que es un relato intimista acerca de cómo un hombre de la más alta estirpe por una jugarreta del destino causado por el romanticismo de su hermano mayor, recibe la corona de rey y debe enfrentar sus mayores temores, para dar un discurso que inspire a su nación a luchar incansablemente.
Esta es una película hecha para ennoblecer la figura de los monarcas que tanto ha sostenido Inglaterra a pesar de los grandes cambios políticos, con tal de tener en la cima y también en las murmuraciones, a la familia real más famosa de todo occidente del planeta.  Y la película cumple con su cometido  de ser un relato que humaniza, es decir, muestra las debilidades de un hombre que no había sido designado para ser rey, pero que llega a este cargo en el momento más difícil para su nación, y ante la cual debe responder con la entereza y claridad de unas palabras que demuestren la grandeza de su posición. Su tartamudez es su mayor enemigo y para llevar a cabo esta lucha personal, su esposa Elizabeth (Helena Bonham Carter) obtiene los servicios de un ortodoxo terapeuta australiano para ayudarlo. El discurso del rey tiene un gran cúmulo de cualidades, como su guión que se enriquece con sus refinados diálogos, las actuaciones de Colin Firth y Geoffrey Rush en un entrañable duelo de clases sociales y nacionalidades que se convierte por los constantes roces en una entrañable amistad, la ambientación de los años treinta del siglo pasado con su vestuario, maquillaje y arte, aunque esto más que una cualidad era una obligación, y en especial los momentos de tensión que se transmiten con los silencios y titubeos del nuevo rey, que le dan mayor emoción a la superación del defecto que tiene este monarca.  
Las nominaciones que han tenido en los diversos festivales son justas, en especial la de Colin Firth, un actor que ha demostrado su carácter para papeles secundarios, antagonistas y ahora, un protagonista a la altura de un soberano.  Jorge VI no salvó a Inglaterra por este discurso, pero sí fue el representante que los ingleses esperaban oír en el momento justo para darles el coraje de iniciar el enfrentamiento a Adolfo Hitler y su máquina de guerra.  Al final de cuentas El discurso del rey es una película recomendada para revivir un drama un tanto desconocido detrás de las cortinas de la corona inglesa, esta vez sin enfatizar en los escándalos. Lástima que en cuanto a interpretaciones la que realizó Timothy Spall de Churchill, es más caricaturesca, que las demás, menos mal salió pocas veces.  Es bastante complicado interpretar a Winston Churchill. Si quieren ver una buena representación hay que ver al siempre magnífico Albert Finney en "The Gathering storm", película hecha en 2002 para la televisión inglesa.
Como un dato adicional, este rey, cuyo verdadero nombre era Albert Frederick Arthur George, Duque de York de la casa dinástica de Windsor, es el rey al que se refiere como "el amable rey Jorge" la sublime banda inglesa de rock Pink Floyd en la canción "When the tigers broke free".  Esta canción solo fue presentada para la película The Wall de Alan Parker (quien todavía afirma que no sabe de que trataba esta película) en el año de 1982. La canción originalmente hacia parte de el álbum The Wall de 1979, pero solo la publicaron para la película en uno de los momentos claves de la obra, porque durante su entrada en pantalla, se relata la muerte del padre de Waters, llamado Eric Fletcher. Es una de las secuencias más emotivas de la obra y fue este rey Jorge VI quien envío una carta prototipo que se le llegaba a las familias cuando les informaban que su padre, hijo, hermano, tío o primo, murió en la guerra defendiendo la bandera inglesa. "El amable rey Jorge VI" solo la firmaba.

viernes, 11 de febrero de 2011

The fighter: y los ganadores son… los actores secundarios

(Escrito el 9 de febrero de 2011)



Empezaron a llegar a la cartelera local las películas nominadas para los premios Oscar siendo El Ganador (The Fighter) la primera de ellas.  Hay que decir de entrada que el final de The Fighter es innegablemente obvio y que se puede adivinar desde su tráiler, porque al estar basada en una historia de la vida real, el triunfo personal de su protagonista era casi obligatorio.  Este clásico mensaje  logra que el público norteamericano responda en taquilla y a partir de ahí, publicitan la película con un gran mercadeo por el resto del mundo a la que les suma nominaciones en los festivales de mayor fama de Estados Unidos.   La película tenía inicialmente a Darren Aronofsky (El cisne negro, El luchador y Réquiem por un sueño) como director, pero finalmente se hizo cargo de la producción ejecutiva.  The fighter distaba de los finales oscuros y destructivos de sus películas anteriores, porque el mensaje de esta era una elevación del espíritu norteamericano con el sempiterno mensaje de triunfo por encima de todas las adversidades. La dirección se traspasó a David O. Russell (Tres reyes) quien también está nominado al Oscar junto con Aronofsky, pero de los cinco nominados, Russell es quien menos posibilidades tiene de ganar. La película no da para tanto. Es exagerada esta nominación.

Pero por encima de su predecible final, la cinta tiene varios elementos que la hacen atractiva y entretenida la mayor parte del metraje. Los dos primeros son sus actores secundarios Christian Bale y Melissa Leo, ganadores recientemente del premio globo de oro al Mejor actor y actriz secundaria.  Christian Bale es reconocido por su preferencia para elegir las transformaciones físicas de sus papeles, lo que le demanda un inmenso sacrificio para subir o bajar de peso.  Primero lo hizo al fortalecerse en películas como Batman begins y Psicópata americano donde creció ostensiblemente su masa muscular, pero el que más llamó la atención fue el deterioro que se inflingió para protagonizar El maquinista, cuando rebajó 28 kilos y quedó literalmente en los huesos.  Bale ha sido criticado por esto, porque lo acusan de valerse de este recurso físico para llamar la atención, pero este actor ha demostrado en varias interpretaciones su habilidad para cambiar de registro y evitar el encasillamiento o repetición en el que caen muchos actores.  Películas como Velvet goldmine, El gran truco (The prestige) y Tren a Yuma 3:10 además de las nombradas anteriormente, dan muestra de la capacidad histriónica del galés.  En The fighter interpreta a Dicky Englund, una antigua gloria del boxeo quien es el orgullo de la ciudad de Lowell en el estado de Massachussetts.  Este boxeador de ascendencia irlandesa, logró la fama a finales de los años setenta en un combate memorable con Sugar Ray Leonard.  En el momento que inicia el tiempo narrativo de la obra es 1993, año en el que Dicky se ha convertido en un delgado adicto al crack, que lleva una vida desordenada, pero al mismo tiempo es el entrenador y mentor de su hermanastro menor Micky Ward, a quien representa mansamente Mark Wahlberg.  Bale bajó alrededor de 20 kilos para este papel, pero por encima de ello, llama la atención su interpretación como un personaje errático, fanfarrón, gracioso y autodestructivo, pero que asimismo posee una visión sagaz para el combate cuerpo a cuerpo.  Por su parte,  Melissa Leo, acostumbrada a papeles secundarios en películas como 21 gramos y Las 3 muertes de Melquiades Estrada, tuvo antes de este papel, una notable interpretación por el inquietante papel en la película independiente Río congelado, que fue ganadora en la categoría de Mejor actriz principal en el festival de San Sebastián y en el National Board Review en 2008.   

Ella interpreta en The Fighter a Alice, la dominante madre de los hermanastros boxeadores, quien es también la representante de Micky en los desastrosos combates que organiza, demostrando una preferencia por Dicky y un descuido con su hijo menor, pero quien resarce sus fallas con un chantaje emocional sobre este último y toda su numerosa familia.   
Las tensas relaciones que se establecen entre los tres personajes son lo mejor de la obra, además de la aparición de la bartender Charlene (Amy Adams) como la novia de Micky, que empeora aun más el trato entre ellos.  Esta estructura dramática sostiene la obra animosamente en los dos primeros actos, pero en el tercero cuando ya se prevé el ascenso de la carrera de Micky en un combate por el título en la categoría Welter junior, es cuando la obra pierde el terreno que tenía avanzado.   Este interés en buena parte del relato, lo logra el guionista Scott Silver quien por su acercamiento con el mundo callejero de los blancos o denominados white trash, ya había logrado un excelente guión en la película 8 Mille con el rapero Eminem como actor principal, lo cual fue una grata sorpresa, y también lo hizo en la película Johns con la que ganó el galardón como Mejor director nuevo en el festival de San Sebastián en 1996.  

Silver junto con Paul Tamasy y Paul Johnson como co guionistas, logran personajes creíbles por el desenvolvimiento natural en sus entornos que se alteran por la dificultad en el manejo de sus defectos, pero que se equilibra con el uso de sus dones.    La complejidad de los vínculos familiares en la pobreza son los dramas que desarrolla Silver, y precisamente en 8 Mille el pequeño triunfo de su protagonista no quedaba tan ficticio como sí sucede en The Figther, así esta sea una película basada en un hecho real.  En este caso, la realidad arruinó el relato de ficción.    Por papeles de boxeadores ya quedaron inmortalizados actores como Robert De Niro en El toro salvaje, Paul Newman en Marcado por el odio, Mickey Rourke por El luchador y Daniel Day Lewis por The Boxer, entre otros, pero esta vez Mark Wahlberg no será recordado por representar a Micky Ward en The Fighter. Quienes sí quedarán en la retina, son los actores secundarios quienes "se roban el show".

lunes, 31 de enero de 2011

El Paseo: ¡Que viva Colombia, carajo!

(Escrito el 25 de enero de 2011)

El paseo, la última película del guionista y productor Dago García ha dividido seriamente a los espectadores colombianos. En una esquina están los más de un millón de espectadores que han ido a verla, lo que avala a Dago García como conocedor del gusto del público colombiano, al punto que puede llegar esta obra a desbancar a Soñar no cuesta nada como la película nacional más taquillera de la historia de Colombia en este siglo, y se puede acercar al millón y medio que tienen La Estrategia del Caracol y El taxista millonario.  En la otra esquina, la más pequeña, están la crítica, los académicos, los realizadores y especialistas en cine, que desprecian esta última obra dirigida por Harold Trompetero.
Al público colombiano que va a las salas de cine, le ha gustado la historia de una familia que emprende un viaje de vacaciones desde Bogotá hasta Cartagena, sufriendo varios problemas durante este trayecto en una vieja camioneta Volkswagen. La película ofrece lo que muchos colombianos degustan en su paladar de entretenimiento: exageraciones y gritos en las situaciones, sobreactuaciones de los actores, clichés de los personajes, una canción de Juanes, paisajes en abundancia, un final con todos los personajes vestidos de blanco como es la moda de los matrimonios en la actualidad,  y todo esto acompañado de las respuestas clásicas, que dan fe de la idiosincrasia nacional callejera con la que muchos se sienten identificados.  Estas mismas razones son las que han hecho detestable la obra para el público de la otra esquina.
El año anterior fue uno de los peores de la década anterior en cuanto a asistencia para las películas colombianas, aunque las cifras de asistencia para ver otras películas ascendieron ostensiblemente, en especial por la gran cantidad de cintas en formato 3D. Desde el 24 de diciembre ha sido El paseo la cinta que ha logrado que el público vuelva a ver una película nacional con mucha afluencia. ¿Pero cuál fue la fórmula para que volviera una película colombiana a tener éxito en taquilla?
Para empezar a dar una respuesta Dago García volvió a tocar los gustos y preferencias de la mayoría de los colombianos.   Este es un país que se desvive por el reinado nacional y todos los demás reinados que existen, así no se vuelva a ganar ninguna corona en Miss Universo. Un país que solo ve telenovelas con mucho folklorismo porque una serie de televisión profunda lo pone a pensar demasiado.  Es un país que mira todos los partidos de la selección Colombia en todas las categorías, incluyendo ahora a las mujeres también, aunque nunca obtenga un título.  Es un país que en todas sus ferias, a pesar de tener varias actividades, termina embriagándose y con algunos muertos de por medio.   Un país que cada diciembre tiene un gran número de niños quemados a pesar que se prohibe la pólvora, porque la costumbre es que navidad sin pólvora no es igual.   Como diría el personaje protagonista de El paseo: “Que viva Colombia, carajo”, porque así se comporta este país en general.
Durante los difíciles años noventa con el conflicto desatado de todos los diversos actores del conflicto, un corresponsal de prensa internacional decía en una entrevista cuando le pregunté por la imagen de Colombia en el exterior: “El país tiene la imagen que se merece”.  Y aplicando esta frase al cine, pues el país tiene la taquilla de cine nacional que se merece.  Como sucede con la gastronomía nacional con platos como la fritanga, la lechona, la arepaéhuevo y toda la gama de fritos, estos son los que mejor sabor tienen para sus habitantes, así al tener un excesivo consumo de ellos terminen haciéndole daño al organismo y llevando a muchos al hospital.
A El paseo hay que reconocerle que logró la afluencia de público para ver las películas nacionales nuevamente, pero al mismo tiempo la fórmula con que lo logra, no da esperanza de que pueda mejorar el nivel artístico de la cinematografía nacional.   De Dago García se extrañan obras que se acercaron bastante a la expresión de los sentimientos colectivos de una manera menos superficial en películas como Te busco o Es mejor ser rico que pobre.  Pero estas tampoco fueron las más taquilleras.  En cambio sus últimas obras, las más frívolas y ligeras de su ya extensa filmografía como In fraganti y Muertos de susto, si lograron reconocimiento en la taquilla.   Parece ser que el grueso del público colombiano sigue queriendo más de lo mismo, como en política, economía, arte, música y gastronomía, entre otras cosas.


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuatro semanas, tres semanas, dos semanas y una semana. Lo que viene en películas en 2011.

(Escrito el 15 de diciembre de 2010)

Así como dicen que Papá Noel y el niño Dios por separado, pero también en alianzas estratégicas, llegan cargados de regalos para disfrutar el siguiente año, las diversas compañías cinematográficas también llegan cargadas con su lista de películas que exhibirán en 2011. Pero como bien ha sido tradición de mercadeo y de público, no todas las películas llegarán a Bucaramanga sino que solo llegarán algunas de ellas.  Claro, esta no es plaza para tanta diversidad, aquí la mayoría de veces el público quiere más de lo mismo, pero con diferente empaque.  A continuación les presentaré una selección de las películas que posiblemente puedan verse el próximo año. La organización está hecha de acuerdo a un tiempo potencial de duración en la cartelera. Vamos a ver que puede cumplirse de esta predicción.

Cuatro semanas
Estas son las películas que esperan sus productores y distribuidores sean las que más dinero recauden.  Por esa razón son las que durarán más tiempo exhibiendo  sus posters en las entradas y mayor parafernalia publicitaria van a tener.   Estas son las que mayor inversión de dinero tienen por lo tanto tienen la expectativa de un mayor lucro.  Irán a la ganancia fija porque ya tiene al público cautivo. Sin más preámbulos estas serán las secuelas que se verán:  Terminator 5, Piratas del Caribe 4, Kung fu panda 2, Sin city 2, Transformers 3, Harry Potter y las reliquias de la muerte 2, Cars 2, Fast five (Rápido y furioso 5) , Sherlock Holmes 2, Señor y  señora Smith 2, Hangover 2,  GI JOE 2  y Misión imposible 4, entre otras.
De este grupo puede recomendarse desde ya ver Sherlock Holmes 2, Hangover 2, Piratas del Caribe 4 y Misión imposible 4. Las dos primeras porque sus primeras partes dejaron una buena impresión. Por su parte Piratas del Caribe 4 es una franquicia exitosa que ha sabido mantener su aire aventurero, además de incorporar a Penélope Cruz en su reparto y continuar con otra aparición de la estrella de rock Keith Richards y Misión Imposible 4 porque la dirige Brad Bird el hombre que hizo la asombrosa película de animación Los increíbles.  De las otras me reservo cualquier comentario, porque ninguno será favorable.

Tres semanas
Para las tres semanas en cartelera hay una prioridad con continuar sacando réditos a la recreación de las nuevas aventuras de antiguos héroes de televisión. Debido a que las generaciones más jóvenes no tienen mucha noticia de ello vendrán los siguientes traspasos de la pantalla chica a la pantalla grande, cuando desde unas tres décadas atrás sucedía al revés:  El avispón verde héroe sin tanto nombre en los setentas que tuvo cierta fama posteriormente porque dio el paso a la televisión a la estrella número uno de las artes marciales y la más mítica de las figuras por su muerte prematura: Bruce Lee.  Tiene además el aval de ser dirigida por el fránces Michel Gondry uno de los directores más creativos, quien por fin cede a dirigir una película de Hollywood con imposiciones de los productores. 
Linterna verde otro de los superhéroes de la liga de la justicia a quien precisamente no se le había hecho justicia porque es de los pocos que no tenía película con actores.  Está en la dirección Martin Campbell quien dirigió Casino Royale la última buena película de James Bond y protagonizada por Ryan Reynolds por quien nadie apostaba mucho, hasta cuando realizó Enterrado.
Y para cerrar este grupo tenemos las películas animadas infantiles que fueron producidas por la factoría de Hanna – Barbera: El oso Yogi y Los pitufos.  El primero si que era divertido, los segundos bastante aburridos, pero Hollywood los transformará en aventureros. Lo único bueno de ellos son las casas en las que viven.
Volviendo a los mitos de los pueblos europeos que tanto han aparecido en los últimos años, tendremos una nueva versión del héroe escandinavo Thor que ya tuvo su propia serie de televisión animada en los años sesentas, que no era muy buena por cierto. Lo que llama la atención es que detrás de la cámara está uno de los grandes directores británicos, el también actor Kenneth Branagh quien ya se había arriesgado con Frankenstein y una versión estilizada de Hamlet.  Este es un signo de buenas probabilidades en la copia final. Estará protagonizada por Chris Hemsworth, Natalie Portman y Anthony Hopkins.  Es probable también que llegue la película Inmortales de Tarsem Singh protagonizada por Henry Cavill, Mickey Rourke, Freida Pinto y John Hurt. Esta vez revivirán a Teseo quien luchará contra el rey Hyperion, ayudado por los dioses.

Dos semanas
Apostando a que solo estarán dos semanas en cartelera hay un grupo bastante desigual. En primer lugar las películas nominadas a diversos premios como El Cisne negro de Darren Aronofsky, protagonizada por Natalie Portman. Aunque trate del mundo del ballet en las manos del Aronofsky se vivirá una cruda pesadilla.  Es seguro que su protagonista será torturada.   También estará Amor y otras adicciones de Edward Zwick con un amor enrevesado en el mundo farmaceútico con el viagra incluido. Estelarizarán Jake Gillenhaal y Anne Hathaway. El discurso del rey con Colin Firth, Helena Bonham Carter y Geoffrey Rush sobre un episodio de educación y valentía inglesa en la segunda guerra mundial, quienes recordemos fueron los más valientes de todos, y finalmente El luchador con Mark Whalberg que tiene un parecido con Rocky pero que se soporta en la actuación secundaria de Christian Bale (Batman).  En grupo aparte estarán películas de directores reconocidos como el infatigable Clint Eastwood quien por fin hace una película del mundo sobrenatural en Hereafter con Matt Damon. Y quien repite también con su actor predilecto es el siempre retorcido David Cronenberg, quien una vez más trabaja con Viggo Mortensen para contar la extraña relación en el mundo del psicoanálisis entre Sigmund Freud y Carl Jung en Un método peligroso.
Por otro lado está la extraña combinación del género del western con ciencia ficción en Cowboys & Aliens de Jon Favreu protagonizada por Daniel Craig (James Bond) y Harrison Ford.  Hay que esperar que sale como resultado. Le acompaña la última película producida por el francés Luc Besson llamada Colombiana quien la co escribe también, continuando con su saga de mujeres asesinas esta vez contando la historia de una mujer que vengará a su familia asesinada en Bogotá.
Terminando este disímil grupo de dos semanas en cartelera estarán tres cintas colombianas que llaman poderosamente la atención. La primera de ellas es Los colores de la montaña de Carlos César Arbeláez  que recibió el premio del público y una Mención especial del jurado en el Primer Festival Internacional ‘Cine político para el siglo XXI’, en España, y también en el Festival de Cine de Toulouse en Francia donde fue premiada en la categoría “Cine en construcción”. Manteniendo las costumbres colombianas, primero tuvo que recibir aplausos fuera del país, para que el público nacional se le acerque. Trata el conflicto de unos niños con un balón caído en un campo minado.   Le sigue Todos tus muertos de Carlos Moreno (Perro come perro)  con Alvaro Rodríguez y Jorge Herrera que cuenta con el aval de estar seleccionada en el festival de Sundance 2011.   Es la historia un campesino que en plenas elecciones encuentra varios cadáveres en su cultivo de maíz.  Y entrando en terrenos más arriesgados en el género del thriller está El páramo de Jaime Osorio Márquez en la que un comando especial de alta montaña es enviado a una base militar en un páramo donde solo encuentran encadenada a una mujer.

Una semana
Y para no perder la esperanza de que puedan llegar películas interesantes al menos por una semana hay un listado que ojalá pueda tener algunas de ellas por acá, así sea por error o por block booking de los distribuidores.  Estas son Haywire de Steven Soderbergh, la inglesa London Boulevard de William Monahan , la argentina Carancho con Ricardo Darín y de España La piel que habito de Pedro Almodovar quien vuelve a trabajar con Antonio Banderas y  Mientras duermes de Jaume Balagueró con Luis Tosar.  Creo que con estas últimas le estoy pidiendo mucho al niño Dios, pero es bueno pedirle mucho, para que al menos salga con algo. A veces la esperanza es lo último que se pierde aunque los antiguos griegos no creían mucho en ella.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La red social: no es nada de negocios, es personal

(Escrito el 8 de diciembre de 2010)


Para muchos la rutina del día empieza con un café. Para otros es infaltable una siesta al mediodía en su usanza diaria. Algunos antes de acostarse ven un poco de televisión por costumbre. Pero más de 500 millones de personas en el mundo tienen como rutina en algún momento del día revisar su página de facebook, la red social más grande del mundo a cualquier hora del día.
Una película acerca de este fenómeno de la internet se estaba demorando en salir y cuando podía ser una de esas obras que busca exaltar de manera épica el espíritu norteamericano de la individualidad, el esfuerzo, el enriquecimiento y la creación de empresa como tantas otras que terminan exhibiéndose en canales de televisión familiares, La red social (The social network) tomó otro camino y centró su temática en las motivaciones personales que llevaron a sus creadores a fundar uno de los negocios más prósperos del mundo en internet.
Desde su escena inicial el poder de los diálogos y las intenciones de sus personajes envuelven la atención y se desarrolla la historia en tres distintas líneas narrativas conectadas entre sí, con elipsis hechas por corte sin ningún truco, lo cual demuestra el oficio de sus realizadores para contar la maraña de relaciones, traiciones y engaños de sus protagonistas.
En primer lugar hay que alabar el guión de Aaron Sorkin, un especialista en series de televisión quien fue el creador de tres maravillosas series en Estados Unidos como lo fueron The West Wing, Sports Night y Studio 60 on the sunset strip.  La primera de ellas en especial fue una de las constantes ganadoras de premios Emmy y Globos de oro entre otros, porque su galería de premios fue numerosa.  Hay mucho oficio en su escritura y los diálogos son una de las fortalezas de la obra, que además se apoyan en la dirección de David Fincher uno de los mejores directores del país del norte en la actualidad. Fincher vuelve a los personajes enredados que caracterizan su filmografía en películas como Seven, Zodíaco, El juego y El club de la pelea, que retratan la figura humana contemporánea que es presa continua de la ansiedad y la psicosis.
La película contiene mucha información técnica de los sistemas de computación y para digerir esto,  tiene un notable montaje que hila toda la historia sin dejar información suelta.  La composición de la música original por parte del siempre creativo Trent Reznor (Nine inch nails) también es otro punto a favor porque se aleja por completo del empalagamiento melódico de los clásicos músicos de cine.
Las actuaciones son otro tema de peso, porque la película no usa ningún actor famoso que pudiera absorber la atención para tener más brillo en su camino al estrellato. Jesse Eisenberg interpreta a Mark Zuckerberg con toda la complejidad de este egoísta personaje. Andrew Garfield está a la altura como el bondadoso Eduardo Saverin y Armie Hammer de manera sorprendente hace un doble papel como los gemelos Winklevoss.  Incluso sale muy bien parado Justin Timberlake como el polémico Sean Parker demostrando que si tiene futuro en la actuación. ¿Quién iba a pensar que después de haber sido parte de la frivolidad de la banda ´NSYNC tuviera madera para la actuación?
Llama poderosamente la atención la escena de la competencia de remo en la que David Fincher se da gusto peculiar y deja su sello ahí,  asimismo como su final que es antológico porque en esa escena se contiene toda la esencia de la película.  Así no se tenga facebook, La red social está muy recomendada para ver, y los que tenemos facebook podemos poner debajo de un comentario en el muro el ícono: me gusta.

Enterrado: cine bajo tierra

(Escrito el 17 de noviembre de 2010)



Desafortunadamente por la invasión de tantas películas norteamericanas llenas de escenas de acción, grandes explosiones, persecuciones, gritos y muchos disparos,  gran parte del público se ha malacostumbrado a que estos elementos son infaltables en una producción actual de género.  Por esa razón la película Enterrado de Rodrigo Cortés no puede ser degustada como una obra diferente porque carece de estos elementos. Esta es una obra claustrofóbica que le cierra el horizonte al espectador de los grandes escenarios y lo obliga a vivir una aterradora función encerrado en un ataúd junto a Paul Conroy, un transportador norteamericano que es secuestrado en Irak, por un grupo que quiere un rescate de un millón de dólares por él.
Esta es una película en la que su director el español Rodrigo Cortés demuestra una alta destreza narrativa al mover la cámara durante 95 minutos dentro del ataúd, sin ninguna toma en exteriores y un único actor en pantalla.   Como thriller se sostiene todo ese lapso con la ubicación de la cámara en balanceados cambios de emplazamiento que impiden caer en la monotonía pero que tampoco llega a la exageración como suele pasar en la gran mayoría de producciones de Hollywood, apoyado además en un redondo guión de Chris Sparling.   
Esta es una película que funciona como muestra de la época actual en cuanto al uso de la tecnología, solo que en medio de las dos caras que puede tener la moneda, esta cinta elige el lado nocivo con la posibilidad de usar un celular como arma de control, presión y manipulación.   Con un flojo resultado la película Cellular de David R. Ellis en 2004 había usado el potencial del teléfono celular para la salvación de un secuestro, pero terminaba siendo un producto de entretenimiento bastante inverosímil en varias escenas.  Pero Enterrado va mucho más allá, con diferentes posibilidades de iluminación provenientes de las mínimas fuentes luminosas con las que cuenta Conroy que le van dando también una atmósfera minimalista que se disfruta aun más por el uso narrativo de los básicos temores humanos como lo son la oscuridad y el silencio.
La notable actuación de Ryan Reynolds quien es exigido física y emocionalmente por este personaje enterrado bajo tierra, lo lleva a un nivel superior como actor después de una trayectoria caracterizada por comedias de temporada de vacaciones junto a Sandra Bullock y de secuelas de películas de acción como Blade y X-Men. En esta oportunidad Reynolds interpreta a un ciudadano común que se ve obligado a ir a Irak para mantener a su familia y que luego de un ataque es sepultado vivo. 
Además de estas virtudes, la película tiene una gran escena en la que hace una corrosiva crítica a las corporaciones y a sus cláusulas de trabajo donde el individuo tiene siempre las de perder. Metros bajo tierra Enterrado pone el dedo en la llaga en la política de los grandes conglomerados que hacen uso de una mayor crueldad en sus leyes que incluso la que hacen con su propia mano los perpetradores del protagonista.
Su final es magistral y el momento de clímax de la obra ayuda a disfrutarlo con mayor presión. Ojala el público pueda disfrutarla como otros experimentos narrativos anteriores como El proyecto de la bruja de Blair o REC entre otras. Claro que pedir eso en Bucaramanga, puede ser demasiado.

domingo, 12 de diciembre de 2010

The town: el territorio de Ben Affleck

(Escrito el 2 de noviembre de 2010)



El caso de Ben Affleck es uno de los más interesantes en la actualidad de Hollywood. Inició su carrera como actor en películas independientes,  después fue actor secundario en películas de los grandes estudios.  El paso siguiente fue convertirse en una de las promesas al ganar un premio Oscar como guionista, lo que le dio pie para llegar al estrellato. Tocó el cielo como superestrella de costosas producciones y finalmente participó en varios bodrios de películas, llegando también a ganar un premio Razzie a la peor interpretación. En 2006 sorprendió a la crítica con su interpretación de George Reeves el actor de televisión que interpretaba a Superman en 1959 y que fue asesinado en extrañas circunstancias. 

Gana el premio de la Copa Volpi en el festival de Venecia a la mejor actuación y en 2007 logra otro acierto al dirigir su primera película Adiós pequeña, adiós (Gone baby gone) con la que demostró habilidad para profundizar en los personajes en un cauteloso trabajo con los actores, para crear tensión sin exageraciones e igualmente para describir detalladamente el contexto  del mundo del crimen.

Ahora está en cartelera la segunda película de Affleck como director llamada The town pero que está exhibida con un título en español que despista bastante: Atracción peligrosa.  Lo valioso de Affleck es que está película con un mayor presupuesto que la anterior tiene como punto de partida el barrio Charlestown de la ciudad de Boston porque es el lugar en los Estados Unidos con el mayor récord en el número de atracos a bancos, lo que convierte a los criminales de este territorio en unos especialistas que han heredado esta habilidad para delinquir.   Para sus obras personales Affleck eligió la ciudad de Boston donde se crió en su niñez y juventud, aunque vivía al lado en la ciudad de Cambridge.  

Los barrios bajos son los de su predilección tanto para los dos protagonistas del guión de Good will hunting con la que ganó el premio Oscar junto a su amigo Matt Damon, como para el escenario de investigación del secuestro de una niña en Adiós pequeña, adiós con personajes bastante toscos e inescrupulosos. La verosimilitud de estos la generó la escritura de los diálogos con un acento cercano al del lugar, que también usa Affleck en The town, solo que en esta última están al servicio del género del thriller policiaco que predomina en la estructura narrativa de la película.    Las secuencias de acción son diferentes a otras vistas con anterioridad,  en especial la persecución por las estrechas calles después del segundo robo y la escena de clímax en la que se enfrentan la banda de criminales con la policía.  La trama es básica y avanza con firmeza sin tantas sorpresas, porque está sostenida en notables actuaciones de Jeremy Renner en especial, asimismo la de Rebecca Hall, Jon Hamm, Pete Postlethwaite, Blake Lavely y la breve aparición de Chris Cooper quien en pocos minutos deja bien planteado un personaje acabado por su propia naturaleza.   El más débil en este punto es incluso el mismo Affleck quien además de co escribir la adaptación al cine de la novela de Chuck Hogan, hace el papel del personaje principal que en algunas escenas no parece un personaje tan rudo y peligroso como el exigido por el guión de los herederos irlandeses del norte de los Estados Unidos.
El duelo para detener al líder de los atracos Doug MacRay (Ben Affleck) por parte del jefe investigador del FBI Adam Frawley (Jon Hamm) recuerda por momentos a la pugna librada entre dos de los grandes actores Robert De Niro y Al Pacino en aquella obra maestra de género policíaco llamada Heat (Fuego contra fuego) de Michael Mann, incluso en su combate abierto en las calles, pero hay que traer también a la memoria que las dos últimas películas de duelos policíacos de Mann, Miami vice y Enemigo público salieron mal libradas, y en esa renovación Affleck supera a Mann considerablemente. 

Con menos talento en la actuación pero más en la dirección, Affleck sigue el camino de grandes actores de Hollywood que agotados por el sistema emprendieron proyectos personales en la dirección que dejaron grandes obras para rememorar.   Entre ellos están Robert Redford quien hizo 8 películas con una intención más social sobresaliendo con Ordinary people ganadora del premio Oscar a mejor película en 1981. Paul Newman hizo 6 películas de corte más personal, sobresaliendo El efecto de los rayos Gamma sobre las margaritas en 1972.  También está Mel Gibson quien se ha caracterizado por la polémica en sus obras sobresaliendo con Brave heart en 1996. No se puede hacer esta revisión sin hablar  del director más arriesgado en su visión de autor que rebela las desgracias de las relaciones personales como lo fue John Cassavettes quien realizó 12 películas dándole un reconocimiento a la producción independiente llegando en 1974 a estar nominado a dos premios Oscar con su mejor obra Una mujer bajo la influencia protagonizada por su esposa Gena Rowlands como siempre.  Finalmente en esta lista se encuntra Clint Eastwood, considerado el último de los directores clásicos con quien Affleck ya tuvo un punto en común: el novelista Dennis Lehane. Ambos hicieron las adaptaciones de sus libros Río Místico en el caso de Eastwood y de Adiós pequeña, adiós de Affleck, ambas situadas en la ciudad de Boston.    La primera película sigue siendo la mejor de Affleck, pero The town es una oportunidad de continuar viendo una carrera prometedora como director, que cuenta las historias de una ciudad que está alrededor de esa famosa imagen de lugar especial para la educación, medicina y economía que se vende para una gran cantidad de su población, pero que tiene peligros, mentiras y resentimientos para otro gran número de sus habitantes. El cine sirve para quitar esas máscaras y Affleck como artista, desnuda ese imaginario.

La sociedad del semáforo: supervivencia en los semáforos

(Escrito el 19 de octubre de 2010)



Cuando los noticieros no son suficientes para que la realidad se evidencie en imágenes y sonidos, cuando los documentales no tienen suficiente difusión para que se profundicen las duras historias urbanas, entonces es cuando el cine de ficción puede en casos excepcionales hacer un aporte masivo, para que Colombia no se olvide de los submundos que existen en las ciudades, en cualquier esquina y en este caso en cualquier semáforo.
Una de las tantas tristes realidades colombianas es el fenómeno de la indigencia en  los centros urbanos, que pasó de tener décadas atrás a unas decenas casos en Bogotá, hasta llegar a convertirse en una amplia realidad que día a día suma más personas por causa de los diversos problemas de Colombia: enfrentamientos políticos, violencia en los campos, robo de tierras, avaricia de los terratenientes, corrupción, guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo, maltrato familiar, miseria absoluta y también enfrentamientos personales. En conclusión, a las calles de las ciudades llegan los problemas de todo país.
Como el estado es aun incapaz de resolver esta creciente problemática las personas que llegan a las ciudades tratan de sobrevivir de la manera que sea en Bogotá, una de las ciudades más difíciles y rudas de Latinoamérica. Algunos van a vivir en los grandes cinturones de miseria que rodean la ciudad, otros se las arreglan en los espacios que apenas quedan libres en cualquier esquina, puente o parque.  El relato del joven director Rubén Mendoza se centra en estos personajes que dependen del tiempo que dura la luz roja de un semáforo del centro de la ciudad para conseguir unas cuantas monedas. Esta opera prima de Mendoza tiene como protagonista a Raúl un desplazado del Chocó, quien sobrevive en las calles de Bogotá recogiendo material para el reciclaje.   Tiene un pequeño paraíso construido en una montaña fuera de la ciudad que visita muy poco, ya que sus asuntos diarios de supervivencia lo ocupan demasiado entre actividades como recoger material en los basureros, tratar de enviarle unos zapatos por correo a su hija en el bajo Baudó, drogarse con sus compañeros y también con su última ocurrencia: detener más tiempo la luz roja de un semáforo para que todos los que viven de cualquier invento ambulante tengan mayores ganancias. La gran mayoría de sus protagonistas son actores naturales de esa zona de Bogotá conocidos con anterioridad por el director para ser retratado con el mayor realismo este viaje a las tinieblas urbanas. Por su carácter natural no suenan tan creíbles sus diálogos en algunas escenas, pero su imagen real retoma la verosimilitud con creces.
En esta obra no se encontrará ninguna complacencia con la creatividad ni el famoso rebusque colombiano, ni tampoco con la ternura que se puede hallar en los lugares más golpeados, ni mucho menos con un pequeño triunfo que deje al espectador con un sentido de esperanza de que la realidad inmediata pueda mejorarse.  La película se orienta más a los lazos que establecen los personajes en su micromundo.
La sociedad del semáforo tiene escenas impresionantes como el suicidio por horca de uno de los niños en el semáforo, las fantasías de Raúl y Cienfuegos, el viaje al infierno en un momento de opulencia de su protagonista, la secuencia de road movie durante el viaje al interior de Boyacá mientras la acompaña una hermosa canción del santandereano Edson Velandia y finalmente su estruendosa escena final en la que los protagonistas hacen catarsis en una pequeña revolución de unos minutos, porque ese será su único momento en que podrán ser visibles para el mundo que los desprecia, en ese momento es cuando podrán en medio de la violencia, desatar su rebeldía.
El viaje al pueblo de Cienfuegos es uno de las escenas más reveladoras que tiene la película, porque es ahí cuando se muestra que hay detrás de las cicatrices, olores y ropas raídas de uno de los líderes de ese semáforo y devela precisamente que detrás de estos sobrevivientes hay una persona con familia y con pasado. En esa secuencia se revela su identidad pero de manera tosca, sin bienvenidas, apena con una digna despedida.  Esta es una película valiente que abandona por momentos la obligación narrativa de tener una historia que sostenga su estructura, porque por momentos la atención del director se concentra en la vivencia diaria, pero no con una mirada complaciente y lastimera, sino con la rabia de los que tienen que aguantar lo peor de la sociedad colombiana, sin mayores aliados que los propios seres que les acompañan en la misma desgracia.