martes, 30 de noviembre de 2010

La pasión de Gabriel: demasiado corazón

(Escrito el 10 de agosto de 2009)

La pasión de Gabriel es una película acerca de la generosidad y las libertades que se toman aquellos que dan demasiado. Sin tanta parafernalia de mercadeo en medios, ni pretensiones exageradas de querer explicar la realidad colombiana en una sola obra, este largometraje cuenta la historia del padre Gabriel quien en un pequeño pueblo de la zona andina colombiana se dedica a darle más de lo debido a su grupo de feligreses de la vereda, incluso hasta exponiendo su propia vida por encima de su envestidura. Al mismo tiempo en su camino comete sus propios pecados que trata de mantener ocultos, aunque su corazón lo delate varias veces.

Este es un pequeño relato que bordea hasta las últimas consecuencias, el límite de las funciones adscritas al hábito de la vida sacerdotal y la rigurosidad que este podría tener en su tradición más conservadora. Su protagonista principal tiene esa característica distinta del hombre que por sus obras va más allá del deber, al punto que no usa la clásica sotana que lo eleva por encima de sus parroquianos, sino que anda en sandalias, bermuda, sombrero y mochila, casi como un estudiante universitario de izquierda que lucha por los derechos de justicia social,  llevando un paso desafiante contra los que atentan contra su comunidad.   Al tener estas costumbres en su vida diaria, se iguala a los habitantes del pueblo, camina como ellos, baila y toma alcohol en sus fiestas, dice una que otra grosería cuando tiene que alzar la voz, pero en medio de esa cercanía y fraternidad,  confunde los papeles y le hace olvidar sus votos de castidad precisamente con la mujer más hermosa de la población.
Sin entrar tan profundamente en asuntos de política, que en Colombia se lee como la mala práctica de ella como lo es el proselitismo y la promesa incumplida, también habla de este tema y del puente que Gabriel como un hombre de Dios trata de hacer con las figuras más representativas de la sociedad civil que en realidad no cumplen con su papel. Es la voz de los que no son escuchados,  es la luz de los engañados.
Hay películas de rápida recordación que tratan acerca del asunto del límite que tienen los sacerdotes con su voto de castidad, y estas han tenido diversos resultados.  Una de ellas fue la película mexicana El crimen del padre Amaro,  en la que finalmente pudo más el escándalo del aborto inducido por el padre que el mismo guión y la actuación de la estrella mexicana Gael García Bernal. También el español Pedro Almodóvar levantó muchas ampollas cuando hizo La mala educación, película que él asumió como un relato personal en la que el acoso sexual de un cura a dos niños de un colegio en Galicia los marcaba de por vida,  contándolo de manera espinosa y dolorosa. Y recientemente fue hecha también en España Los girasoles ciegos de José Luis Cuerda, basada en la novela de Alberto Méndez que a pesar de haber sido enviada a muchos festivales y representar a España el año pasado en la categoría de Oscar a la mejor película extranjera no consiguió ningún de los premios, ni los aplausos esperados. No los merecía.
La pasión de Gabriel sin tantas ínfulas logra buenos resultados al menos entre el público colombiano.  Las puestas en escena de los paseos de olla, de las fiestas del pueblo, de los bazares y también de los actos políticos de inauguración son muy verosímiles porque retratan el comportamiento clásico de los colombianos en este tipo de eventos.  Y en medio de ellos es contada esta historia con el guión de Diego Vásquez y de su propio director Luis Alberto Restrepo que la ayuda a ser un retrato costumbrista en su contexto pero trágico en su finalidad, como lo es gran parte de la vida en el sector rural del país.  Este es otro de los puntos fuertes de la obra al mostrar la desprotección de la población civil en medio de los bandos que han perpetuado un largo conflicto que parece no tener fin, y por esta razón la figura emergente del sacerdote que quiere defender a su población se convierte casi en la única salida para poder sobrevivir, y proteger a la población juvenil en especial. Ni ejército ni guerrilla ayudan en el conflicto porque cada cual tiene sus intereses por encima de la propia vida de aquellos a quienes ellos dicen que defienden.  
La pasión de Gabriel es una película recomendada por su tema, su ambientación, su actor principal Andrés Parra y su apuesta por una narración bien construida.

Te amo hermano: amigos poco presentables

(Escrito el 29 de julio de 2009)

La  motivación principal de Te amo hermano (I love you, man) es un poco forzada: una pareja está a punto de casarse y la novia quiere que su dedicado prometido tenga amigos por sugerencia de su grupo de amigas, ya que podría volverse un hombre absorbente en la relación. Por esa razón empieza un decepcionante proceso de casting y entrevistas con posibles amigos que lo puedan acompañar en su cotidianidad y de paso en la ceremonia de matrimonio. Este planteamiento podría ser un fracaso por la debilidad de su propuesta, pero el oficio de guionista de John Hamburgh, quien a la vez es su director, hacen que la película pueda disfrutarse por completo.


La elaboración de los dos personajes principales, Peter (Paul Rudd) y Sydney (Jason Segel) son los que pagan la entrada de la película. Es una comedia de personajes con una historia muy sencilla, que finalmente es lo que la sostiene.  Las distintas percepciones ante la vida que estos hombres de más de treinta años tienen con sus manías y obsesiones diarias, van limándose poco a poco cuando logran unir sus mundos por medio de placeres juveniles como tocar música en un garaje, beber desmedidamente y pasear un perro con charlas poco trascendentales.



La película trata acerca del tema de la madurez, con Peter Klaven un vendedor de bienes raíces quien se ha comportado regularmente como un adulto comprometido con su trabajo y su novia, y por otro lado con Sydney Fife, quien a pesar de su edad, todavía vive como un adolescente que se viste sin combinar nada, persigue mujeres cada día y no recoge las heces de su perro.  John Hamburgh fue guionista de películas reconocidas en el género de la comedia como Zoolander, Meet the Parents, Meet the Fockers y Along came Polly, con lo que demuestra su habilidad para manejar el género, incluso con actores de alta talla como Ben Stiller, Robert DeNiro, Dustin Hoffman y Barbra Streisand.  Su destreza en la elaboración de los contextos está centrada en poner en tela de juicio el papel de supermacho que muchas veces el género masculino por presiones sociales y profesionales se ve obligado a adoptar y que en sus obras siempre roza con el lado frágil y delicado que muchas veces se oculta.

Para esta ocasión, los actores seleccionados tienen menos quilates, pero cumplen a cabalidad con los roles dispuestos. Por un lado, está Paul Rudd quien ha demostrado su versatilidad para hacer diversas interpretaciones de galán, o de desencantado de la vida, o de tonto sin remedio y Jason Segel quien aunque se ha encasillado un poco como el personaje despreocupado, descuidado y liberado de películas como Ligeramente embarazada o de la serie de televisión Como conocí a tu madre, esta vez la da un matiz de ternura al personaje de Sydney.   


Este casi amor platónico de la amistad que surge entre ellos dos con las experiencias compartidas, tiene momentos muy hilarantes pero también otros que no lo soportan tanto, como la actitud condescendiente de Zooey la novia,  quien a  veces no reacciona con la posible posesión que puede llegar a tener una mujer que está a punto de casarse.  Los actores secundarios como Jaime Pressly (My name is Earl), Jane Curtin (Third rock from the sun), Jon Favreau (Friends)  y J.K. Simmons (Juno) hacen unas interpretaciones cortas, pero que dan momentos de humor con sus personajes definidos.

Para los amantes del rock hay un regalo surgido de la producción que es la aparición de la legendaria banda canadiense Rush en un continuo tributo que les hacen tanto en el gracioso cover que hacen de la canción "Tom Sawyer" así como de la interpretación en vivo de “Limelight” dos de sus canciones más reconocidas. Pero otra agradable sorpresa es la aparición de Lou Ferrigno el inolvidable Hulk de la serie televisiva de los años setenta donde compartía créditos con Bill Bixby, quien hace un cameo de si mismo, pero para burlarse de su propia figura.
Te amo hermano es una película ligera, pero bien construida en sus caracterizaciones, exagerada por momentos pero graciosa al fin de cuentas, y aunque todo giré en torno a un matrimonio, esta vez no sale mal librado como en suele suceder en algunas telenovelas o comedias románticas.

Ratatouille: ratas que huelen bien en la cocina

(Escrito el 24 de julio de 2007)

Para los amantes del cine arte, la temporada de vacaciones, tanto en la mitad como en el  final del año, se convierte en la de mayor ausentismo al visitar las salas de cine. Más que en cualquier otro momento, el único refugio se encuentra en las video tiendas o en la programación por cable.
Muchas películas que en algún momento fueron exitosas, continúan buscando más ganancias con sus secuelas que van en conteo ascendente de 1, 2, 3, 4 en cuanto a sus continuaciones, pero que van de manera descendente de 4, 3, 2, 1 en cuanto a sus calificaciones. Y es en estas temporadas cuando tienen su gran aparición con toda la publicidad posible.
La razón para que algunos de los que amamos el cine arte asistamos a algunas de estas funciones se debe a que tenemos mucho tiempo y dinero de sobra o porque terminamos complaciendo a alguien solo para disfrutar de su compañía como un sencillo pasatiempo.
Pero en medio de tanta desazón, más por suerte que por orientación, pude ver la sorprendente película del estudio de animación Pixar, Ratatouille que me dejó con grandes sabores en el paladar.
El argumento de esta obra animada gira en torno a Remy, una rata que nace con un sentido muy desarrollado: su olfato.  Por ello su placer más grande lo encuentra al visitar una cocina, donde puede encontrar los mejores olores para luego, hacer las más sorprendentes mezclas de comidas.  Pero Remy tendrá que tomar una dura decisión entre su amor por su gigante familia roedora o su obsesión por el deleite de cocinar en el restaurante de Gousteau, el sitio de sus sueños en París.
Uno de los tantos puntos interesantes de Ratatouille es el manejo de egos de los personajes humanos: un desorientado Lingüini, quien saca partido de su alianza con Remy, un envidioso Skinner que busca heredar un negocio que no le pertenece, una histérica Colette quien defenderá su condición de ser la única mujer en medio de tantos hombres, y un arrogante Anton Ego, el más famoso guormet de París, empeñado en dejar el restaurante de Gousteau con una baja calificación.
Y por debajo de todos ellos, está la figura del “chefcito” Remy quien se olvida de su ego y de su condición de rata, y se entrega por completo a su amor por la cocina en la ciudad de París, que como escenario general, aparece bella y deslumbrante como ha sido su tradición.
Ratatouille afortunadamente desde su inicio deja atrás su delimitación de película infantil y entra en terrenos mayores, porque en medio de tantos enfrentamientos y conflictos de sus personajes humanos, recuerda que las pasiones se van apagando cuando por intereses distorsionados se quiere anteponer el nombre por encima de la obra.
De todas maneras el nombre de Brad Bird dirigiendo y co escribiendo ya era una garantía de una obra admirable porque sus créditos anteriores así lo confirmaban con la explosividad de Los Increíbles y el ingenio de El gigante de Hierro.
Confieso que no soy seguidor de las películas de animación porque sus moralejas y mensajes se pasan de obvios en muchas oportunidades, porque sus personajes quieren siempre mostrarse como díscolos e iconoclastas, porque toman las historias tradicionales y las convierten en espectáculo con exagerados fuegos artificiales, fanfarronadas y toboganes, pero Ratatouille sí que se convierte en toda una experiencia de amor al buen gusto, a la innovación y a la creatividad.  Recomendada a ojo cerrado.

La era de hielo 3: Buck el salvador

 (Escrito el 14 de julio de 2009)

20th Century Fox es uno de los más poderosos imperios audiovisuales en la actualidad, que inició como una fusión de estudios de cine, y que hoy en día creció con gran voracidad que tiene dos canales propios de televisión, Fox y FX, también su canal de noticias y su compañía de producción animada Blue Sky Studios que fue adquirida en 1997 para hacerle competencia en este formato a otros poderosos como la Warner y Dreamworks, a un veterano como Disney y a uno naciente como Pixar.  Los logros obtenidos con su canal FOX por medio de series dramatizadas por temporadas tanto en público como en premios,  no pudieron ser igualados por la producción de películas animadas, donde obras como Anastasia, Titan A.E., y Robots quedaron por debajo en taquilla y crítica en comparación con las otras compañías. 
Pero en 2002 tuvieron un gran éxito comercial en animación con La era de hielo donde contaban la historia de un mamut (Manny), un tigre (Diego) y un perezoso (Sid) que comenzaban una aventura conjunta, para tratar de salvar entre los tres a un bebé humano. Como las otras películas nombradas no lograron victorias donde se esperaba, la segunda parte de La era del hielo fue exhibida en 2006 con la aparición de Ellie, la hembra mamut que salvaría la extinción de esta especie de la faz de la tierra.  Esta no fue tan exitosa como su antecesora pero si más que el récord de las que llevaban y por esa razón, este año han traído a salas la tercera parte llamada El ascenso de los dinosaurios realizada en su totalidad en 3D para no quedarse atrás con la competencia.
En esta tercera ocasión los personajes no tienen tanta fuerza como en la primera parte, los chistes no son tan graciosos ni originales, pero el cambio de escenario con el mundo de los dinosaurios que descubren a mitad de la obra si cambia lo predecible que pudiera ser su desenlace. Su temática acerca de la familia, o mejor aún, la necesidad de tener una familia se desarrolla con diversos conflictos de sus personajes principales: Manny y Ellie, como la pareja mamut que espera su primer hijo y que despierta la sobreprotección del macho con la hembra de la especie, Sid como la madre y padre adoptivo de tres dinosaurios que por su afán de cuidarlos no mide las consecuencias de los actos rudos y peligrosos de este áspero trío, y finalmente esta Diego quien ya se siente viejo tanto para cazar como para tener una familia y decide auto exiliarse.  Caso aparte es el de Scrat la ardilla obsesionada con su bellota, que por fin encontrará una distracción a su neurosis, aunque esta tenga una fecha de vencimiento cercana.
La película a pesar del embarazo, los tres bebesaurios, el exilio y la novia, no sorprende tanto hasta que hace su aparición la estrella que se roba el show de toda la película: Buck, la comadreja. Él es un experto en supervivencia en la selva de los dinosaurios, pero ha desarrollado este entrenamiento en especial porque quiere vengar la pérdida de su ojo izquierdo que fue hecho por las garras del dinosaurio más peligroso que habita allí, una auténtica leyenda de muerte y destrucción.
Los movimientos de Buck, sus frases, su sabiduría, su humor y su mandíbula torcida lo convierten en el más agraciado de este nuevo grupo.  La construcción de este personaje tiene referentes que conectan con facilidad su verosimilitud como el personaje de Quint en Tiburón, interpretado por el inolvidable actor inglés Robert Shaw, quien era un experto lobo de mar que perseguía al tiburón más peligroso por muchos años y que une esfuerzos con un policía y un biólogo. También hay parte de Cocodrilo Dundee, el personaje que creó en los años ochenta el cómico australiano Paul Hogan, especialista en la supervivencia con un cuchillo en la Australia más inhóspita e incomprensible para los turistas, y que ha cazado a los cocodrilos más grandes guardando como trofeos sus dientes en un collar. Otro personaje que tiene participación en la construcción de Buck es el capitán Ahab, de la novela y la película Moby Dick  obsesionado con cazar a la ballena blanca, más allá de su muerte.   Este personaje interpretado por Gregory Peck también tenía una lesión, pero esta era en su pierna, que fue causada por un ataque a su embarcación por parte de su gran enemigo y que lo dejó cojeando el resto de su vida.
La era del hielo 3 es una película familiar que de todas maneras dará entretención a todos los miembros de la familia. Las persecuciones tanto por tierra como por aire, logran causar emoción y la escena del paso del puente a través de los gases venenosos, con seguridad hará reír a los asistentes.

Gran Torino: Clint Eastwood está un poco cansado

(Escrito el 19 de mayo de 2009)

Clint Eastwood es uno de los directores más prolíficos. Desde 1971 cuando hizo su primera película detrás de cámara hasta la actualidad, ha rodado 30 películas con solo un intervalo mayor de tres años entre una y otra. En este momento se encuentra en la post producción de “El factor humano” su próxima película que posiblemente se estrenará en diciembre. A sus 79 años es considerado como el último de los grandes directores clásicos, porque su interés está centrado en contar bien una historia por encima de los efectos especiales y el exceso de planos en el montaje final.  Es austero en sus producciones porque no le gusta derrochar dinero y además no filma muchas tomas, porque rápidamente sabe pedirle a los actores lo que quiere de sus personajes, porque el más que nadie tiene una larga experiencia frente a la cámara.
Su última película estrenada en cartelera Gran Torino es parte de este proceso continuo e incesante de producción del californiano. En ella se ven toda su experiencia, pero también se ven sus defectos.  Cuenta la historia de Walt Kowalski, un hombre entrado en años quien después de la muerte de su esposa, - la única que lo aguantaba-,  entra en su mayor momento de amargura. Es grosero, rudo, mal hablado y malgeniado. Vive con sus recuerdos de la guerra de Corea, de su vida como ex empleado en una fábrica de automóviles norteamericanos, junto a su dócil perrita labrador y sus interminables cigarrillos. La gente que menos soporta son aquellos a quienes tiene que ver con mayor continuidad: sus vecinos, quienes vienen de la China, más exactamente del grupo tribal de los Hmong, y también al padre Janovich, quien es muy joven en su oficio y recién está empezando su camino como sacerdote de la comunidad del barrio de Detroit donde vive Walt.  Todo se complica más cuando por un incidente con unos pandilleros, Thao el más joven de la familia vecina de apellido Lor, se ve involucrado en una golpiza y Walt lo defiende únicamente porque han invadido su jardín.
A partir de ahí la película avanza por tres caminos: el constante contacto con los vecinos, el duradero enfrentamiento con los pandilleros y la presión de intromisión del padre Janovich.  En su planteamiento sencillo y poco pretencioso Gran Torino es honesta y sincera. Es una historia de barrio, de una comunidad específica y avanza en la búsqueda de la tolerancia como respuesta a tantos conflictos que se desencadenan en un espacio delimitado.  En este camino desafortunadamente empiezan a notarse los defectos a medida que corre el metraje: la caracterización de Walt es exagerada, los actores secundarios no tienen fuerza, el relato se vuelve predecible, muchas escenas son clichés y las secuencias de acción no están bien logradas viéndose poco creíbles. Eastwood hace una apuesta por la naturalidad en todos los aspectos, pero esto le resta fuerza a la obra, que por la sencillez de su historia, necesitaba de actores que se apropiaran bien de su papel. Sin embargo su final es maravilloso y además impredecible. Eastwood usa todo su historial como personaje de armas, tanto de ciudad, como del viejo oeste, que logran una gran sorpresa al final.  Con esta película deja todo un testimonio actual de su visión y diáologo con ese pasado lleno de enfrentamientos, duelos y frases mortales en sus films anteriores. 

El desgaste físico de Eastwood con la puesta en escena de obras tan complicadas en su arte, vestuario, diseño de producción y escenas de acción como los relatos que hizo de la segunda guerra mundial en 2006 con  Banderas de nuestros padres y con Cartas desde Iwo Jima y también con la ficción de época de 2008 con El desafío corresponden a su necesidad de presentar una película pequeña como Gran Torino, pero al contrario de las tres anteriores que fueron en grande, a esta le faltó más ambición en su propuesta con mejores actores y diálogos más elaborados.  En su totalidad se siente descuidada y también cansada y es una lástima que Eastwood hubiera dejado así esta obra.  Eso si, es entrañable la última canción, la que usa en los créditos en la que canta con su voz gastada y experimentada.  No se perderá el tiempo con verla, porque por supuesto, aunque es una película menor, es una obra de Clint Eastwood, uno de los más grandes del cine de todos los tiempos.

Slumdog millonaire: saturación de aplausos

(Escrito el 7 de mayo de 2009)

8 premios oscar, 7 premios Bafta y 4 globos de oro entre otros que hacen parte una gran lista de más de 70 premios, pueden hacer creer de primera mano que Slumdog Millonaire es una obra imbatible, rotunda y conmovedora.  Pero por otro lado no obtuvo premios en ningún festival europeo o asiático, y con estos hechos empezamos a revisar que esta obra no es tan imbatible como podría parecer por sus cifras.  La razón de este vacío en premios y logros  en el otro hemisferio del planeta es que esta una obra creada preferencialmente para el gusto occidental, basada en una historia generada en uno de los países con más historia y tradición en Asia meridional: la India.  
Las obras cinematográficas populares de occidente, tienen una vasta costumbre en la manipulación de elementos como el dinamismo en el montaje y las escenas fotográficas muy bien elaboradas. Danny Boyle, su director inglés tiene una gran fortaleza en ellos, como lo demostró con anterioridad en obras completas con mucho peso dramático también como lo fueron Tumbas a ras de tierra y Trainspotting.  No estoy afirmando que la película solo tenga estos elementos como sus mayores fortalezas, sino que con ellos dio con el sabor preciso en el paladar del público occidental ya acostumbrado a este tipo de narraciones. Esa es una de las claves de su éxito.  Para explicarlo hay que dejar claro que Slumdog Millonaire no es una obra inolvidable que quedará en las galerías de las obras maestras del cine a pesar de la cantidad de premios que tiene a cuestas. Su justa dimensión está en que en primer lugar, es una obra con una excelente estructura de guión, construida por el escritor Simon Beaufoy (creador también de la particular e inolvidable The Full Monty).  La narración de la vida de Jamal su protagonista principal,  parte de un cruel interrogatorio por la policía india, debido a que no creen que su suerte sea tan cierta a la hora de estar cerca de ganar casi 20 millones de rupias. A partir de cada pregunta que ha respondido en el programa “¿Quieres ser millonario?” cuenta como en la difícil vida que ha tenido, encontró la respuesta exacta para cada una de estas preguntas capciosas.
También tiene una gran fortaleza en su rítmica presentación inicial con la historia de los tres niños sobrevivientes en la ciudad de Bombay (Mumbai) que logra perfilar claramente los personajes. El casting con actores naturales de los barrios más pobres hecho por Loveleen Tandan, codirectora india, dan mucha naturalidad a los niños Jamal, Salim y Latika.   Cuando la historia avanza a los personajes en la adolescencia, empieza a perder fuerza en sus actores, y  en su tramo final, la historia de enamoramiento de Jamal con Latika, pierde todo su poder que había logrado al inicio.  La mirada de un equipo británico a esta realidad, causó muchas protestas por parte de sectores de la sociedad civil de la India, porque no sentían que fuera una representación real de su mundo sino más bien una representación oportunista de la novela del escritor Vikas Swarup quien contó una historia que si relataba muy bien el difícil y atractivo ambiente de la India, en el que se puede amar u odiar su realidad, por la cantidad de elementos de las particulares que hay en ella.
En la filmografía de  película de Danny Boyle su obra más vapuleada fue La playa por su ligereza y  frivolidad. Desafortunadamente estas características se notan en su última obra, y una dirección hacia otras posibilidades habría logrado un resultado con mayor honestidad y menos pirotecnia.
Hay que agregar que entre las otras competidoras al premio Oscar donde Slumdog Millonaire figuraba como la favorita, la sobrevaloración mediática que tuvo dejó olvidada a la película Milk de Gus Van Sant, todo un ejemplo de reivindación y lucha política del movimiento social homosexual en la ciudad de San Francisco que no tuvo la  necesidad de convertirse en panfletaria, y que logró un equilibrado desarrollo de sus personajes dentro de un momento histórico muy bien reconstruido, con mucho lenguaje narrativo que nunca se vio forzado en pantalla. Sus aciertos, son los errores de la película de Boyle, que de todas maneras logra congraciarse con el público al entregar una obra entretenida que puede ver cualquier público. 

La visita de la banda: ha llegado la banda egipcia

(Escrito el 30 de marzo de 2009)


La composición de uno solo de los cuadros fotográficos es maravillosa: siete hombres  con traje celeste de policía atraviesan una ciudad semidesértica de Israel, llevando sus instrumentos musicales en maletas con ruedas. A partir de esta única toma se puede contener  toda una estupenda película como lo es La visita de la banda del israelita Eran Kolirin, y entenderse como la metáfora de un viaje a ninguna parte con todos los arreglos ceremoniales posibles.  

Aunque está contada en una pequeña ciudad de Israel, el punto de vista es de los siete músicos egipcios, quienes han sido invitados a una presentación formal pero que se han perdido en medio del idioma y la desinformación.  Por esta razón se ven obligados a hablar con los habitantes de la población en la que se encuentran estacionados, siendo esta la excusa para entrar en el valioso tema de la comunicación. Si este recurso de guión no sucediera, los músicos solo harían su presentación y volverían a Alejandría su ciudad natal.
La pérdida como vehículo de apertura funciona muy bien en esta ópera prima de Kolirin y lo paradójico en medio del conflicto territorial entre los pueblos musulmanes y el pueblo judío es que el idioma en que deben comunicarse es el inglés. Un idioma lejano a ellos, pero que por asuntos de guerras e invasiones deben hablar para sobrevivir. Allí todos los involucrados desde los habitantes de la ciudad hasta los músicos deben hacer un esfuerzo de pausa para la escucha y de claridad para hablar, para sentarse en una mesa de constante respeto.

Sus tres personajes principales están muy bien desarrollados: el orgullo y disciplina de Tewfiq, el comandante de la banda, pero al mismo tiempo su silencio y sus secretos guardados. La alegría y melancolía de Dina, la mujer israelita dueña del restaurante quien busca un poco de cariño de los extraños, y finalmente el encanto y pretensión de Haled, el integrante más joven de la banda quien constantemente rompe las reglas de movimiento de su taciturno grupo.

Los diálogos son precisos, las acciones bien delimitadas, los movimientos en los planos de los personajes son medidos y al mismo tiempo amplios, que demuestran porque para darle punto final a su guión, su director se gastó nueve años en hacerlo, teniendo como punto de partida esa imagen en la cabeza del policía de traje celeste perdido en la nada.
Hay una escena de diálogo para recordar, en la que Dina en medio de su prolongado acto  de seducción hacia Tewfiq, le cuenta como cuando era niña iba al mediodía de los viernes a ver las películas egipcias con su madre y hermana, y como  ellas estaban enamoradas de Omar Sharif, el actor más famoso de ese país. Podría ser insignificante pero allí se contiene el respeto y admiración que se tienen estas dos culturas milenarias que tantos aportes han hecho a la humanidad en general y que a pesar de su gran conflicto, pueden oírse y ver lo bello que tiene cada una para ofrecer.  La secuencia de la pista de baile en patines es muy graciosa, en la que se traducen los problemas de interacción entre géneros masculino y femenino, como universales y con soluciones similares.

Los premios que ha obtenido en los diversos festivales son más que merecidos, tanto en Cannes, Montreal, Tokio, Munich y los premios Europeos, que avalan esta obra confeccionada con respeto a los dos pueblos, así el sindicato de actores de Egipto la haya boicoteado por ser demasiado israelita, lo cual con una mirada lejana como la occidental, queda sin mucho peso, porque es admirable la presentación de la música de estos hombres de la ley, las profundas letras y los sentimientos que evocan sus cantos y sonidos.  La visita de la banda es todo un canto a la admiración, creada sin ligerezas y con humildad.

Rudo y Cursi: las buenas parejas mexicanas

(Escrito el 25 de marzo de 2009)

Rudo y cursi es una película de parejas mexicanas. Primero por la vuelta a la pantalla grande de los dos actores de cine mexicanos más famosos, Gael García Bernal y Diego Luna,  y segundo por la unión de los hermanos Carlos Cuarón y Alfonso Cuarón esta vez con el primero como director de un largometraje.

El referente anterior y obligatorio antes de ver Rudo y Cursi es la película de 2001 Y tu mamá también donde las mismas dos parejas hicieron un relato acerca de la contradictoria amistad de dos jóvenes del distrito capital quienes engatusaban a una española casada con un primo de ellos en viaje a Boca del Cielo en Chiapas, todo contado en una estructura de “road movie”.  Alfonso Cuarón hermano mayor y actual productor, logró un gran reconocimiento por la dirección de Y tu mamá también, que aunque muy sencilla en el entramado de su historia, en su relato se volvía muy interesante por la profundización del espíritu de la juventud citadina del país del norte. Detrás de ese guión estaba escribiendo junto a la suya, la mano de Carlos Cuarón su hermano menor, quien ha demostrado que la comedia es uno de sus grandes fortalezas y que conoce muy bien la cultura mexicana y su manera de expresarse. Las obras de ellos dos pueden ser fácilmente las embajadoras de su país, hablando de todo lo bueno y todo lo malo que cohabita en ella. Así lo había hecho Carlos Cuarón en el cortometraje Me la debes en la que mostraba como una familia se alteraba una noche con el sexo escondido y también desleal de todos sus integrantes. Con esta experiencia llega a la cartelera la última producción de la familia Cuarón, en la que se ve la madurez actual de todos los involucrados.
Rudo y cursi es la historia de los hermanos Verdusco, dos costeños del sur, quienes viven en un ambiente de pobreza recogiendo y organizando plátanos. En su tiempo libre juegan talentosamente al  fútbol como su hobbie preferido. Tato (Gael García Bernal) es el delantero y su hermano Beto (Diego Luna) es el arquero.  Todo cambia cuando aparece Batuta, un cazatalentos argentino quien como un abogado del diablo les ofrece la posibilidad de ir a la capital a triunfar en el balompié con los poderosos equipos que manejan grandes presupuestos y que les darán el dinero que nunca en su vida como jornaleros iban a ver.
 La rápida ascensión de la pobreza a la riqueza es uno de los temas recurrentes en las filmografías latinoamericanas porque históricamente la clase media de estas latitudes ha sido inestable, golpeada y diezmada. No es un secreto que los niveles de pobreza han aumentado y que cada vez hay menos clase media. Por eso el salto de un estrato a otro se ha vuelto gigante y la manera de hacerlo es por medio de la suerte o de la trampa, porque el bien sabido y retórico buen camino, ya no es tomado como opción por una mayoría sedienta de riqueza.   La obra en general contada como comedia, es un drama que retrata el culto a la fama y como varios personajes por llegar a ella venden por entero su alma. Aunque en sus diálogos tiene demasiados términos propios de la idiosincrasia mexicana, puede encajar esta historia en cualquier país del continente porque fácilmente puede ser la historia en Colombia de dos hermanos del Valle del Cauca que van a Bogotá a ser famosos por el fútbol o también, la historia en Argentina de dos hermanos de Jujuy que quieren tocar el cielo en Buenos Aires.  Aunque el actor Gael García Bernal es más famoso en el momento y su papel como el “Cursi” que está más interesado en ser cantante popular que futbolista es muy gracioso, quien se roba el show es Diego Luna en su papel de “Rudo” porque en la exageración agresiva de su rol da muestras de una calidad actoral que oculta por completo al rostro del actor y lo convierte en el personaje malhablado y pendenciero que encarna a sus anchas.
Las mujeres en este relato desafortunadamente quedan como presas del mundo de la avaricia que las pone en estáticos lugares de vitrina, como objetos para mostrar, exhibir y cuidar, pero no como seres que tienen la libertad e independencia que supuestamente en estos tiempos debería prevalecer. En este gracioso mundo que es presentado en Rudo y Cursi finalmente la entrepierna de la mujer se convierte en la solución a la pobreza familiar y en este punto es cuando esta comedia hace una fuerte crítica a la concepción del éxito rápido que acaba con los valores que una sociedad deja atrás por darle tanta importancia al beneficio y el dinero. Sin lugar a dudas una película recomendada.

El arriero que cargó la mala fama en el festival de cine de Cartagena

(Escrito el 10 de marzo de 2009)


En el marco del 49 festival de cine de Cartagena se hizo la premiere de la película colombiana El Arriero de Guillermo Calle. Esta se hizo con mucha publicidad y ruido para que el público del evento se acercara a la ciudad costera para verla y empezara a hacer sus primeros comentarios. La fidelidad por parte de los espectadores colombianos hacia el cine nacional va en constante aumento y el actual momento histórico de cautivarlo puede perderse en el tiempo, si las obras presentadas no empiezan a mostrar una evolución en la narrativa visual y temática del producto interno.

El arriero vuelve al eterno tema del narcotráfico como contexto principal y de paso con el de la prostitución, porque no hay narco sin prostituta al lado, que desafortunadamente han sido ya usados y desgastados en muchas obras anteriores, solo que su director Guillermo Calle como lo dijo en la rueda de prensa posterior a la exhibición, quería hacerlo como una comedia, porque los colombianos somos especialistas en el tema, así como los norteamericanos son especialistas en el subgénero de los gángsters.  Si lo que el director propone es empezar a contar con el  narcotráfico como un género colombiano, el futuro del cine nacional estaría circunscrito a estar ligado a todo lo que tiene  que ver con este mundo, que en vez de criticarlo estaría más bien aprobándolo con todas sus desgracias.   
Para fortuna del público su director y guionista claramente expone que su obra es una comedia ligera sin más pretensiones que las de hacer reír rápidamente. Y en eso la película es sincera, hace el chiste fácil y cotidiano que los colombianos usamos coloquialmente, para ganarse el aplauso y la carcajada grácil.
Cabe preguntarse entonces si con este argumento se justifica la representación  de Colombia con esta película en el festival donde en general se destacó por su alto contenido de desarrollo del lenguaje cinematográfico, las propuestas con gran estética en fotografía y guión, y también por el trabajo de profundización de personajes con los actores, cuando El arriero carecía de todos estos elementos con actuaciones bastante risibles, en especial la de Paula Castaño, como Virginia, el personaje con mayor falsedad de todos.  El festival se caracterizó por la calidad de la gran mayoría de películas latinoamericanas donde se pudo percibir el avance que tienen países como México, Chile, Argentina y Brasil, pero en el que el país anfitrión no quedó muy bien parado al elegir mal a su representante en la competición.
El arriero tiene otros intereses distintos a los del festival porque su objetivo finalmente es comercial que no está mal para un público que quiere entretenimiento frívolo, mientras que el evento como en los grandes festivales del mundo buscaba hacer una radiografía del estado de producción, en este caso de los cineastas latinos que en líneas generales es muy positivo, pero que con esta producción nacional se evidencia que Colombia todavía está muy por debajo de los países nombrados, en los cuales se puede ver con claridad el trabajo conceptual de la academia como fuente de re invención y re creación de las historias del continente.

La puesta en escena de “El arriero” por momentos se ve falsa en especial en la escena en que aparece por primera vez Virginia la esposa de Ancízar Valencia el protagonista y su fotografía en general está ligada más al mundo de la publicidad comercial que al cinematográfico. Su tono de farsa se mantiene a lo largo del relato, asumiendo el riesgo desde el inicio de que el público la acepta o la rechaza, pero con respecto a este asunto hay que ser sinceros con la educación que se le está dando al público. Se está mostrando el punto de vista del hombre que elige, entrena, acompaña y recibe a las mulas que viajan con droga en sus estómagos a España y están volviendo muy superficial y light un tema tan delicado y triste como el del transporte ilegal de cocaína en los vientres. Pero aún mucho más grave que todo esto, es buscar justificación a la elección de vida delincuencial del protagonista en su pasado, cuando fue un niño desplazado por la violencia y rescatado por dos soldados. Aquí es donde esta película comete su error más grave, por encima de todos los anteriores, al meter en el mismo costal de lo superficial, la tragedia nacional del desplazamiento.  Como no encontró más argumento, le buscaron una historia de muchos colombianos para tratar de justificar las decisiones de Ancízar.  El arriero es una película para el olvido, de la que mejor no debe quedar ni el recuerdo de una tonta risa.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Operación Valkiria: demasiado Tom Cruise

(Escrito el 24 de febrero de 2009)



El nombre de Tom Cruise es sinónimo actualmente de gran poder para la producción de películas en Estados Unidos. Su carrera actoral ha tenido varios laureles en crítica en obras como Negocios riesgosos, El color del dinero, Rain man,  Nacido el 4 de julio, Jerry Maguire, Magnolia, Ojos bien cerrados y Tropic Thunder por las que tuvo nominaciones y premios en varios festivales.  También ha obtenido grandes éxitos de taquilla con cintas como Top Gun, Coctel, Entrevista con el Vampiro, Misión Imposible y La guerra de los mundos.   Su poder ha llegado a límites tan grandes que la compañía Paramount debió finalizar su relación con él y su propia empresa productora Cruise/Wagner por algunos excesos religiosos de este en los rodajes al ser fiel seguidor de la cienciología y publicitarla públicamente incluso en los rodajes. 

A partir de esa ruptura, Cruise junto con su amiga productora Paula Wagner fueron llamados para tomar el poder de United Artists y retomar nuevamente el rumbo de esta gran compañía para que sus principios originales volvieran a restablecerse: los artistas deben tener más control sobre las obras cinematográficas que los financistas.   Así fue como nació la compañía que fundaron en 1919 grandes protagonistas del cine mudo como Charles Chaplin, David W. Grifftih, Mary Pickford y Douglas Fairbanks Jr y que quebró en 1979 el director Michael Cimino con la película Las puertas del cielo. Después de esta caída, United Artists fue fusionada, comprada, y luego casi prácticamente disuelta.  La entrada de Tom Cruise y Paula Wagner en 2006, le dio un viraje en la elección de los temas para proponer que ahora en Hollywood se produjeran más películas que hicieran cuestionamientos políticos con mayor fondo y que tuvieran mas protagonismo en la crítica.
Por eso en esta nueva etapa se produjeron películas como Leones por Corderos de Robert Redford, donde se cuestionaba la participación de Estados Unidos con su destructiva política internacional en medio oriente, Pinkville de Oliver Stone en la que se investiga la masacre de My Lai donde murieron cientos de habitantes inocentes de Vietnam a manos de soldados estadounideneses, pero que aun está por estrenarse, y en la actualidad acaba de presentarse en los teatro del mundo Operación Valkiria, en la que se vuelven a contar los hechos acaecidos en la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de militares y políticos alemanes disidentes del régimen Nacionalsocialista de Hitler, planificaron y ejecutaron un intento fallido de asesinato a su líder el 20 de julio de 1944.
Esta acción extrema en la que participó toda una gran red de funcionarios, tiene como protagonista a Tom Cruise como el Coronel Claus von Stauffenberg, quien fue el hombre que puso la bomba del atentado a las cabezas principales del regímen del Tercer Reich, en la denominada Guarida del lobo.   Desafortunadamente el interés artístico de Cruise por revivir los ideales de United Artists sucumben ante el excesivo protagonismo del papel que él interpreta y se centra demasiado la historia en Stauffenberg, llegando a puntos tan desiguales, como la exageración de la escena del sacrificio final, donde más importa el lucimiento de la estrella, que el peso histórico del personaje por reivindicar el nombre de Alemania.

Los demás personajes protagónicos en todo el complot quedan muy débiles y solo se muestra al de Cruise como el más decidido de ellos.  Los que adquieren más fuerza son precisamente sus dos colaboradores más cercanos, los que están por debajo de él y que lo admiran ciegamente.  Allí la obra vuelve a ser una película más de Hollywood, donde las escenas, los planos y el guión están al servicio de la estrella por encima de la obra.
El director es Bryan Singer quien es recordado por una obra maestra en guión, dirección y actores como fue Los sospechosos de siempre y por haber dirigido X Men en sus dos primeras partes, considerada como una de las mejores adaptaciones del comic al cine. Su gusto por el tema del nazismo se vio en la película El púpilo apto donde Ian McKellen dio una soberbia actuación como un militante escondido, aunque esto no fuera suficiente para que la película no tuviera tanta efectividad en el manejo del nazismo guardado.  El guionista de Operación Valkiria es Christopher McQuarrie quien ganó el Oscar por Los sospechosos de siempre, y esta vez lo escribe junto a Nathan Alexander, pero su gran experiencia y talento no logra acercarse a la gran capacidad demostrada anteriormente, ni tampoco lo logran las interpretaciones de actores de la talla de Kenneth Branagh, Terence Stamp, Tom Wilkinson y Bill Nighy, quienes tienen personajes muy débiles y por momentos superficiales.
Sin embargo, hay que alabarle la tensión que se produce en una buena parte de la secuencia de la toma del control momentáneo por parte de los golpistas, aun cuando el desenlace ya se conoce, se construye muy bien todo ese instante haciendo creer que pudiera ser posible que esto sucediera.
Operación Valkiria, es entretenida como película, pero difícilmente puede quedar como un documento de referencia de expiación de aquellos alemanes que se arrepintieron de haber apoyado a Adolfo Hitler y su plan de destrucción de Europa para luego reinar sobre ella.