martes, 13 de marzo de 2012

Festival de cine de Cartagena 2012: cada año la competencia es más difícil

(Escrito el 6 de marzo de 2012)

El Festival Internacional de Cine de Cartagena en su versión 52 se destacó por varias razones como su programación general, sus invitados especiales y también por la multiplicidad de escenarios de exhibición. En lo concerniente a la competencia oficial para la obtención de los premios India Catalina en las diversas categorías, ésta resultó bastante disputada porque llegaron en su gran mayoría obras bien logradas y asimismo, galardonadas en otros festivales.
Películas como la argentina “Las acacias” venía con tres premios de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y uno en San Sebastián en España; “La voz dormida” del español Benito Zambrano ganó un premio en San Sebastián; la brasilera “Historias que sólo existen cuando se recuerdan”, venía también con una mención especial en San Sebastián; “Heleno” de Brasil había ganado un premio en el Festival de cine de La Habana en Cuba, y la chilena “El año del tigre” traía uno del Festival de Locarno, por sólo nombrar algunas.  En medio de esta reñida competencia entre 12 obras iberoamericanas, finalmente ganó “El estudiante” del argentino Santiago Mitre, porque fue sólida en su conjunto tanto por su estructura, como por sus actuaciones y montaje. Esta decisión también fue correspondida por el Premio Fipresci de la Crítica Internacional, que demuestra que para distintos jurados, esta obra era la mejor de las presentadas.
En cuanto a la categoría “Colombia al 100%”, fue grato presenciar el estreno de 13 películas nacionales con diversas apuestas estéticas como el minimalismo de “Porfirio” y “Chocó”, por apuestas agresivas en montaje como “180 segundos” y “Apatía”, por la sensibilidad social de “El jardín de amapolas”, por la narración en forma de fábula de “Sofía y el Terco”, o por narraciones sencillas como “Gordo, calvo y bajito” y “Sin palabras”, sólo por nombrar algunas.  Esto demuestra que el país tiene en la actualidad distintas voces y puntos de vista en sus narraciones, pero a pesar de esta faceta esperanzadora, continúa el inmenso problema con respecto a la distribución de estas obras en las diferentes ciudades. Ojalá puedan verse todas ellas durante este año porque sería  triste que tanto esfuerzo de productores y realizadores nacionales, sólo quedara para ser mostrado en Cartagena ante un grupo cerrado y pequeño de especialistas.  La lucha ya no está centrada en la producción y finalización de las obras, sino en el acceso que el público colombiano del común pueda tener a ellas y que a partir de este encuentro en las salas locales, pueda formar su opinión acerca del estado de la producción nacional. Fue muy desalentador que el año pasado, la mitad de la asistencia a las salas de cine fuera lograda por una sola película como “El paseo” de Dago García y Harold Trompetero.
Un capítulo especial en esta edición del Festival es el correspondiente a la participación y premiación de obras santandereanas. El cortometraje “Los retratos” de Iván Gaona, fue uno de los firmes candidatos a ganar el premio en la competencia oficial, pero un gran contrincante como “A fabrica” del brasileño Aly Muritiba se lo impidió. De todas maneras, el Premio Especial del Jurado que obtuvo fue merecido para todo el equipo de esta producción hecha enteramente en Güepsa y sus alrededores.  Por su parte, la estudiante de Artes Audiovisuales Andrea Angarita también obtuvo una mención especial del jurado en la categoría Nuevos Creadores por su animación “Natura” que demuestra el proceso académico que se está desarrollando en el departamento en cuanto a esta forma narrativa.
Una muestra aparte fue la presentación de Gemas o películas internacionales reconocidas en otros festivales.  Se estrenó en el país la aclamada película iraní, “Una separación” de Asghar Farhadi, que se llevaba simultáneamente el premio Oscar a mejor película extranjera; la ruda película independiente de Estados Unidos “Shame” de Steve McQueen, la novedosa apuesta narrativa del incansable director alemán Wim Wenders con el documental “Pina” y la ganadora del Gran Premio del Jurado “El niño de la bicicleta” de los hermanos Dardenne.
Con estas evidencias, desde ya hay que ir preparando en la agenda, la asistencia al próximo festival de cine de Cartagena. 

jueves, 1 de marzo de 2012

El artista: el cine silente vuelve a cobrar vida

(Escrito el 22 de febrero de 2012)


Aunque durante el inicio de la película El artista las imágenes del momento de gloria del personaje George Valentin (Jean Dujardin) en su época como actor de cine silente, recuerdan la gracia y las peripecias que hacía Douglas Fairbanks Jr., el desarrollo de su historia y su posterior debacle recuerdan la de otro actor silente menos encantador pero más admirable quien fue Buster Keaton. Al igual que le sucedió a este gigante de la actuación silente, el personaje de Valentin no puede adaptarse a la ruidosa llegada del cine sonoro con las nuevas exigencias en diálogos y actuaciones que le exigieron a las antiguas estrellas silentes unas nuevas formas de crear ante la cámara, cuando por muchos años ellos se habían especializado en la actuación física e histriónica.
En general, esta es una obra nostálgica que trae la memoria todo el despliegue artístico que tenía el cine silente y que a primera vista puede tener un interés dirigido a un público más cerrado y fanático de esta era del cine, pero desde sus minutos iniciales queda claro que también está hecha para un público mayoritario. Es decir, se puede disfrutar sin tener muchos conocimientos de la historia de cine, pero hay que aclarar que aquellos que conozcan más del desarrollo del séptimo arte la disfrutarán con mayor gusto.
El creador de esta obra es el director y guionista francés Michel Hazanavicius, quien tenía una carrera más enfocada en la comedia pero que tomó un riesgo mayor al hacer este inmenso cumplido a ese mundo de ensueño que fue el cine silente. Para llevar a cabo esta arriesgada empresa de hacer un filme sin el ruido, diálogos y parafernalia de la actualidad, Hazanavicius necesitó del apoyo de Hollywood para rodarla. Su trama se desarrolla en Los Ángeles, el epicentro mundial de la producción de la época, de donde fueron usados los estudios clásicos al que fue convocado un grupo de actores secundarios reconocidos para que el público no rechazara esta propuesta del director galo. Por eso aparecen reconocidos actores como John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller e incluso, un breve cameo de Malcolm McDowell. Los aportes de ellos sólo son el bastión para sostener las dos monumentales actuaciones principales de los franceses Jean Dujardin y Bérénice Bejo (nacida en Argentina). Los dos representan todo el espíritu de la época con sus miradas, expresiones y sobre todo con el derroche de simpatía durante todo el metraje.
Parte del éxito que ha tenido a nivel mundial no sólo estuvo a cargo de estas personas nombradas. También ha sido determinante la figura de los hermanos Harvey y Bob Weinstein, los dueños de la compañía Miramax, quienes han hecho una fuerte campaña de mercadeo y distribución que a pesar de sus agresivas estrategias, han cumplido con la promesa de ofrecer una obra distinta y estupenda. Por eso su gran número de nominaciones y premios.
En El artista, Hazavinicius hace otros pequeños homenajes y guiños a reconocidas películas como Ciudadano Kane de Orson Welles con las elipsis de las cenas de Valentin y su esposa, a Umberto D de Vittorio De Sica con el entrañable personaje del perro acompañante, y en el uso de la música de Vértigo de Alfred Hitchcock, entre otros.  Y precisamente con respecto a la música, la labor de las melodías de Ludovic Bource, por fortuna se convierte en un elemento narrativo relevante por la ausencia de diálogos.
Resalta también la escena del sueño con el sonido que tiene George Valentin, que le marca un preludio de la llegada de su mayor enemigo, el progreso sonoro. 
No es este el primer homenaje distante al cine silente. También lo habían hecho de manera más metódica Jacques Tati en Las Vacaciones de Mr. Hulot en los años cincuenta, y de forma más hilarante Mel Brooks en La última película silente a finales de los años setenta. Para esta lista, al aporte hecho por Michel Hazanavicius, se suma también la emotividad de los personajes y las alegres coreografías en este relato de caída y resurrección.
Pero de todas maneras este es Hollywood y en su mundo las cosas terminan bien. Lástima que la obra de Buster Keaton fue apreciada tardíamente y aunque se le hicieron merecidos homenajes al final de su vida, no volvió a brillar nunca más como lo hizo en el mundo de ensueño, en el mundo silente. Ojalá que esta obra sensibilice al público para acercarse al cine de esa época, el cual continúa aportándole al arte cinematográfico. Como ha sucedido con los jeroglíficos egipcios, las claves para las respuestas del presente se hallan en el pasado. Hazavinicius lo acaba de comprobar.

lunes, 13 de febrero de 2012

La Chica del Dragón Tatuado: Fincher, el cazador

(Escrito el 9 de febrero de 2012)



 La mayoría de las películas del norteamericano David Fincher ponen en escena la cacería de una presa o de una idea. Sus películas se caracterizan por desarrollar personajes obsesivos que buscan un obscuro objeto de deseo y al mismo tiempo, de manera perversa, persiguen un sombrío encuentro con ellos mismos.  Así se ha visto en películas como Seven, El juego, El club de la pelea, Zodiaco y La red social.
Su talento narrativo está concentrado en elaborar búsquedas febriles por medio de personajes que venden su alma con tal de materializar las obsesiones de sus mentes. Estos caracteres le deben demasiado a la influencia del cine negro norteamericano de los años cuarenta en cuanto a la densidad y oscuridad de sus intenciones. Sus obras no son obligatoriamente de finales felices porque estos personajes llevan procesos destructivos en su interior.
El instinto cazador de Fincher también se encuentra en la selección de los guiones para dirigir pero no en los guionistas que los escriben. En cada película suya hay un guionista nuevo del cual caza la historia que más se ajusta a su interés narrativo por el acecho.
Con su última obra estrenada a nivel mundial, La Chica del Dragón Tatuado, David Fincher vuelve a entrar en la actividad persecutoria que tanto le define, demostrando una vez más por qué es uno de los mejores directores de Hollywood. 
Parecía innecesaria una versión norteamericana de la película que había sido hecha por Suecia y Dinamarca en 2009, pero la nueva obra de Fincher supera con creces a la obra escandinava.  La obra inicial del danés Niels Arden Oplev fue correcta en su construcción, estructura y realización, pero se le criticó que dejó por fuera de la narración buena parte del contenido que estaba en la novela original del escritor sueco Stieg Larsson, que a su vez es la primera parte de la trilogía denominada Millenium.
Desde los créditos de presentación, Fincher deja claro que la suya es una obra agresiva y diferente. No solamente por la propuesta de montaje que incluye vasta información en cuanto a lo explicativo, sino porque es más fiel al libro al incluir más personajes y entramado de la dramaturgia original. Aunque por momentos la narración de tanta información va bastante depurada, sus escenas de clímax en los tres actos tienen la firma de Fincher al lograr la alta tensión dramática que hace parte de su sello personal. Esta situación fue similar a lo que hizo Christopher Nolan con Insomnia, la cual tuvo primero la realización original del noruego Erik Skoldjaerg, pero que Nolan le dio su impronta y dio una mejor versión. Curiosamente, la primera versión de Insomnia también contaba en el reparto con Stellan Skaarsgard, el actor escandinavo más famoso de la actualidad, quien ahora hace parte del elenco de lujo de La Chica del Dragón Tatuado.
Precisamente, los actores son otro de los puntos fuertes que le dan unidad al relato. Al inglés Daniel Craig le hacía falta un éxito cinematográfico desde Casino Royale cuando empezó su perfil como James Bond  y en esta película lo logra conseguir.  A pesar de ser él la estrella, quien se roba el show es la actriz Rooney Mara en su registro como Lisbeth Salander, el enigmático y retorcido personaje que creó Stieg Larsson en su novela.  Es merecida su nominación al premio Oscar como mejor actriz principal. Los demás actores y actrices representan de manera veraz el contexto y acento sueco que se plantea en la trama. Están en el elenco reconocidos actores y actrices como Christopher Plummer, Joely Richardson, Robin Wright, Steven Berkoff, Julian Sands y Goran Visnjic, quienes complementan esta investigación que une el oscuro pasado y el frío presente de una poderoso linaje sueco, en cuyo seno ha desaparecido un ser querido por décadas, en medio de la infamia que se va desenmascarnado del pasado de la familia Vanger.
Una de las nuevas uniones artísticas que marca diferencia, es la alianza entre el músico Trent Reznor (Nine Inch Nails) con David Fincher. La intensidad de las escenas de acción y suspenso, se aumenta aun más con la densidad y distorsión rítmica de Reznor quien también había hecho la música de La red social.  
Su final abierto en cuanto a las emociones de sus personajes principales, deja la promesa de la segunda parte de esta trilogía. Ojalá se realice con Fincher y su equipo de trabajo quienes seguramente darán otra cinta para tener en cuenta.

martes, 7 de febrero de 2012

Breve anecdotario del cine y la pintura



 Jean Renoir, uno de los notables directores franceses, quien tuvo su mayor momento de brillo a finales de la década del treinta del siglo anterior, se había enamorado del cine a comienzos de los años veinte en plena época de ebullición de las vanguardias creativas de Europa.  Codirigió su primera película Una vida sin alegría con el experimentado Albert Dieudonne, con quien tuvo muchos problemas en el rodaje, tanto así que cada uno editó su propia película. Su segunda obra La chica del agua, la dirigió en solitario, sin llegar a tener éxito con el público.  A pesar de estas complicaciones, Jean Renoir se había obsesionado con llevar a la pantalla grande la novela Nana del escritor naturalista Émilé Zola, pero no tenía ningún franco para financiarla.  Así que tomó una de las decisiones más importantes de su vida y fue la de recurrir a la pintura para poder llevarla a cabo.  Pero no pintó ni un solo cuadro porque esa habilidad le pertenecía a su padre, Pierre Auguste Renoir, uno de los inmensos pintores del siglo XIX.  Lo que sí tenía en su poder eran varios lienzos de su padre y los vendió a buen precio para financiar el rodaje de Nana.  Desde ahí en adelante empezó a convertirse en uno de los mejores directores del país que se inventó y se reinventa constantemente el cine.  La pintura salvó a Renoir.  La pintura salvó una de las carreras más importantes del cine. El arte salvando el arte.
El cine ha necesitado siempre de la pintura.  Las técnicas usadas por los pintores fueron utilizadas primero para desarrollar la fotografía y posteriormente en los inicios del cine.  En los años veinte, las vanguardias artísticas cinematográficas como el impresionismo francés, el expresionismo alemán y el surrealismo, hicieron más evidente ese vínculo cuando al otro lado del Atlántico, Hollywood estaba en su apogeo comercial desgastando el cine a un proceso meramente comercial y superfluo.  En 1928 Luis Buñuel, entra al cerrado círculo de pintores y poetas surrealistas de París, al hacer el primer cortometraje surrealista que co escribe con Salvador Dalí, pero que él dirige y edita.   Nadie se esperaba eso, ni siquiera los propios surrealistas.  La historia del cine dio un punto de giro. La pintura estaba con sus trazos liberados detrás del cortometraje.  Luego Buñuel y Dalí se empezaron a odiar por el rodaje de La edad de oro en 1930. Dalí no estuvo en el rodaje al desaparecerse con Gala, su novia rusa.  Luego se odiaron a muerte. Parecía un capítulo final entre pintores y directores de cine.
Pero luego otro de los maestros regresa a Hollywood con una idea bastante innovadora: hacer la primera película de psicoanálisis de la historia del cine.  Era Alfred Hitchcock quien en 1944 le pide al productor “todopoderoso” David O. Selznick que quiere hacer una secuencia de sueños distinta a los mostrados  hasta el momento, a los que él llamaba como “casi siempre brumosos y confusos, con la pantalla que tiembla”.  Le pide que contacte a Salvador Dalí quien está en el pináculo de su carrera.  Para Selznick es publicidad, para Hitchcock es ruptura.  Dalí va más allá de los límites y del presupuesto. Hitchcock debe recortar gran parte de la secuencia a su mínima expresión. Lo mejor de los sueños son las formas, las sombras y las deformaciones. La frustración: la corta duración de la secuencia que trataba de revelar lo que pasaba en la cabeza del Doctor Ballantyne (Gregory Peck).
El cine no solo ha tomado de la pintura los encuadres, la puesta en escena, los colores, la iluminación y la perspectiva entre otras influencias, sino también la vida y obra de los pintores.  Muchas carreras han sido llevadas al cine para contar sus biografías en obras donde priman la construcción de sus personajes con perfiles basados en las obsesiones, debilidades, virtudes y excentricidades de los artistas. La lista de los autores que han pasado por la pantalla gigante es extensa, e incluye recordadas interpretaciones de pintores hechas por Hollywood, empezando por  Van Gogh por Kirk Douglas, Miguel Angel por Charlton Heston, Toulouse Lautrec por José Ferrer y El Greco por Mel Ferrer.  En Inglaterra se revivió a Rembrandt representado por Charles Laughton, a Caravaggio por Nigel Terry, a Picasso por Anthony Hopkins y a Johannes Vermeer por Colin Firth.  En España se recordará a un agotado Francisco de Goya en su etapa final cargado a cuestas por la sobresaliente interpretación de Paco Rabal. Y en el cine independiente de Estados Unidos se recordó a Jackson Pollock interpretado y autodirigido por Ed Harris, solo por nombrar los más destacados.  También han estado pintoras como Dora Carrington recreada por Emma Thompson y  Frida Kahlo por Salma Hayek.
En esta lista hay que incluir al pintor afroamericano más famoso, Jean Baptiste Basquiat, en una interpretación de alta apreciación que hizo Jeffrey Wright. Incluso el propio director Martin Scorsese no aguantó las ganas de interpretar a Van Gogh en uno de Los Sueños de Akira Kurosawa.  Una carambola que incluyo al pintor holandés, el maestro japonés y al frenético norteamericano en una misma obra.  No se pudieron resistir a cortar la oreja.
Pero no se quedan atrás directores quienes eran pintores antes de llegar al cine, como lo fueron Fritz Lang el autor inmortalizado por dirigir Metrópolis en 1927 y  el camorrero John Huston, quien se deleitó con la puesta en escena de Moulin Rouge en 1952 contando la vida de Toulouse Lautrec, con una influencia en el color fotográfico de la película inspirada en los pintores impresionistas.
Pero la conjunción de pintura y cine también ha cerrado puertas en festivales, con polémicas diplomáticas incluidas. Así le sucedió al poeta visual Andrei Tarkovski quien también había tenido una formación pictórica.  Por varios años, su obra fue perseguida por el totalitarismo del partido comunista soviético cuando en 1966 recreó la vida de Andrei Rublev, el más fanático e importante pintor ruso de íconos de la iglesia ortodoxa.  Su obra fue retirada de Cannes por orden extrema de Moscú y guardada por varios años.
Otro caso interesante es el de Takeshi Kitano. Este director japonés, bastante narcisista y egocéntrico, tuvo una educación rodeada de mucho arte, pero el sostenimiento de su familia en Tokyo dependió del oficio de pintar casas.  Por eso reconoce que su mayor influencia pictórica ha sido su padre, un pintor de “brocha gorda”.   Además de sus 17 películas, ha expuesto sus pinturas, llegando a hacerlo en París. Claro que las puertas de las galerías se abrieron con facilidad por su fama en el cine. En dos de sus películas, los personajes escritos por él,  están ligados a la pintura.  En la laureada Flores de fuego, su protagonista, un policía renegado se refugia en la pintura. Años más tarde en Aquiles y la Tortuga el personaje principal, que el mismo da vida como actor, es un pintor con mucha voluntad pero escaso talento. En su obra maestra Dolls la fotografía muestra las influencias heredadas del trabajo en el lienzo.
Y llegamos ahora al precipicio donde se ubican los directores más radicales que han tenido una formación como pintores.  La larga espera por una nueva película del norteamericano David Lynch se ve recompensada por sus laberínticas obras en donde predomina un universo orínico donde estiliza los colores y también las actuaciones. Después de realizar obras como Lost Highway y Mulholland Drive, podía creerse que Lynch se haría más descifrable al tener mayor edad, pero con Inland Empire demostró que sus pinturas visuales le exigen más a un público que está acostumbrado a los guiones que explican la obra.  También en Estados Unidos, Julian Schnabel primero fue pintor que director de cine.  Furibundo creyente del neoexpresionismo, sus agresivas obras estaban acompañadas de una puesta en escena que se salían del marco del cuadro. Cuando definitivamente dio el paso de artista plástico a director de cine, escribió también los guiones de sus películas Basquiat y Antes que anochezca. Aunque no escribió La escafandra y la mariposa, su película más famosa, gana con esta el premio al mejor director en el festival de Cannes. David Lynch también ganó este premio por Mulholland Drive. La última película de Schnabel, Miral, es una obra con mayor contenido político con un llamado a la igualdad de derechos del pueblo palestino. Más edad, más radicalidad.
Y finalmente para cerrar este pequeño inventario, el último director y pintor por citar, es el galés Peter Greenaway uno de los autores que más ha integrado la pintura a sus películas. Inolvidable es El Libro de Próspero narrada con una serie de planos secuencia que tenían toda la puesta en escena de pinturas en movimiento. John Gielgud – uno de los merecidos Sir de la corona inglesa – era su protagonista, quien presenciaba lentamente junto a un travelling continuo de la cámara, un delirante derroche de actores desnudos, sonidos, iluminación claroscura y decorados, con la música de Michael Nyman como cómplice de este universo desatado de Greenaway.  Era un homenaje a la obra La Tempestad de Shakespeare y el galés desató precisamente una tormenta para que el espectador se estremeciera.  Greenaway busca más pureza en el cine y menos dependencia de la narración.  Es un pintor suelto en el mundo del cine, un pintor inconforme con el cine, con el absolutismo de los productores. Y ha dejado un regalo para el mundo, que son sus instalaciones multimediales en las cuales con la mejor definición de video y 3D, reconstruyó la creación de obras patrimoniales de la humanidad como La última cena de Da Vinci.  Greenaway ha usado los recursos del cine para que el mundo se enamore de la pintura, recreando como estas fueron hechas.  Pintura y cine, una relación enfermiza y febril, por fortuna. La pintura vuelve a atraer al cine al territorio del arte que por estas épocas pareciera perdido en manos de los mercaderes.

martes, 31 de enero de 2012

Respuesta a los comentarios por la crítica de Las Becas del Bicentenario 2011

Señores Mario Niño, Luis Fernando Orduz y Mario Mantilla.

Nota aclaratoria. Mi respuesta a sus comentarios por la crítica que hice de Las Becas del Bicentenario 2011, debo escribirla en la página principal, debido a que el blog no permite la publicación completa de mi texto debido a la extensión de este. 


Durante diez años el periódico 15 ha sido uno de los medios de comunicación impresos que se ha caracterizado por su independencia. Por su labor periodística, ha ganado continuamente premios regionales, nacionales e internacionales.
Desde hace cinco años fui convocado para escribir la página de cine del periódico debido a que soy docente del programa de Artes Audiovisuales.  He hecho esta labor  ya que tengo formación tanto teórica como de realización.
Hago parte de un programa que está formando los artistas audiovisuales de la región quienes al igual que el periódico, han ganado premios regionales, nacionales e internacionales.  Pero esto no ha sucedido de la noche a la mañana, ni porque han llegado genios en espera de ser descubiertos. Ha provenido de un proceso largo y continuo de constante evaluación y crítica tanto de los procesos como de los resultados obtenidos. 
Desde el primer semestre, los estudiantes tienen claro que al entrar al mundo artístico su obra va a ser exhibida y observada porque ese es el propósito de su creación, que haya un público que reciba la obra. Por esa razón durante toda la carrera están continuamente habituados a las críticas tanto de sus docentes como de sus compañeros del mismo nivel y también de los compañeros de otros niveles.  Esto ha fortalecido la capacidad de respuesta ante la crítica de los estudiantes, al punto que mucho antes de escuchar o leer lo que otros señalan de su trabajo, ya saben que funcionó y que no.
Pero no es el interés del programa estar ganando premios con afán de fama y celebridad. El objetivo está en formar artistas audiovisuales rigurosos, disciplinados y exigentes. Si estudiantes entre los 16 y los 25 años aceptan las críticas, y muchas críticas, ¿cuál es el problema con los creadores audiovisuales más experimentados de la región cuando se les critica su obra?  Es paradójico que el ímpetu de un joven sí las escuche con el propósito de mejorar, pero que realizadores hechos y derechos, las tomen como un ataque personal. Los estudiantes están acostumbrados a esta exigencia, así que, ¿por qué debería ser blanda y conveniente una crítica para ustedes? Es mejor tener igualdad de condiciones. Este tipo de críticas también las hago con ellos en clase continuamente.
Me encuentro en el deber de responder a sus textos de dos maneras, una como periodista y otra como realizador audiovisual. Como redactor de esta página he asumido con responsabilidad los textos que escribo y si por alguna razón se estaba esperando mi crítica, esta la he hecho con la mayor honestidad y argumentación posibles.  Ha quedado claro y de manera grosera también, que no les fue de mi agrado mi texto, pero creo que por eso no se les van a cerrar las puertas, ni tampoco vayan a detener su carrera. No es tan grave el asunto, aunque en sus palabras pareciera que fuera así.  Cumplo con mi deber de dar un punto de vista especializado acerca de tres obras que fueron exhibidas.  Todo artista que expone su obra sabe que provendrán distintas miradas y reacciones. La mía, durante casi cinco años ha sido de las más serias por la continuidad quincenal en la escritura. No es la única, ha habido otras pero han sido más esporádicas.  Si uno no quiere críticas de sus productos, pues se trabaja por encargo para clientes quienes le dan un visto bueno. Eso bien lo saben ustedes. O se hace una obra con un grupo de amigos para que la disfruten entre los que participaron y la gente cercana. Ahí sí se puede hablar de provincianismo, que sólo los amigos aplaudan y den alabanzas, sin que la obra salga de un reducido círculo.
Si no les gusta lo que yo escribo, pues es una opinión que ustedes obviarán para su carrera. Así como si deciden no volver a leer mis textos, otros determinarán si quieren ver o no sus obras. Yo sí quisiera ver las obras futuras de ustedes, porque como lo señalé en el artículo, hay talento, pero las mejoras vendrán para las obras siguientes. Escribí que me llamó la atención el riesgo de la producción y que sus dos escenas de clímax, con los muertos en una, y con la persecución en las escaleras en la otra, ambas tienen mucha fuerza. Eso demuestra que sí hay talento, pero que necesita de mayor continuidad y rigurosidad. Hasta el momento es la obra de mayor envergadura de sus equipos de producción, pero ojalá que no sea la única.
Para buscar otros puntos de vista, lleven sus obras a otros escenarios más exigentes, a otros festivales, que las vean realizadores y productores de trayectoria para que les den su percepción. El mío es sólo uno en esta región, falta ver como les va con el resto de Colombia. Eso lo sabrán ustedes cuando tengan las respuestas, aunque después de leer sus comentarios hacia mí, no creo que las compartan conmigo para ver sí eran absolutamente desacertadas mis apreciaciones. El tiempo y el fogueo lo dirán, para salir del provincianismo.


Mi comentario no fue de pasillo, lo hice abiertamente en un medio de comunicación masivo y escrito, y lo publiqué en un blog para que haya respuestas e interacciones, que las hubo de manera maleducada, pero yo les brindé ese espacio. No era necesario que me escribieran a mi correo personal, como lo hizo el señor Niño, si en el blog estaba el espacio para los comentarios. Tranquilo, el blog informa en el correo personal si hay comentarios.
Sus respuestas son una prueba de que el asunto se volvió personal y dejó de ser profesional. Mi texto no fue personal, fue académico y profesional.
Si hago una crítica debo dar elementos de juicio y de valor, como lo expuse y he dicho abiertamente si un producto es bueno o malo desde mi punto de vista. Para eso es una crítica señor Mantilla, no son para quedar bien con nadie, son para evaluar las obras. No represento ningún grupo económico, ni soy amigo de productores de cine ni de programadoras de televisión, ni me dan pases gratis para ir al cine. Esto me da la absoluta libertad de emitir mi punto de vista sin ningún tipo de presiones, favores, “amiguismos” y menos aun, resentimientos.

Como realizador también tengo mi respuesta también.  El señor Niño me ataca diciendo que soy realizador frustrado y recuerda que fue alumno mío y que fui mal profesor.  Le recuerdo que fui su profesor en un curso técnico de manejo de software de edición en la oficina de ustedes, con las condiciones que ustedes impusieron y a las horas que ustedes podían. No había videobeam, ni estaba adecuado como un aula de clase. ¿Aprendió a manejar el software sí o no? Veo que sí, porque usted mismo edita sus trabajos. Yo le enseñé a manejar un equipo para editar, ya sí usted no es buen editor, es un asunto suyo, no mío.
Actualmente soy docente por gusto y por vocación. Llevo más de ocho años en la docencia y me actualizo en diplomados de producción audiovisual, que por cierto, no los he visto a ustedes por ahí.  Así que no tengo ninguna frustración con mi actual cargo.
Con respecto a la producción audiovisual creo que olvidó la función del año pasado en el auditorio Pedro Gómez Valderrama de la Biblioteca Turbay en donde vio el cortometraje “El paseo” que fue hecho por el semillero de investigación del programa de Artes Audiovisuales de la UNAB, del cual soy tutor y guía continuo.    De este cortometraje fui productor asociado, productor de campo, editor y analista de guión. Fue escrito y dirigido por Raúl Gutiérrez, estudiante mío a quien he formado constantemente desde que inició su carrera, y trabajamos en equipo 20 personas en tres noches de rodaje. Estuvo seleccionado para el festival Equinoxxio de la Universidad Nacional de Colombia y en este momento está concursando en la sección de Nuevos Creadores del Festival de Cine de Cartagena, que precisamente este año estuvo muy exigente en la selección. No somos ilusos, ni avarientos, creyendo que el cortometraje va a ganar, porque somos conscientes que en el resto del país hay muy buenos realizadores. Estamos contentos con la nominación y no estamos esperando aplausos ni venias.
De mi equipo de trabajo, ésta no es nuestra obra máxima, es sólo un peldaño. Es muy apresurado querer tocar el cielo con las manos sólo con una obra. Sí, venimos de la academia y creemos en los procesos.  No hemos tenido ningún lío con las críticas que nos han hecho. Las hemos escuchado todas, sin pegar gritos en el cielo. Precisamente nos señalaron que después del momento de clímax, la obra perdía fuerza. Se volvió a editar, se envío a Cartagena y quedó seleccionada. Usamos la crítica a nuestro favor y no como ustedes que la toman en contra. Envíen sus trabajos a festivales exigentes para saber cuál respuesta tienen y que críticas recibirán, que seguro se las darán sean positivas o negativas. Yo me inclino por las negativas.
Con el mismo equipo de trabajo presentamos cuatro cortometrajes experimentales en La Casa del Libro Total, de los cuales fui director de uno de ellos, y estuve en la labor de productor, editor y analista de guión de los demás. Después de exhibirlos, recibimos las críticas de otros realizadores santandereanos quienes fueron al evento y no hubo ninguna ni pelea, ni altercado por lo que se debatía. Hubo camaradería y respeto en la exposición de los puntos de vista. Abiertamente dijeron cuáles obras les gustaron y cuáles no. Es decir, sí se puede dialogar y criticar en Santander las obras audiovisuales, pero ustedes no estaban allí tampoco.
Por esto en respuesta al señor Orduz, no me interesa enviarle mi reel de trabajo para trabajar con ustedes. Ya tenemos equipo de producción con una productora ejecutiva fogueada en productoras de cine en Bogotá de todo tipo de obras audiovisuales. ¿Le dice algo los nombres de Rhayuela, Autocine FX o Akira Cine? Pues ella trabajó allí y domina muy bien el lenguaje técnico de la producción.   Siguiendo con este tema, después de la proyección de “El paseo” en el auditorio de la Biblioteca Turbay, Mario Niño se acercó a mí y a Raúl Gutiérrez para que en algún momento uniéramos fuerzas y trabajar juntos en proyectos. Desde ese día hasta hoy, usted no ha recibido ninguna llamada de parte nuestra para que trabajemos juntos. No me interesa para nada. Tenemos varios proyectos por desarrollar y estamos en pro de ello con paciencia, perseverancia y disciplina. Si soy un frustrado como señala, ¿por qué me pide que trabajemos juntos? No hay coherencia en ello.
Volviendo con el señor Niño, mi profesión audiovisual se ha enfocado en los últimos años a la escritura de guiones. Tanto así que obtuve la beca Fulbright en Estados Unidos para hacer una Maestría de Guión Cinematográfico. ¿Sí saben que es Fulbright? Es la beca más prestigiosa de Estados Unidos y competí con gente muy preparada en toda Colombia por ello. No se imaginan lo feliz que estoy con mi profesión, mi carrera y mi trabajo. Estaré dos años y medio recibiendo críticas y lecciones de maestros para mejorar en mis proyectos audiovisuales y también usaré ese conocimiento para asesorar los guiones de otros estudiantes y realizadores de la región. ¿Por qué hacer eso? Porque la docencia está en mi vocación, no es un trabajo para pagar las cuentas como lo han hecho otros.
Con respecto al señalamiento que hace el señor Mantilla en que yo había participado en dos convocatorias de las Becas de Creación del Bicentenario pero que no había logrado obtener ninguna es cierto.  En 2010 nos superaron en el área documental, los proyectos de Iván Gaona y Frank Rodríguez, y fue un gusto escribir en el periódico que sus obras fueron muy buenas, y fue un honor haber perdido antes dos realizadores tan serios como ellos.  En 2011, participamos con Raúl Gutiérrez con dos proyectos de cortometraje de ficción y perdimos ante los proyectos de ustedes. No por eso, estamos armando problemas y líos. Ya sabemos cuál es el paso siguiente: seguir escribiendo y seguir participando.  Ahora, digo como realizador y no como periodista, que no puedo repetir lo mismo de 2010 con las obras de Gaona y Rodríguez. Las obras de ustedes tienen mucho por mejorar. Si no quieren ese tipo de críticas, pues allá ustedes, es su problema si no soportan las críticas. Se me sale de las manos que no las manejen.
El asunto de las convocatorias es un asunto de jurados, de lo que ellos prefieran. Un jurado eligió el cortometraje “El paseo” por encima de otros a nivel nacional. No se puede ganar todo, o bueno, eso lo puede hacer el Barcelona F.C., pero nosotros no. En mi equipo de trabajo celebramos las victorias y asumimos las derrotas. Es un largo camino y vendrán más convocatorias. El señor Mantilla no quedó en las becas de ficción de 2010, pero mejoró su proyecto, lo presentó en 2011 y lo consiguió. Es un ejemplo de perseverancia y de fe en su trabajo. Pero no por producirlo, esto se traduce automáticamente en el merecimiento de miles de aplausos. El asunto de poder hacer largometrajes y cortometrajes ya no es un asunto de discusión, ni de alabanzas. Se están produciendo muchas obras en Colombia y en el departamento, así que esta situación no es ninguna novedad. El centro del asunto es la calidad de las formas narrativas y en esto, fueron deficientes sus dos proyectos desde mi punto de vista.
Los invito a leer al escritor y crítico Luis Alberto Álvarez en sus libros Páginas de Cine, volumen 1, 2 y 3. Este hombre hace el mejor análisis del boom de realizadores colombianos de los años setenta y ochenta, cuando Focine les patrocinaba sus películas. Se aprende más de sus textos que de las películas de esa época que fueron bastante malogradas. No se equivocó Álvarez, la gran mayoría de directores, productores y guionistas de esa época, no han tenido continuidad en la actualidad. Dirigen otro tipo de formas audiovisuales. Ellos fueron suplidos por realizadores formados en academia con un juicio crítico con su obra y con la de otros realizadores nacionales. No sólo se aprende grabando o filmando, también se aprende mucho leyendo. Y él también emitía juicios de valor, si una película era buena o no. No le temía a un patrón o a un realizador audiovisual.  Estaba hablando de arte, no de egos, ni de asuntos personales. Y eso que estaba en Medellín en los años ochenta y noventa.
Continuando con el señor Mantilla, por el reducido espacio que tuve en la página del periódico, no pude exponer más acerca la dirección de actores. Muy buen trabajo el del antagonista español, muy creíble y con buena presencia. El protagonista Rubén Mantilla es un actor que conozco muy bien porque ha trabajado con nosotros en cinco cortometrajes y un comercial. Es un actor muy versátil, con gran trabajo físico que puede dar muchos registros. Desafortunadamente no lo aprovecharon porque sus diálogos estaban más en la voz en off. Con los soldados criollos pudieron trabajar más con las líneas y reformarlas en la grabación.  Las escenas simbólicas en miniatura del puente y la hormiga pudieron tener mejor factura en su elaboración de arte porque tenían el presupuesto para hacerlo. Los efectos televisivos como el nombre sonando fuertemente en la presentación, saca al relato de la época. Se puede hacer música sin necesidad de sintetizadores, con diversos elementos de cuerda por ejemplo o muchos más. Hay demasiadas posibilidades para explorar. La decisión final la toma el director y en esto yo señalo que “empasteló” el gran esfuerzo de producción que estaban haciendo. Por último, la escena del flashback de revelación del símbolo del puñal entregado por el ser amado, recordaba las escenas de Camila Loboguerrero en María Cano.
Los invito a que revisen la obra de autores santandereanos como Iván Gaona y Frank Rodríguez quienes han ganado convocatorias nacionales y diversos festivales, y han estado nominados también en varios. Ellos no han dependido de una sola obra para sentirse autores. Ha sido una evolución de aprendizaje constante, autocrítica y recepción de críticas.  La clave de ellos dos ha estado en la continuidad, en pensar en la obra siguiente.
Me parece muy importante para la producción audiovisual del departamento que se abra una discusión de este tipo pero sin ataques personales, ni fragilidad de egos, ni rasgadura de vestiduras. Hay que ser exigentes para mejorar en la región. ¿Cuál es el temor a la crítica fuerte? Desde la academia y la realización, también espero que vengan obras con mayor calidad. Soy santandereano como ustedes y me interesa una visión de Colombia desde acá.  Superen esta crítica porque el mundo no se va acabar por ello.
Y ya que se metieron en aspectos personales, pues también les respondo de manera personal, pero sin ser maleducado.  No tengo resentimientos con ustedes, pero no me gustaron sus obras. No me disculpo por ello. Espero que por este asunto no dejemos de hablar, por mi parte no lo haré, pero si ustedes lo deciden así, es una decisión personal que les respeto.
Me despido siendo feliz pensando en ver “El paseo” de nuevo en el Festival de cine de Cartagena y en la beca en Estados Unidos para escribir cine. Espero que ustedes sean felices pensando en sus proyectos futuros.

Cordialmente,

Luis José Galvis Díaz

lunes, 30 de enero de 2012

Becas del bicentenario 2011: Becas en deuda

(Escrito el 25 de enero de 2012)



Fue presentada el pasado 23 diciembre en el auditorio Luis A. Calvo de la Universidad Industrial de Santander, la segunda versión de las Becas Artísticas del Bicentenario en la modalidad de Artes Audiovisuales que son promovidas por la Gobernación de Santander. El panorama del resultado final de las tres obras fue más de deudas que de logros.
En la versión del año anterior, los dos documentales realizados por Frank Rodríguez e Iván Gaona dejaron una grata imagen de la producción del departamento en esta forma narrativa mientras que el producto que quedó en deuda pero que mayor expectativa tenía, fue el cortometraje de ficción de Leo Carreño. En números básicos, serían dos buenos productos contra uno deficiente.
Este año, las cifras no fueron tan alentadoras: un documental bueno pero con una edición por mejorar y dos cortometrajes con mucha ambición pero que no tuvieron una buena finalización.
El documental El valle de los barrigones producido por John Chaparro, ganador de la convocatoria documental y dirigido por Frank Rodríguez, es un relato que presenta a dos personajes que están obsesionados con un tipo de árbol especial del Valle del Río Chicamocha. Uno de ellos es un fotógrafo que los visita con frecuencia para tener un extenso registro de ellos en el tiempo y el otro, es un campesino de la zona que se dedica a convivir con estos árboles, únicos en el mundo.  Según el primer montaje que plantearon para la presentación, el primer acto tiene más interés periodístico y televisivo por su carácter informativo, que no encadena en continuidad con la mejor parte de la obra que es el encuentro de los dos personajes.  El primer acto es frío al ofrecer datos, ubicaciones y entrevistas descriptivas, mientras que el segundo y tercer acto, son los de mayor emotividad. Su secuencia final es lo mejor de la obra, con este campesino haciendo un reconocimiento de un nuevo lugar en Santander con una cámara fotográfica prestada. El documental El valle de los barrigones con una nueva edición quedará como una obra para enviar a festivales con mejores posibilidades de obtener críticas favorables.

Por su parte, los dos cortometrajes de ficción tienen en su haber que investigaron temas arraigados de la cultura santandereana. ¡Pienta! La hormiga y el coronel de Mario Mantilla, recrea uno de los periodos claves de la guerra de independencia que se vivió en Santander en el municipio de Charalá, con el espíritu guerrero y sacrificado de los habitantes de esta población quienes detuvieron la avanzada española que se dirigía al pantano de Vargas en 1819. Lovestory de Mario Niño, es una historia urbana y de arrabal, que entra en el mundo de las cumbias de un barrio periférico de Bucaramanga con el drama de un joven que tiene la motivación de conseguir unos zapatos deportivos para estrenarlos el día de la fiesta más importante del barrio.  Ambos trabajos son arduos y rigurosos en los contextos que narran y son arriesgados en la producción.  El gran problema que tienen estas dos obras radica en la dirección y el montaje final.

En ¡Pienta! La hormiga y el coronel predomina el lenguaje televisivo y aunque buscó la espectacularidad de varias escenas, estas no fueron tan creíbles así como algunas actuaciones.  A mitad de camino aparecen recursos narrativos como una voz en off para tratar de explicar información del argumento, que se presenta más como un vehículo de salvación que como una propuesta narrativa. Su montaje es desigual en cuanto a la continuidad de color, la música de teclados está fuera de contexto y la finalización de sus efectos visuales y de créditos es descuidada.  En cuanto a  Lovestory tiene tantas interrupciones en su montaje por los excesos de imágenes en la dirección que impide constantemente la sencilla pero llamativa narración de su historia.  Da la impresión de parecer más un extenso video musical que un cortometraje narrativo y el abuso de la intromisión de la música de cumbias interrumpía el relato.
Vale subrayar las escenas de clímax de ambos cortos. La primera, por el descubrimiento de la cámara de la gran cantidad de muertos en la batalla. En la segunda, la persecución por las escaleras en el barrio antes del robo. Pero esto no es suficiente. Hay buenas intenciones con las obras pero su resultado son incompletos.
De todas maneras, esta versión es la segunda de las Becas del Bicentenario, y es sólo el inicio de un largo proceso de la narración audiovisual departamental. Sin lugar a dudas hay talento que con mayor rigurosidad, puede crear mejores obras en un futuro cercano.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Películas para ver antes que se acabe el mundo en 2012

(Escrito el 14 de diciembre de 2011)


Junto con la llegada del Anticristo según la biblia, de un nuevo dios llamado Bolon Yokte según los mayas, de la liberación del dios Loki según la mitología nórdica y de la caída del cometa Gochihr según el antiguo zoroastrismo, también llegarán a la cartelera de Bucaramanga un buen número de películas que los espectadores podrán ver antes de que se acabe el mundo como tanto andan pregonando diversas religiones y mitologías.  Este es el listado de las cintas posibles que no destruirán el mundo pero que nos entretendrán mientras esto sucede.
¡Esto es Colombia!
Para empezar con patriotismo, es decir con escasez, tres películas colombianas están próximas a llegar. Las dos primeras se estrenarán con la llegada del niño Dios o más conocido en Colombia como el niño Dago, porque cada navidad llega con una película nueva, como es su costumbre desde hace más de una década. Esta vez Dago García contará la conocida realidad del manejo ejecutivo de las telenovelas en El escritor de telenovelas. Pero así como al niño Dios le sale competencia en estas fechas con Papá Noél, a la película de Dago también le salió competencia. De la misma manera que el canal Caracol es coproductora de su creación, el canal RCN no se quedó atrás.  Estos estrenarán en navidad Mamá tomate la sopa con algunos elementos que llaman la atención. El primero de ellos es la dirección del santandereano Mario Ribero quien después de 25 años sin dirigir en cine con El embajador de la India, vuelve con el respaldo de varios éxitos televisivos.  El otro elemento es Paola Turbay con su primer papel protagónico en el cine nacional después de la clásica y triste jugada de tener primero que ser valorada fuera del país. Veremos que sucede con este duelo de canales.
Sin tanto bombo publicitario y con menos probabilidades de ser una decepción como las dos cintas anteriores, también está el filme Silencio en el paraíso de Colbert García. Este director formado en el cine documental trata el triste tema de una de las mentiras públicas gubernamentales más grandes, como lo fue el caso de los falsos positivos. Aunque es la obra que mayor dificultad de exhibición tiene, es paradójicamente la más profunda, estética y arriesgada de las tres.
Los directores célebres
Aunque después de los 65 años muchos adultos están disfrutando de su retiro profesional, esto no sucede con directores como Steven Spielberg, Martin Scorsese, Clint Eastwood y Woody Allen.  Los tres primeros a pesar de haber ganado premios Oscar, quieren seguir cosechando más estatuillas con tres nuevas películas que probablemente estarán nominadas el próximo año. Spielberg lo hará con la historia de un caballo y su joven dueño en La Primera Guerra Mundial llamada Caballo de Batalla. Scorsese entrará en la exhibición en formato 3D con Hugo, que narra el encuentro de un niño con el genio del cine mudo Georges Meliès en una pequeña tienda de juguetes. Eastwood vuelve con los dramas biográficos con la vida del polémico director del FBI en Estados Unidos, J. Edgar Hoover, en la cinta J. Edgar. El inagotable Woody Allen llega con su última creación, Bop Decameron, que recreará en Italia, algunas novelas cortas del reconocido texto de Giovanni Boccaccio, El Decamerón.
Los directores famosos
Con menos quilates que los directores anteriores pero con una trayectoria amplia y reconocida, otros autores también llegan con apuestas cinematográficas. Tarantino estrenará Djiango encadenado con Jammie Fox, Leonardo DiCaprio y Christoper Waltz que será un homenaje al subgénero del spaghetti western. Peter Jackson contraatacará con otra novela de J.R.R. Tolkien en la obra anterior de El señor de los anillos llamada El hobbit que tendrá varios de los personajes de su anterior trilogía. Ridley Scott, vuelve a la ciencia ficción en una nave espacial con el proyecto Prometeo.  Oliver Stone, quien viene en franco declive desde hace años atrás, tratará de recuperar su buen nombre con Salvajes, que recrea parte de la guerra de los carteles de droga mexicanos. Tim Burton intentará recuperar viejas glorias al reunirse de nuevo con el actor Johnny Depp, su alter ego, en Sombras oscuras, otra película gótica pero esta vez con vampiros incorporados. 
Retroceder nunca, rendirse jamás 38
Para que los éxitos del pasado sigan dando dividendos en el futuro, se estrenarán segundas, terceras y cuartas partes de películas taquilleras.  Las más atractivas son El caballero oscuro: la leyenda renace, con la tercera entrega de Batman bajo la conducción de Christopher Nolan que sin duda alguna será una de las mejores del año. También sobresale Misión imposible: Protocolo fantasma que la dirige Brad Bird, quien después de realizar dos clásicos en animación como Los increíbles y Ratatouille, pone en escena su primer largometraje con actores y cámaras.  De igual forma, llegan Los Muppets, la brillante creación de Jim Henson, quienes tienen una nueva película avalada por buenas calificaciones y una alta taquilla en Estados Unidos.
Después de preparar a los espectadores con la llegada individual en la pantalla grande de personajes del mundo del cómic como Thor, Iron Man, El Capitán América y Hulk, llegará en 2012 la reunión de ellos en la película Los Vengadores.  Por otro lado, con menos expectativa pero con muchos millones de dólares detrás, llegará un grupo de películas en las que los actores principales siguen creyendo en sus papeles, como en la segunda parte de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr. y Judd Law. Asimismo en la tercera parte de Hombres de negro estarán Will Smith y Tommy Lee Jones, y en la segunda parte de Furia de titanes aparecen de nuevo, Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes. Otros proyectos que avanzaron sin sus protagonistas originales, son la cuarta parte de Spiderman con Andrew Garfield como reemplazo de Tobey Maguire, la cuarta película del agente Jason Bourne con Jeremy Renner como reemplazo de Matt Damon y en un caso distinto, la llegada de Bruce Willis a G.I. Joe 2 con la esperanza que sea un poco mejor que la primera parte.
Llover sobre mojado
Se avistan tres nuevos remakes de películas que tuvieron gloria en el pasado.  El director Baz Luhrman lo hará con la nueva versión de El Gran Gatsby, la célebre obra que escribió F. Scott Fitzgerald en los años veinte. Ésta ya fue producida tres veces antes en el cine y una vez para televisión. El gancho será el papel protagónico de Leonardo DiCaprio.
Desde 1984 con el éxito mundial de Footloose era difícil imaginar que hicieran una segunda parte y menos probable era considerar una nueva versión. Contra toda creencia llega el remake de esta película. En cambio, sin tanto tedio y más bien con curiosidad, sí valdrá la pena apreciar la versión norteamericana de la primera parte de la trilogía literaria del fallecido escritor sueco Stieg Larsson, Millenium. Debido a que la adaptación sueca fue bien lograda, el talentoso director David Fincher tiene el reto de no quedarse atrás con esta adaptación norteamericana llamada La chica con el dragón tatuado.
Camino al premio Oscar
Una de las mejores épocas del año para ver películas interesantes son los meses previos y posteriores a los premios Oscar. Varias películas que están teniendo nominaciones en diversos festivales y círculos especializados, están en el grupo de posibles seleccionadas. Viene la nueva apuesta del director Alexander Payne con Los descendientes. De Roman Polanski llegará Un dios salvaje, de George Clooney estará Los idos de Marzo y de Terrence Malick su último film, El árbol de la vida.  En cuanto a actores, sobresalen las interpretaciones como de Michelle Williams como Marilyn Monroe en Mi semana con Marilyn. También la de Brad Pitt en Moneyball, y la pareja de Tom Hanks y Sandra Bullock en Tan fuerte, tan cerca. Igualmente, está en este grupo Meryl Streep con su papel como Margaret Tatcher en La dama de hierro, una nueva apuesta por valorar a incómodos personajes ingleses como Isabel II y Tony Blair.
El último destacamento
Y por último también cabe la posibilidad de arribo de otras películas que tendrán su público como la comedia Pelea de perros con Will Ferrell y Zach Galifianakis (Hang over 1 y 2), el thriller político Argo con la dirección y actuación de Ben Affleck, y un homenaje al cine negro de los años cuarenta con Gangster squad protagonizada por Sean Penn y Ryan Gosling.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Si fueras yo: personajes encasillados desde la televisión

(Escrito el 29 de noviembre de 2011)

Las carreras de los actores norteamericanos Jason Bateman y Ryan Reynolds han sido similares.  Los dos empezaron en papeles menores de series de televisión durante su adolescencia, luego pasaron a ser protagonistas principales de series de televisión, más adelante en su paso al cine sus carreras tambalearon entre algunos  proyectos logrados y otros mediocres, pero finalmente consiguieron afianzarse como actores protagónicos en la pantalla grande.
Dos papeles en su época de protagonistas televisivos los marcaron bastante, tanto así, que les dieron un manifiesto encasillamiento. Entre los dos papeles, el  mejor fue el que tuvo Jason Bateman en la serie Arrested Development, una de las comedias más arriesgadas del canal Fox que se burlaba con ferocidad de varios mundos simultáneamente. 
La burla la hacía desde los contextos de los judíos, pasando por los ricos y los derrochadores y llegando a los farsantes. La serie contaba con la genialidad en la escritura de Mitchell Horowitz con su grupo de guionistas y un conjunto notable de actores, que dieron el sello de una serie políticamente incorrecta, llegando al punto de tener entre sus múltiples temáticas, a hacer una sátira de la invasión a Irak con los turbios negocios de su familia con Sadam Hussein. Por estas razones, sólo les permitieron estar tres temporadas al aire a pesar de la alta calidad de los guiones y diálogos.  
Por su parte, Ryan Reynolds quien es más joven que Bateman, protagonizó a finales de los años noventa Dos chicos y una chica, con un éxito menor en comparación con el de Arrested Development pero que tuvo mayor estabilidad, ya que la serie cómica estuvo al aire por cuatro temporadas.  Era claramente menos incorrecta.
En Arrested Development, Jason Bateman interpretaba a Michael, el hijo más serio y controlador de la familia Bluth, quien trataba de nivelar dos supremos desastres a su alrededor: el funcionamiento de la corrupta compañía de la que son dueños y las conductas egoístas de todos los miembros de su familia, quienes se traicionaban entre sí por su avaricia. En la comedia Dos chicos y una chica, Ryan Reynolds interpretaba a Berg, un estudiante veinteañero residente en la ciudad de Boston quien no se tomaba la vida en serio y que era bastante inmaduro en su comportamiento.
Los aciertos como protagonistas en cine, vinieron para el caso de Jason Bateman con películas nominadas al premio Óscar como Juno y Up in the air y recientemente con la comedia Horrible bosses (Cómo acabar con tu jefe). Los de Ryan Reynolds estuvieron con cintas como Enterrado y Definitivamente quizás.
Los mismos personajes que tanto los marcaron en las series de televisión, son los que reviven en la reciente película The change-up (Si fueras yo), que reunió a estos dos actores para que dieran un registro más de estas clásicas actuaciones. Los personajes protagónicos son muy parecidos a los de sus famosas series de televisión y por esa razón, en la construcción del perfil de los dos, su guión da por entendido que el público ya conoce la dimensión profunda de las dos personalidades contrastantes. A pesar de esta repetición, lo que sostiene la obra en su totalidad es la calidad de sus actuaciones.
El peso dramático estaba trazado con los dos personajes, pero toda la acción se centra sustancialmente en el personaje de Dave (Bateman) con su agitado mundo familiar y su estresante carrera profesional como abogado. Por su parte, la vida del personaje de Mitch (Reynolds), sólo sirve para sostener las situaciones más graciosas de la película, especialmente en las dos escenas sexuales en que es reemplazado por Dave.  Uno de los puntos emotivos de la vida de éste personaje es la mala relación que ha tenido con su padre, pero esta se desarrolla de manera descuidada desde su inicio y se trata de remendar con la asistencia a un matrimonio al cierre de la obra.
Así como éste matrimonio en el epílogo, Si fueras yo tiene otros lugares comunes sin ninguna novedad como el evidente subtexto de discursos clásicos como "la familia es lo primero" y con acciones como el repetido discurso al final con micrófono en mano, de uno de los dos amigos valorando la ayuda del otro. También es un lugar común sin novedad,  la jugada final del novato abogado Mitch en el cuerpo de Dave, quien con un par de noches de estudio de derecho logra ganar millones de dólares en un negocio internacional por una movida arriesgada de último minuto.
Ésta propuesta de intercambio de cuerpos y de roles, no es nada nueva, ya que ha sido usada en otras películas con los roles de padres e hijos como sucedió a finales de los años ochenta en Like father, like son (De tal palo, tal astilla), con Dudley Moore, en Freaky Friday (Viernes de locos) con Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan, aunque ésta a su vez, era un remake de una obra hecha en 1976; también hubo otra propuesta con la figura de intercambio entre mujeres y hombres en Preludio para un beso con Meg Ryan y Alec Baldwin en el año 1992.  
En otras, la reencarnación en un sólo cuerpo, en este caso el femenino, se vio en la película Switch del director de comedias Blake Edwards, donde el protagonista moría y reencarnaba en el cuerpo de una mujer, al igual que sucedió en la comedia televisiva argentina Lalola, donde el intercambio se hacía como parte de un hechizo, que lograron dejar su propio sello.  
Si fueras yo eligió para distinguirse de las otras obras, el camino del humor escatológico que muchas veces fue exagerado, pero que en algunas escenas sí logró ser gracioso como en las dos escenas sexuales del cuerpo de Mitch con el alma de Dave. Otra escena que hace reír, es la resolución del hechizo con el cumplimiento de la regla de volver a la fuente donde se inició. También quedó bien desarrollado el manejo del símbolo de la mariposa favorita de la hija de Dave y la desmitificación de las delicias de la vida conyugal. El mismo camino del humor escatológico, lo había tomado otra película como The Hot Chick con Rob Schneider en 2002, que tuvo un resultado similar al de Si fueras yo, porque tuvo momentos graciosos, pero la obra en general no aportó mucho más.
Un caso especial sucede con la actriz Olivia Wilde de quien en este año ya se han estrenado tres películas consecutivas en las quien sólo ha podido demostrar su belleza pero no todo su talento como actriz.  Primero sucedió con Cowboys y Aliens, luego con In Time y ahora con Si fueras yo. Habrá que esperar sus próximas películas, porque ya firmó contrato en varias. Este caso es similar al de la diva Raquel Welch en los años sesenta, quien a pesar de que varias de sus películas no tuvieron buena crítica, logró sin embargo convertirse en una estrella.
The change-up es una película más de la situación de intercambio de roles que no hace ningún aporte significativo al esquema visto en anteriores películas. Sus dos actores son lo mejor de la obra, pero sus cualidades se vieron mejor en películas anteriores y se verán más desarrolladas en películas posteriores. Asimismo, el director David Dobkin no ha podido superar el éxito de su comedia Wedding crashers (De boda en boda) desde 2005. De él como todos los demás antes nombrados, vendrán más películas. Con ésta, también perdió una oportunidad.