lunes, 29 de noviembre de 2010

Quantum of solace: con licencia para la venganza

(Escrito el 26 de noviembre de 2010) 

Quantum of Solace llega dos años después del abrumador éxito en taquilla y crítica que tuvo Casino Royale la penúltima película de la saga de James Bond, uno de los más reconocidos héroes modernos de la cultura occidental.  Entre los elementos principales de su éxito resaltó la elección de su actor principal, el inglés Daniel Craig quien prestó su físico para darle un  perfil al nuevo Bond caracterizado por ser más desmedido, errático y enamoradizo. En líneas generales, un Bond más humano y creíble. Las cinco películas anteriores que interpretó Pierce Brosnan, mostraban al super espía inglés como un ser imbatible e invencible que prácticamente se sabía todas las jugadas para poder salir de los líos. Su seducción era arrogante y fría, y así James Bond había perdido gran parte de su conexión con el público por el enfoque casi perfecto de ese perfil.

Con la llegada de Craig, la figura del agente inglés volvió a recuperar a muchos de los fanáticos que gozaron con las interpretaciones que realizaron actores de la talla de Sean Connery y Roger Moore en especial, como el 007.  Por eso, Quantum of Solace  con Craig a la cabeza, tenía una inmensa expectativa por llenar, pero desafortunadamente no logró ni acercarse a los tobillos a lo conseguido con Casino Royale
Y en esta película volvieron los problemas que habían surgido en las obras anteriores: escenas de acción exageradas y constantes, mujeres bonitas de cuerpo y cara pero sin sensualidad, una trama con muchos enredos desgastantes y un villano sin tanto peso en pantalla que trataba de demostrar su maldad con la sobreactuación de sus gestos.  Además se le agrega un problema nuevo: personajes importantes que habían estado en las anteriores entregas, ahora presentes sin profundidad y peso dramático, como la misma M (Judi Dench) quien ya no luce tan poderosa como en otras entregas, Felix Leiter (Jeffrey Wright) quien hace lucir a la CIA como una agencia de inexpertos y Mathis (Giancarlo Giannini) que se muestra solo como un acompañante más con una que otra frase para tratar de impresionar.


Para esta nueva entrega EON Productions, contrató al director alemán Marc Foster reconocido por obras de gran peso dramático como Monster´s Ball y Cometas en el cielo y entre sus guionistas al galardonado Paul Haggis quien ganó dos premios Oscar por  Crash, aunque estos galardones no sean de fiar para esta sobrevalorada película.  Y ellos dos, definitivamente no funcionaron para integrarse a la familia del 007. El móvil de una gran venganza de Bond contra una organización secreta, por el cual iba a pasar por encima del servicio secreto de Inglaterra, es una línea conductora que por momentos es insoportable, porque nuevamente convierte a Bond en la representación de su antecesor con todas sus características de jactancia e imbatibilidad, y la película a medida que avanza ya pierde toda verosimilitud.  Ni siquiera la secuencia que podía ser la mejor lograda, como la presentación de la ópera de Tosca, y el descubrimiento de varios miembros encubiertos, llega a ser emocionante. 

En general, las escenas de acción son tan rápidas que se pierde el contexto en que se desarrolla, aunque bien logradas son tan explosivas que sobresalen demasiado.  La película tiene una hora y cuarenta de duración, pero se siente que debió haber durado al menos veinte minutos más, y en ese lapso podría haber establecido una mejor relación con las dos chicas Bond, porque las  relaciones que tiene el protagonista con ellas son forzadas, los diálogos carecen de credibilidad y finalmente el encuentro que tanto se esperaba con el gran culpable de la muerte de Vesper, el motivo de venganza de Bond, es vacío e insulso. Con mayor dramatismo y profundización de los personajes, el atropello de la acción no habría sido tan recargado y todo el dolor con el que cargaba Bond sería más comprensible.  Todo lo que podía rodearse con misterio respecto a la organización Quantum y las teorías de control que hay acerca de las multinacionales secretas, fue desperdiciado, así como los elementos ocultos que podrían ser usados en la siguiente entrega.  Como la conclusión buscaba acabar con las estructuras presentes de manera abrupta, no dio espacio para nuevos interrogantes y posibilidades.  Por el momento quedará esperar con desconfianza como será la tercera entrega del equipo liderado por la imagen de Daniel Craig como el nuevo Bond.


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