lunes, 29 de noviembre de 2010

Operación Valkiria: demasiado Tom Cruise

(Escrito el 24 de febrero de 2009)



El nombre de Tom Cruise es sinónimo actualmente de gran poder para la producción de películas en Estados Unidos. Su carrera actoral ha tenido varios laureles en crítica en obras como Negocios riesgosos, El color del dinero, Rain man,  Nacido el 4 de julio, Jerry Maguire, Magnolia, Ojos bien cerrados y Tropic Thunder por las que tuvo nominaciones y premios en varios festivales.  También ha obtenido grandes éxitos de taquilla con cintas como Top Gun, Coctel, Entrevista con el Vampiro, Misión Imposible y La guerra de los mundos.   Su poder ha llegado a límites tan grandes que la compañía Paramount debió finalizar su relación con él y su propia empresa productora Cruise/Wagner por algunos excesos religiosos de este en los rodajes al ser fiel seguidor de la cienciología y publicitarla públicamente incluso en los rodajes. 

A partir de esa ruptura, Cruise junto con su amiga productora Paula Wagner fueron llamados para tomar el poder de United Artists y retomar nuevamente el rumbo de esta gran compañía para que sus principios originales volvieran a restablecerse: los artistas deben tener más control sobre las obras cinematográficas que los financistas.   Así fue como nació la compañía que fundaron en 1919 grandes protagonistas del cine mudo como Charles Chaplin, David W. Grifftih, Mary Pickford y Douglas Fairbanks Jr y que quebró en 1979 el director Michael Cimino con la película Las puertas del cielo. Después de esta caída, United Artists fue fusionada, comprada, y luego casi prácticamente disuelta.  La entrada de Tom Cruise y Paula Wagner en 2006, le dio un viraje en la elección de los temas para proponer que ahora en Hollywood se produjeran más películas que hicieran cuestionamientos políticos con mayor fondo y que tuvieran mas protagonismo en la crítica.
Por eso en esta nueva etapa se produjeron películas como Leones por Corderos de Robert Redford, donde se cuestionaba la participación de Estados Unidos con su destructiva política internacional en medio oriente, Pinkville de Oliver Stone en la que se investiga la masacre de My Lai donde murieron cientos de habitantes inocentes de Vietnam a manos de soldados estadounideneses, pero que aun está por estrenarse, y en la actualidad acaba de presentarse en los teatro del mundo Operación Valkiria, en la que se vuelven a contar los hechos acaecidos en la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de militares y políticos alemanes disidentes del régimen Nacionalsocialista de Hitler, planificaron y ejecutaron un intento fallido de asesinato a su líder el 20 de julio de 1944.
Esta acción extrema en la que participó toda una gran red de funcionarios, tiene como protagonista a Tom Cruise como el Coronel Claus von Stauffenberg, quien fue el hombre que puso la bomba del atentado a las cabezas principales del regímen del Tercer Reich, en la denominada Guarida del lobo.   Desafortunadamente el interés artístico de Cruise por revivir los ideales de United Artists sucumben ante el excesivo protagonismo del papel que él interpreta y se centra demasiado la historia en Stauffenberg, llegando a puntos tan desiguales, como la exageración de la escena del sacrificio final, donde más importa el lucimiento de la estrella, que el peso histórico del personaje por reivindicar el nombre de Alemania.

Los demás personajes protagónicos en todo el complot quedan muy débiles y solo se muestra al de Cruise como el más decidido de ellos.  Los que adquieren más fuerza son precisamente sus dos colaboradores más cercanos, los que están por debajo de él y que lo admiran ciegamente.  Allí la obra vuelve a ser una película más de Hollywood, donde las escenas, los planos y el guión están al servicio de la estrella por encima de la obra.
El director es Bryan Singer quien es recordado por una obra maestra en guión, dirección y actores como fue Los sospechosos de siempre y por haber dirigido X Men en sus dos primeras partes, considerada como una de las mejores adaptaciones del comic al cine. Su gusto por el tema del nazismo se vio en la película El púpilo apto donde Ian McKellen dio una soberbia actuación como un militante escondido, aunque esto no fuera suficiente para que la película no tuviera tanta efectividad en el manejo del nazismo guardado.  El guionista de Operación Valkiria es Christopher McQuarrie quien ganó el Oscar por Los sospechosos de siempre, y esta vez lo escribe junto a Nathan Alexander, pero su gran experiencia y talento no logra acercarse a la gran capacidad demostrada anteriormente, ni tampoco lo logran las interpretaciones de actores de la talla de Kenneth Branagh, Terence Stamp, Tom Wilkinson y Bill Nighy, quienes tienen personajes muy débiles y por momentos superficiales.
Sin embargo, hay que alabarle la tensión que se produce en una buena parte de la secuencia de la toma del control momentáneo por parte de los golpistas, aun cuando el desenlace ya se conoce, se construye muy bien todo ese instante haciendo creer que pudiera ser posible que esto sucediera.
Operación Valkiria, es entretenida como película, pero difícilmente puede quedar como un documento de referencia de expiación de aquellos alemanes que se arrepintieron de haber apoyado a Adolfo Hitler y su plan de destrucción de Europa para luego reinar sobre ella.

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