jueves, 2 de diciembre de 2010

Bastardos sin gloria: Tarantino en la segunda guerra mundial

(Escrito el 4 de noviembre de 2009)


Quentin Tarantino es uno de los directores norteamericanos que más fanáticos ha conseguido en las dos últimas décadas. Sus películas se han caracterizado entre muchas cosas por hacer constantes homenajes al cine tanto en géneros y subgéneros, como en diálogos, referencias, símbolos e incluso hasta en escenarios.
Bastardos sin gloria (Inglourious basterds) es su última película que tuvo una inversión de 70 millones de dólares, siendo la más costosa de las siete que ha realizado como director hasta el momento y será, la que más dividendos recoja, ya que ha superado la cifra de los 200 millones solo en exhibición en cines.  Con su obra anterior, Death Proof el fracaso en la taquilla dejó ciertos temores para sus productores para la inversión monetaria, que como se ha caracterizado, atrae grandes actores con sus guiones y exige un trabajo de puesta en escena con altas exigencias y costos en su dirección de arte. La popularidad de Tarantino, tuvo esta vez algunos reparos para poder desarrollarse.
A pesar de estos temores, Bastardos sin gloria tuvo un logro importante este año al estar en la competencia oficial del festival de cine de Cannes donde se llevó el premio al mejor actor para el austríaco Christoph Waltz quien interpreta al mejor personaje de la película, el del coronel alemán Hans Landa, un experto cazador de judíos durante la segunda guerra  mundial.  Es un personaje que con sus díalogos, su pluralidad de idiomas, sus modales, su respeto por sus víctimas y sus ejecuciones, se roba la atención del film. Ni siquiera la estrella de Brad Pitt puede opacarlo cuando comparten escena.
Bastardos sin gloria a pesar de estos dos inmensos logros, no llega al nivel narrativo de lo que ha obtenido Tarantino en las anteriores obras, porque esta vez la duración de sus escenas y del total de la obra que tanto lo han distinguido para la evolución de sus personajes,  va en su contra, ya que en el tramo final, la película llega cansada. Esta irregularidad se da porque tiene una excelente secuencia inicial con la presentación de Hans Landa, también con la entrada del escuadrón de "los bastardos” con sus símbolos de ataque, pero cuando entra el personaje de la actriz Bridget  von Hammersmark y la extensa escena en el bar de París, pierde ese impulso que había logrado en las dos secuencias iniciales. 
Los flashback, la distensión del tiempo, el homenaje al spaghetti western en la introducción del escuadrón y las referencias con el cine alemán de entre guerras, son elementos narrativos que Tarantino extrapola en su última película y despierta la mayor admiración por su cinefilia aplicada. Es uno de los grandes de la cinematografía mundial no se puede negar, pero en conjunto su última película tiene desniveles que no se hubieran notado si la duración fuera menor.
La obra es por secuencias drama, en otros western, también bélica por su contexto, en algunas es parte de la cultura pop y  en varias escenas es una comedia, así que no termina de definirse si es un sueño exagerado de Tarantino o una farsa de la segunda guerra mundial.
La fortaleza que ha tenido las producciones de Tarantino en la selección del casting esta vez tuvo sus fallas. El escuadrón no logra tanta empatía como si lo hicieron en su momento grandes clásicos como Los doce del patíbulo en los sesentas o Salvando al soldado Ryan en los noventas. Y con respecto a las mujeres que ha sido una de las grandes fortalezas de las películas de Tarantino con actrices como Uma Thurman, Pam Grier, Maria de Medeiros, Rosario Dawson, Vanessa Ferlito entre otras, esta vez tuvo un acierto y un desacierto con sus dos rubias. Dio en el blanco con la francesa Mélanie Laurent quien con su enigmática mirada podía contener la frialdad de la venganza de su personaje Shosanna, pero falló con la elección de Diane Kruger como Bridget von Hammersmark, la doble agente que ayuda al ataque contra la cúpula del regímen nazi.
Bastardos sin gloria es una película que hay que verla por segunda vez por la gran cantidad de elementos que contiene en su construcción a pesar de sus fallas, porque Tarantino siempre tiene algo novedoso por contar y como es su estilo, con maestría.

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