jueves, 2 de diciembre de 2010

Arrástrame al infierno: un maestro haciendo ejercicio

(Escrito el 18 de octubre de 2009)


La película Arrástrame al infierno tiene dos caras muy separadas la una de la otra para aquellos espectadores que se acerquen a verla. Una de ellas es para el cinéfilo que ha conocido las películas de la larga filmografía de 13 películas de su director Sam Raimi  y la otra, es para el asistente incauto que entró a la sala de cine a ver una película de terror más, esperando demonios, apariciones y objetos volando.  Para esta segunda cara, la película es una exageración que puede rayar en la comedia con sus escenas de terror, su cliché de la maldición de una gitana, la larga tortura para su rubia protagonista  y un final que golpea de manera brutal y tajante, sin posibilidad de refutarlo.
La otra mirada, la que le da el director Raimi de renovar un género tan empobrecido últimamente como es el del terror, que se ha vuelto predecible y ausente de buenas ideas, y cuando no las hay, pues se las roban al cine de Japón y Corea del Sur. La cartelera de terror asusta pero es por su falta de originalidad.
El norteamericano Sam Raimi ha contado las mismas historias que otros han hecho en repetidas oportunidades: muertos que atacan a los vivos (Army of darkness), maldiciones que poseen a sus protagonistas (The Evil Dead) y venganzas con ríos de sangre (Darkman), pero la mirada personal que propone en sus secuencias de acción con una línea estética basada en la exageración del comic, han dejado que sus películas sean de fácil recordación para el público y aunque no haya hecho obras maestras, si ha dejado un estilo reconocible, que cuando ha jugado en las grandes ligas, con grandes presupuestos, actores, efectos y locaciones, ha salido muy bien librado.
Sam Raimi fue el director de la trilogía de Spiderman una de las mejores adaptaciones cinematográficas realizadas al héroe del cómic, en especial la segunda entrega, cuando explora el ego del antagonista el Dr. Octopus. También dirigió el western Rápida y mortal con Sharon Stone, que renovó el género con su técnica depurada y sus planos aberrantes. Pero cuando entró en los terrenos de la narrativa cinematográfica sin necesidad de efectos y artilugios, lo hizo con un pulso tranquilo con la película Un plan simple donde sacó lo mejor de un relato de traición de actores como Bill Paxton y Billy Bob Thornton que dejó una nominación para este último como actor secundario y otra para el guión que fue adaptado.
Después del desgaste de las tres películas de Spiderman, Sam Raimi vuelve a sus raíces, pero ya de una manera más estilizada. Su exploración por el subgénero del cine gore, se limita únicamente a sus efectos especiales, y en vez de usar todos los recursos económicos que tiene a la mano para hacer películas costosas de terror, eligió un relato sencillo sin tantos artificios y puntos de giro. Esta es la historia de una asesora de préstamos, Christine Brown (Alison Lohman) que le niega otra extensión de crédito a una vieja gitana, la señora Ganush (Lorna Raver) que se siente humillada por este rechazo y la maldice con la llegada de un espíritu maligno llamado la lamia. La liberación de Christine gira en torno a recuperar un botón que le quita de su abrigo la gitana, con el cual ella busca revertir el daño que está recibiendo por este espíritu demoníaco que la atormenta día y noche, y que le ha dado un plazo de tres días para resolverlo.  Un vidente Rham Jas (Dileep Rao) es el personaje acompañante que le va revelando los medios para evitar que su alma sea llevada al infierno.   El equipo de producción creó en la señora Ganush un personaje aterrorizante que en cada aparición y ataque sobre Christine, mueve la butaca del espectador. Esa es otra de las fortalezas del largometraje, y cumple con su objetivo de lograr la sensación de asco que este personaje exuda.
Esta es una película diferente de terror, que además vuelve a traer a la actriz mexicana Adriana Barraza en un corto pero fuerte papel, como la médium que puede liberar a Christine de su maldición. Arrástrame al infierno es recomendada para los espectadores que buscan una diferencia en el género del terror y no para los que solo quieren tener unos cuantos sustos.

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